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Cómo reducir el consumo eléctrico en plantas de tratamiento de aguas en 2026

15/07/2026

Cómo reducir el consumo eléctrico en plantas de tratamiento de aguas en 2026



Autor: Hello Watt

Blog: www.hellowatt.es

La energía representa, como mínimo, el 30 % del coste operativo total de una planta de tratamiento de aguas. En España, el consumo medio en depuración ronda los 0,5 kWh por metro cúbico tratado.
 
En un contexto de precios eléctricos altos, cuya evolución siguen de cerca las plataformas de referencia en el análisis del sector energético como Hello Watt, y con la nueva normativa europea en marcha, reducir este gasto se ha convertido en una necesidad. Este artículo te muestra qué medidas tienen mayor impacto real y cómo aplicarlas en 2026.
 
 

¿Por qué el consumo eléctrico es el mayor desafío energético en las plantas de tratamiento de aguas?

 
Gestionar una planta de tratamiento implica operar procesos continuos, sin posibilidad de pausas, con equipos que funcionan las 24 horas del día: bombas, soplantes, motores, sistemas de control.
 
Esa continuidad operativa es precisamente lo que convierte la electricidad en el gasto más difícil de contener. El margen de mejora existe, pero depende de tres factores: cuánto control real se tiene sobre cada proceso, qué tecnología hay instalada y hasta qué punto la operación está automatizada.
 
El peso de la energía en los costes operativos de una planta de tratamiento
 
En España, las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) consumen de media unos 0,5 kWh por metro cúbico tratado, según la instalación. En el caso de la potabilización y la depuración la cifra puede dispararse hasta superar los 4 kWh por metro cúbico.
 
Las plantas pequeñas suelen consumir más por metro cúbico que las grandes. Al estar con frecuencia sobredimensionadas y disponer de menos capacidad de regulación, su consumo unitario puede rondar los 50 kWh por habitante y año. Mientras que las grandes depuradoras, mejor diseñadas y controladas, se acercan a los 20 - 30 kWh. Son, por tanto, las instalaciones donde más fácil resulta lograr mejoras rápidas.
 
Principales procesos que generan un mayor consumo eléctrico
 
El bombeo y la aireación del tratamiento biológico concentran la mayor parte del consumo eléctrico en cualquier planta convencional. Solo la aireación de los tanques biológicos puede representar entre el 50 % y el 60 % del gasto eléctrico total. A ello se suman soplantes, ventiladores, sistemas de pretratamiento, recirculaciones internas y, en plantas con tratamiento terciario o desalación, membranas, ultrafiltración y ósmosis inversa.
 
La clave para actuar sobre estos sistemas es aplicar las leyes de afinidad: reducir la velocidad de una bomba o ventilador tan solo un 20 % puede reducir su consumo hasta un 50%, lo que convierte el control de velocidad en una de las medidas más rentables que hoy existen.
 
Impacto medioambiental del gasto energético en el sector del agua
 
Cada kilovatio-hora que consume una planta conectada a la red general lleva asociada una huella de carbono que solo desaparece si esa electricidad proviene de fuentes renovables. Pero el saneamiento y la depuración no solo consumen energía, también pueden producirla.
 
Reducir el consumo eléctrico disminuye emisiones indirectas, mejora la sostenibilidad del servicio y tiene un efecto multiplicador, ya que las pérdidas de agua en red y en planta también arrastran consumo energético evitable. En 2026, la eficiencia energética y la economía circular en el agua son dos caras de la misma moneda.
 
 

La nueva Directiva Europea: Neutralidad energética en 2045

 
La Directiva (UE) 2024/3019 sobre tratamiento de aguas residuales urbanas fija un objetivo ambicioso. Las instalaciones de más de 10.000 habitantes - equivalentes deberán alcanzar la neutralidad energética en 2045. Es decir, generar con fuentes renovables propias el equivalente de la energía que consumen. La directiva también introduce auditorías energéticas obligatorias cada cuatro años y presta especial atención al potencial del biogás y la recuperación de calor.
 
 

¿Cuáles son las estrategias más efectivas para optimizar el consumo eléctrico en 2026?

 
Optimizar el consumo eléctrico en una planta de tratamiento no empieza por comprar tecnología, sino por saber exactamente dónde se va la energía. A partir de ahí, las medidas de mayor impacto combinan control de proceso, automatización, gestión tarifaria y mejoras en los equipos con mayor peso en la factura. El ahorro potencial en plantas que aún no han abordado esta transformación se sitúa entre el 15 % y el 44 % del consumo actual, según el punto de partida y las medidas adoptadas.
 
