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La planificación en tiempos de abundancia

17/07/2026

La planificación en tiempos de abundancia


Jordi Gabarró Bartual

Jordi Gabarró Bartual

  • Gerente de TELWESA

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"El valor ya no reside únicamente en disponer de una planta de tratamiento, sino en poder contar con una solución completa cuando realmente se necesita."
 
En la gestión empresarial existe una realidad tan habitual como peligrosa: el día a día acaba ocupando todo el espacio. Las urgencias operativas, los objetivos trimestrales, los problemas de producción o las exigencias del mercado consumen gran parte de los recursos y de la atención de los equipos directivos. Y, cuando esto ocurre, la planificación a medio y largo plazo suele quedar relegada a un segundo plano.
 
Precisamente por eso, muchas organizaciones toman sus decisiones más importantes condicionadas por la situación del momento. Si hay escasez de agua, se habla de reutilización, seguridad hídrica y resiliencia. Si los embalses se recuperan y vuelven las lluvias, la preocupación desaparece y otras prioridades ocupan su lugar.
 
Sin embargo, los ciclos hidrológicos no entienden de presupuestos anuales ni de planes comerciales. La historia reciente nos demuestra que los periodos húmedos y los periodos de sequía se suceden de forma recurrente, y que las empresas mejor preparadas son aquellas que aprovechan los momentos de estabilidad para anticiparse a los problemas futuros.
 
De hecho, los periodos lluviosos generan una paradoja especialmente interesante en el sector del agua. Mientras muchas industrias reducen su percepción del riesgo asociado a la disponibilidad del recurso, otras actividades se enfrentan a retos operativos completamente distintos.
 
Es el caso de los vertederos, donde el aumento de las precipitaciones supone una mayor generación de lixiviados y, por tanto, un incremento puntual de las necesidades de tratamiento.
 
Las lluvias que alivian las reservas de agua pueden convertirse simultáneamente en un problema para los gestores de residuos. Más agua infiltrada significa más volumen de lixiviado, más carga hidráulica en las instalaciones y una necesidad inmediata de aumentar la capacidad de tratamiento para evitar riesgos ambientales y garantizar el cumplimiento normativo.
 
Es aquí donde aparece una de las grandes tendencias que están transformando el sector: la transición desde la simple venta de equipos hacia modelos basados en servicios especializados.
 
Desde compañías como TELWESA observamos que cada vez más clientes buscan flexibilidad, capacidad de adaptación y garantías de operación. El valor ya no reside únicamente en disponer de una planta de tratamiento, sino en poder contar con una solución completa cuando realmente se necesita.
 
El modelo Water as a Service responde precisamente a esta necesidad. Permite incorporar capacidad adicional de tratamiento de forma rápida, sin necesidad de realizar grandes inversiones y con el respaldo de equipos especializados que asumen la operación, el mantenimiento y la optimización del proceso.
 
Esta visión resulta especialmente relevante en aplicaciones complejas como el tratamiento de lixiviados de vertedero o determinadas aguas residuales industriales, donde las condiciones de operación cambian constantemente y donde la experiencia acumulada puede ser tan importante como la propia tecnología instalada.
 
Porque al final, las membranas, las bombas o los sistemas de control son imprescindibles, pero el verdadero diferencial está en el conocimiento de quienes los operan. La capacidad de anticipar problemas, optimizar rendimientos, adaptarse a variaciones de caudal o responder ante situaciones imprevistas es lo que realmente aporta valor al cliente.
 
Por ello, el futuro del sector probablemente pase por una mayor especialización y por modelos cada vez más orientados al servicio. No se tratará únicamente de suministrar tecnología, sino de proporcionar capacidad de tratamiento, experiencia operacional y tranquilidad al usuario final, independientemente de que el desafío venga provocado por una sequía extrema o por un episodio de lluvias excepcionales.
 
La planificación consiste precisamente en eso: prepararse para escenarios que hoy parecen lejanos. Y la experiencia demuestra que quienes lo hacen durante los periodos de abundancia suelen estar en una posición mucho más sólida cuando el ciclo vuelve a cambiar.
 
 
Jordi Gabarró Bartual
 

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