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El control analítico se convierte en una pieza clave para el uso seguro de aguas regeneradas


16/07/2026

I+D+i
El control analítico se convierte en una pieza clave para el uso seguro de aguas regeneradas
 
  • Laboratorios Tecnológicos de Levante subraya el papel esencial del análisis de laboratorio en la reutilización segura de aguas regeneradas, una herramienta estratégica para afrontar la escasez hídrica, reducir la presión sobre ríos, embalses y acuíferos y avanzar hacia una gestión más circular de los recursos hídricos
 
La reutilización del agua se consolida como una herramienta estratégica para afrontar la escasez hídrica, reducir la presión sobre ríos, embalses y acuíferos y avanzar hacia una gestión más eficiente y circular de los recursos hídricos. Sin embargo, su desarrollo seguro exige algo más que tratar de nuevo un agua previamente depurada: requiere control analítico, evaluación del riesgo y seguimiento técnico durante todo el proceso.
 
Así lo destaca Laboratorios Tecnológicos de Levante, que subraya la importancia de los análisis de laboratorio en el actual marco de reutilización del agua, regulado en España por el Real Decreto 1085/2024, por el que se aprueba el Reglamento de reutilización del agua.
 
La norma establece las condiciones básicas para la producción, el suministro y el uso de aguas regeneradas, así como los requisitos de calidad, el punto de cumplimiento y el Plan de gestión del riesgo del agua regenerada. Este enfoque supone un cambio relevante en la forma de abordar la reutilización, ya que no se limita a comprobar parámetros aislados, sino que exige analizar el sistema completo, identificar peligros y definir medidas de control adaptadas a cada uso.
 

Una fuente alternativa para agricultura, industria, usos urbanos y ambientales

 
Las aguas regeneradas pueden utilizarse en distintos ámbitos, siempre que cumplan las condiciones de calidad y seguridad exigidas. Entre sus aplicaciones destacan el riego agrícola, el riego de parques y zonas verdes, el baldeo de calles, determinados usos urbanos, procesos industriales, usos ganaderos, campos de golf, instalaciones deportivas, sistemas contra incendios, mantenimiento de determinados ecosistemas acuáticos y recarga de acuíferos en los supuestos autorizados.
 
El riego agrícola es una de las aplicaciones más visibles, especialmente en territorios sometidos a estrés hídrico. No obstante, cada uso requiere una calidad concreta, unas condiciones específicas y un programa de control adecuado al riesgo.
 
“No existe una única calidad de agua regenerada válida para todos los destinos. El análisis debe adaptarse al uso previsto, al origen del agua, al tratamiento aplicado y a las posibles vías de exposición”, señalan desde Laboratorios Tecnológicos de Levante.
 

El laboratorio como apoyo técnico en la gestión del riesgo

 
El control analítico permite verificar la eficacia de los tratamientos, comprobar el cumplimiento de los valores establecidos, detectar desviaciones antes de que generen un riesgo y aportar información objetiva al Plan de gestión del riesgo del agua regenerada.
 
Además, la fiabilidad del resultado depende de toda la cadena analítica: la elección del punto de muestreo, el momento de la toma de muestra, la conservación, el transporte, el método aplicado y la interpretación técnica de los datos.
 
En este sentido, LTL recuerda que un análisis aislado puede mostrar el estado de una muestra concreta, pero un programa de control bien diseñado permite conocer la evolución del sistema, anticipar incidencias y apoyar decisiones técnicas con mayor seguridad.
 
La reutilización también exige prestar atención al mantenimiento de la calidad después del tratamiento. El agua debe cumplir los requisitos establecidos en el punto de cumplimiento, pero también conservar sus condiciones durante el almacenamiento, la distribución y hasta el lugar de uso cuando así lo contemple el sistema de gestión del riesgo.
 

Más allá del cumplimiento normativo

 
El Real Decreto 1085/2024 refuerza una idea clave: reutilizar agua no significa rebajar las exigencias, sino aplicar el tratamiento, el control y el conocimiento necesarios para darle un nuevo uso con seguridad.
 
En función de las características del sistema, puede ser necesario analizar parámetros microbiológicos, físico-químicos y otros contaminantes específicos. Entre ellos pueden incluirse indicadores como Escherichia coli, turbidez, sólidos en suspensión, nematodos intestinales, bacteriófagos, Legionella u otros parámetros asociados al origen del agua y al riesgo identificado.
 
También pueden incorporarse determinaciones adicionales cuando la evaluación del riesgo lo justifique, como nutrientes, sales, metales, plaguicidas, compuestos orgánicos o contaminantes emergentes.
 

Una oportunidad para una gestión hídrica más circular

 
Para Laboratorios Tecnológicos de Levante, las aguas regeneradas representan una oportunidad para avanzar hacia una gestión más eficiente, sostenible y resiliente del agua, especialmente en zonas vulnerables a la sequía.
 
No obstante, esa oportunidad debe construirse sobre garantías técnicas. La confianza en la reutilización depende de tratamientos eficaces, responsabilidades bien definidas, planes de gestión del riesgo adaptados a cada sistema y controles analíticos capaces de demostrar que el agua mantiene la calidad requerida.
 
“Las aguas regeneradas son una fuente alternativa de gran valor, pero su seguridad depende de medir bien, controlar de forma continuada e interpretar los resultados con criterio técnico”, concluyen desde LTL.
 

Fuente www.ltlevante.com


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