Auditorías energéticas: el primer paso para identificar ineficiencias
 
Una auditoría energética bien ejecutada, alineada con los principios de la ISO 50001, establece la línea base real del consumo, lo relaciona con el caudal tratado y la carga contaminante, e identifica equipos sobredimensionados, pérdidas ocultas y procesos fuera de su punto óptimo de operación. El ciclo es claro: planificar, hacer, verificar y actuar. Medir el consumo por proceso y por equipo crítico no es burocracia, sino la condición necesaria para priorizar inversiones con criterio de retorno energético. Sin esa información, cualquier mejora se hace a ciegas.
 
Optimización de sistemas de bombeo y aireación
 
Los sistemas de bombeo y aireación son el punto de mayor retorno en cualquier programa de eficiencia. Instalar variadores de frecuencia, ajustar las consignas al caudal real y controlar la aireación en función del oxígeno disuelto y la carga biológica puede reducir el consumo de estos sistemas entre un 20 % y un 40 %.
 
Eliminar la sobreaireación, revisar las pérdidas de carga y optimizar las curvas de bombeo son medidas de amortización rápida y aplicables en plantas de cualquier tamaño. Para profundizar en este punto, conviene explorar estrategias para   y entender qué variables tienen más peso en cada variable.
 
Automatización y control inteligente de procesos
 
La digitalización de la operación transforma la forma en que se gestiona la energía en planta. Con sensores que miden en tiempo real flujos, condiciones ambientales, oxígeno disuelto y variables bioquímicas, el sistema puede ajustar dinámicamente bombas, soplantes y recirculaciones sin intervención manual.
 
 
El resultado es un proceso más estable, con menos riesgo de funcionamiento fuera de rango y una mejor eficiencia energética. En grandes depuradoras, combinar el control avanzado con temporizadores y agrupación de caudales hacia las instalaciones más eficientes ya ha demostrado ahorros medibles.
 
Gestión de la demanda eléctrica y tarifas horarias
 
Programar las operaciones que más energía consumen fuera de las horas de precio alto es una estrategia accesible y de impacto inmediato. Reprogramar bombeos y llenados según la curva horaria del precio eléctrico, ajustar la potencia a la demanda real y coordinar el tratamiento con el almacenamiento intermedio disponible son decisiones operativas, no inversiones. Y cuando la planta dispone de cogeneración con biogás, la gestión coordinada entre producción propia y compra de red amplifica el ahorro. Cuanta más flexibilidad tenga la instalación, más valor tiene esta estrategia.
 
 

¿Cómo influyen las energías renovables en la eficiencia energética de las plantas de tratamiento?

 
Incorporar generación renovable a una planta de tratamiento no es solo una decisión ambiental: es también económica y operativa. Reducir la dependencia de la red eléctrica, recortar el coste marginal de cada metro cúbico tratado y ganar resiliencia ante la volatilidad de los precios son consecuencias directas de combinar autoconsumo con los programas de eficiencia ya descritos. El impacto real, sin embargo, no llega por instalar paneles o aprovechar biogás de forma aislada: llega cuando esas fuentes se integran con digitalización, control de demanda y, donde sea posible, con almacenamiento energético o térmico.
 
Integración de energía solar fotovoltaica en instalaciones de tratamiento
 
El autoconsumo fotovoltaico encaja bien en el perfil de consumo de una planta de tratamiento. Las horas de mayor sol coinciden con parte de la actividad operativa diurna de bombeo y aireación. Las instalaciones con grandes superficies disponibles en cubiertas o terrenos anexos tienen aquí un potencial directo de reducción de compra en red durante las horas solares.
 
Hay depuradoras españolas que, con placas solares sobre sus propios terrenos. Esta rentabilidadse maximiza cuando se combina con monitorización energética y gestión horaria activa, que permiten desplazar consumo hacia las franjas de mayor producción propia.
 
Aprovechamiento del biogás generado en el proceso de digestión anaerobia
 
El biogás es la fuente renovable más valiosa que una depuradora puede generar por sí misma. En España, el tratamiento anaerobio de fangos ya produce una estimación de 600 GWh por año, con un potencial que podría alcanzar los 1.000 GWh por año con los incentivos adecuados.
 
Aprovechar el biogás mediante la cogeneración reduce la necesidad de energía externa, mejora la gestión de lodos y refuerza el modelo de economía circular en saneamiento. Esto es, la palanca de autosuficiencia más potente disponible en plantas con digestión anaerobia.
 
