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Laboratorios Tecnológicos de Levante impulsa un modelo de laboratorio orientado a la toma de decisiones


23/07/2026

I+D+i
Laboratorios Tecnológicos de Levante impulsa un modelo de laboratorio orientado a la toma de decisiones
 
  • Eduardo Gimeno, director general adjunto de Laboratorios Tecnológicos de Levante, expone la hoja de ruta de la compañía para acompañar a industrias, empresas y administraciones desde la planificación del muestreo hasta la interpretación del informe final
 
Laboratorios Tecnológicos de Levante impulsa un modelo de laboratorio que va más allá de la obtención de resultados analíticos. Su objetivo es comprender la necesidad técnica que existe detrás de cada muestra, definir el enfoque de control más adecuado y transformar los datos en información útil para la toma de decisiones.
 
Esta visión responde a la creciente complejidad de la gestión del agua. El control de vertidos, la reutilización, la presencia de contaminantes emergentes, la vigilancia ambiental, el cumplimiento normativo y la optimización de procesos industriales exigen resultados fiables, pero también conocimiento y experiencia para interpretarlos.
 
Para Eduardo Gimeno, director general adjunto de Laboratorios Tecnológicos de Levante, la función del laboratorio comienza mucho antes de que una muestra llegue a sus instalaciones y continúa después de la emisión del informe. «Muchas veces el valor está en saber qué analizar y cómo orientar el control. No todos los casos necesitan la misma respuesta. La experiencia del laboratorio ayuda a definir el enfoque adecuado», explica.
 

Comprender qué existe detrás de cada muestra

 
No todos los tipos de agua requieren el mismo planteamiento. Un agua de consumo, un vertido industrial, un agua regenerada, un agua de proceso o una muestra procedente de un río, un acuífero o un embalse responden a objetivos, riesgos y requisitos diferentes.
 
Antes de definir los parámetros, el equipo de LTL estudia el origen de la muestra, el proceso con el que está relacionada, el punto de control, el uso previsto, la normativa aplicable y la decisión que dependerá de los resultados.
 
«Cada muestra tiene un contexto. No basta con saber qué parámetro se analiza; hay que entender por qué se analiza, qué información se espera obtener y qué decisión puede depender de ese resultado», señala Eduardo Gimeno.
 
Este planteamiento permite diseñar una estrategia analítica adaptada a la necesidad real de cada cliente. El objetivo no es analizar más, sino analizar mejor: seleccionar las determinaciones adecuadas y orientar el control hacia la resolución del problema técnico.
 

Un proceso que comienza en el muestreo

 
La fiabilidad de un análisis no depende únicamente del ensayo realizado dentro del laboratorio. La elección del punto y el momento de toma, la representatividad de la muestra, su conservación, la cadena de custodia, la trazabilidad y el método aplicado condicionan el valor final del informe.
 
Por esta razón, Laboratorios Tecnológicos de Levante integra los muestreos y controles de campo dentro del propio proceso analítico. Según explica su director general adjunto, «el resultado final es solo una parte del trabajo. La calidad del dato depende de cómo se toma la muestra, cómo se conserva, qué método se aplica, qué controles se realizan y cómo se interpreta después. Si queremos que el informe tenga valor, hay que cuidar todo el proceso».
 
Esta forma de trabajar permite obtener resultados que no solo sean precisos desde el punto de vista instrumental, sino también representativos, trazables y adecuados para responder a la pregunta que ha
motivado el análisis.
 

Una visión integral del análisis de aguas

 
Con más de treinta años de trayectoria, LTL integra diferentes áreas de conocimiento para abordar el estudio y análisis de aguas desde una perspectiva global: análisis físico-químico, microbiología, cromatografía, metales, ecología acuática, control ambiental, genómica y ADN ambiental.
 
Esta capacidad permite trabajar con aguas de consumo, superficiales y subterráneas, residuales, regeneradas, industriales, de proceso, de baño, litorales y marinas, además de realizar el control de vertidos urbanos e industriales.
 
Los análisis pueden servir para verificar la eficacia de un tratamiento, investigar una incidencia, detectar una desviación en un proceso productivo, controlar contaminantes, comprobar la calidad de un agua regenerada o evaluar el estado de una masa de agua.
 
La incorporación de técnicas como el ADN ambiental amplía, además, las posibilidades de vigilancia de los ecosistemas acuáticos. A partir de una muestra de agua, estas herramientas pueden aportar información sobre biodiversidad, especies invasoras, organismos amenazados o determinados patógenos, complementando los métodos tradicionales de estudio.
 

Del resultado analítico al conocimiento útil

 
Un informe puede confirmar que un proceso funciona correctamente, detectar una desviación, ayudar a localizar el origen de una incidencia o señalar la necesidad de ampliar los controles.
 
La interpretación técnica no consiste en añadir una opinión al resultado, sino en relacionarlo con el origen de la muestra, el punto de toma, el histórico disponible, el método aplicado, el tratamiento estudiado y las posibles consecuencias del dato.
 
«Hay resultados que plantean nuevas preguntas. A veces un dato confirma que todo está dentro de lo previsto, pero otras veces obliga a revisar un proceso, repetir un control, ampliar parámetros o valorar posibles causas. Ahí el laboratorio puede aportar mucho criterio», afirma Eduardo Gimeno.
 
De este modo, industrias, empresas y administraciones no reciben únicamente un documento con valores analíticos, sino información que les permite comprender qué está sucediendo y decidir cómo actuar con una base técnica fiable.
 

El laboratorio como socio tecnológico

 
La estrategia de Laboratorios Tecnológicos de Levante sitúa al laboratorio como socio tecnológico de industrias, empresas, administraciones públicas, organismos de cuenca, operadores del ciclo integral del agua, ingenierías, consultoras ambientales y entidades gestoras.
 
Para una industria, este acompañamiento puede ayudar a investigar una alteración, comprobar la eficacia de un tratamiento o anticipar un posible incumplimiento. Para una administración, puede servir para vigilar un vertido, evaluar un riesgo o fundamentar una actuación. Para un operador, permite verificar la estabilidad de una instalación o la calidad de un agua regenerada.
 
Esta es la hoja de ruta que impulsa la dirección de LTL: integrar ciencia, tecnología y experiencia para acompañar decisiones con implicaciones industriales, ambientales, sanitarias y económicas.
 
«Muchas veces el valor está en saber qué analizar y cómo orientar el control», resume Eduardo Gimeno. Una afirmación que refleja la evolución del laboratorio desde la respuesta a una solicitud de parámetros hacia la comprensión del problema técnico que existe detrás de cada muestra.
 

Fuente www.ltlevante.com


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