Casos de éxito de plantas de tratamiento con autoconsumo energético
 
El sector avanza deprisa. En Cataluña, por ejemplo, el número de depuradoras con instalaciones fotovoltaicas se ha multiplicado por cinco en cuatro años, y la combinación de solar y biogás permite a algunas plantas autoproducir alrededor de un tercio de la energía que necesitan. Detrás de estos resultados hay combinaciones variables de control avanzado de la aireación, autoconsumo solar, valorización del biogás y digitalización. Y, de nuevo, son las plantas pequeñas las que concentran el mayor potencial de mejora inmediata, porque parten de niveles de eficiencia más bajos.
 
 

Tecnologías emergentes que permiten maximizar el ahorro energético

 
El siguiente salto en eficiencia energética no vendrá de optimizar un solo equipo, sino de integrar tecnologías que conectan datos, decisiones y operación en tiempo real. La inteligencia artificial, los sistemas SCADA avanzados y las soluciones de recuperación energética en membranas están dejando de ser soluciones de vanguardia para convertirse en herramientas operativas con casos de uso demostrados. El denominador común es siempre el mismo: más y mejor información, convertida en acciones más rápidas y precisas.
 
Inteligencia artificial y machine learning
 
Los algoritmos de machine learning permiten predecir la demanda energética, optimizar automáticamente las consignas de soplantes, bombas y recirculaciones, y detectar anomalías de consumo antes de que se traduzcan en sobrecoste o fallo operativo. Integrados con plataformas de analítica industrial, reducen la dependencia de la intervención manual y mejoran la toma de decisiones tanto en operación como en mantenimiento. El resultado es una planta que aprende de su propio comportamiento y ajusta su funcionamiento sin esperar a que el operador lo detecte.
 
Sistemas SCADA y monitorización en tiempo real
 
Un sistema SCADA con monitorización energética integrada convierte cada proceso en una fuente de datos útil: medición continua por equipo, indicadores de consumo por metro cúbico tratado, alarmas por sobreconsumo y seguimiento simultáneo de caudal, presión, oxígeno y consumo eléctrico. Esa integración de señales es también la base tecnológica para sostener una certificación ISO 50001 y para alimentar los modelos predictivos de inteligencia artificial con datos de calidad. Sin medición, no hay control real ni mejora continua posible.
 
Recuperación de energía en ósmosis inversa y ultrafiltración
 
En plantas con tratamientos avanzados o desalación, la ósmosis inversa presenta la mayor dispersión de consumo de todo el sector: entre 0,11 y 4,11 kWh por metro cúbico según la instalación y su nivel de optimización. Esa dispersión es también la mayor oportunidad. Reducir pérdidas de carga, optimizar la presión de operación y aplicar tecnologías de recuperación energética en los trenes de membranas de alta presión permite recortes significativos en el consumo específico. El margen de mejora en estas instalaciones es amplio y, a diferencia de otros procesos, el impacto de cada mejora se mide directamente en el coste por metro cúbico producido.
 
Hacia dónde va el sector en 2026
 
El horizonte de 2026 está marcado por varias tendencias que se refuerzan entre sí: la expansión del autoconsumo fotovoltaico, mayor valorización del biogás, generalización de la sensorización y el control predictivo, y una presión regulatoria y económica creciente sobre emisiones y costes eléctricos.
 
El rediseño de procesos con un enfoque que sitúa a la energía en el centro, junto con la consolidación de la ISO 50001 como marco operativo, están dejando de ser opciones avanzadas para convertirse en estándar competitivo. El potencial de ahorro más alto sigue concentrado en plantas pequeñas con bajo nivel de control, sistemas sobredimensionados, aireación no optimizada y ausencia de gestión tarifaria o recuperación energética.
 
 

 Preguntas frecuentes

 
¿Reducir el consumo eléctrico puede afectar a la calidad del agua tratada?
 
Bien planteada, no. La eficiencia no consiste en airear menos sin criterio, sino en airear lo justo: ajustar el aporte de oxígeno a la carga real mediante sensores evita tanto el derroche como la falta de oxígeno. De hecho, un control más fino suele traducirse en un proceso más estable y en un efluente de calidad más constante. El riesgo solo aparece cuando se recorta consumo sin la instrumentación y el control adecuados.
 
¿Qué es la codigestión y por qué aumenta la producción de biogás?
 
Consiste en tratar en el mismo digestor anaerobio los fangos de la depuradora junto con otros residuos orgánicos, habitualmente de la industria agroalimentaria. Al enriquecer la "dieta" del digestor se genera más biogás por metro cúbico y se aprovecha mejor la infraestructura existente. Como valor añadido, resuelve la gestión de esos residuos externos y refuerza el modelo de economía circular. Es una vía cada vez más habitual para acercar la planta a la autosuficiencia energética.
 

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