Anotaciones rápidas sobre los contaminantes de preocupación EMERGENTE

24/09/2019

Anotaciones rápidas sobre los contaminantes de preocupación EMERGENTE


Rafael Marín Galvín

Rafael Marín Galvín

  • Jefe de Control de Calidad y Medio Ambiente - Director Gestión de Sistemas en EMACSA
  • Coordinador del Grupo de Inspección Vertidos y Laboratorio de la Comisión V de AEAS


 
"Y aquí otra connotación relevante: a veces se oye y se formula la idea desde diferentes ámbitos (no sé si interesados) de que los contaminantes de preocupación emergente llegan al medio acuático desde las depuradoras (¡!). Por favor, seamos sensatos. Las depuradoras, nuestras EDAR, nunca pueden tildarse como elementos contaminantes del medio. Realizan una labor insustituible para mejora el medio ambiente urbano, y después, del medio ambiente en general"


Con motivo de la celebración el pasado 17 de septiembre en San Sebastián de una Jornada Técnica sobre “Los contaminantes emergentes: la amenaza fantasma. Un nuevo reto para el sector del agua”, en la cual tuve el honor (que agradezco sinceramente ahora, desde aquí a los organizadores, ACLIMA, Aguas del Añarbe, Consorcio de Aguas de Bilbao-Bizkaia, Aguas Municipales de Vitoria-MAVISA y Servicios del Txingudi, con patrocinio de VEOLIA) de moderar la Mesa Redonda que sobre “Los retos del sector” se llevó a cabo, creo que puede ser oportuno plasmar algunas anotaciones rápidas sobre esta tan interesante y tan de actualidad temática.

 

Desarrollo del evento

 
En primer lugar, debo comentar que en la Mesa intervinieron muy acertadamente José Ángel Ercilla, director gerente de Aguas del Añarbe, Pedro María Barreiro, director general del Consorcio de Aguas de Bilbao-Bizkaia, Ángel Llamazares, gerente de Aguas Municipales de Vitoria-AMVISA y Leire Zubitur, gerente de Servicios de Tixngudi.
 
Ya metidos en faena, la primera cuestión relevante es que ha de dejarse de hablar de contaminantes emergentes, e interiorizar el término contaminantes de preocupación emergente, puesto que si bien en muchos casos se trata de sustancias o de microorganismos previamente desconocidos y por ello aún no regulados (pero que lo serán a más o menos corto plazo) otros muchos sí se conocían de antiguo: lo que ha variado ha sido que ahora sí emerge una preocupación por estos contaminantes tanto para el ciudadano, como para las industrias, como para las administraciones.
 
En este sentido, cuando nos referimos a contaminantes de preocupación emergente podemos englobarlos en dos grandes apartados: contaminantes que ya se hallan regulados (RD 817/2015, sobre Normas de Calidad Ambiental, referidos a los medios acuáticos más o menos libres, y Reglamento E-PRTR sobre emisiones al medio que sí puede aplicarse al agua residual depurada en nuestras EDAR), y en segundo lugar, contaminantes aún no regulados (muchos ya sí están siendo incluidos en normativas de diferente nivel en el caso de la Unión Europea –Decisiones-). En cualquier caso, hablamos de los siguientes grupos de compuestos:
 
  • metales y compuestos organometálicos.
  • plaguicidas.
  • hidrocarburos aromáticos policíclicos.
  • alquilfenoles y compuestos orgánicos volátiles.
  • sustancias farmacéuticas y medicamentos (no regulados más que muy parcialmente).
  • drogas ilegales o de abuso (no reguladas).
  • disruptores endocrinos (la disrupción endocrina está provocada sustancias procedentes de muy diferentes ámbitos).
  • microplásticos.
  • patógenos emergentes.

Una característica fundamental de todos los contaminantes de preocupación emergente es que no es necesario que persistan en plazos dilatados de tiempo en el medio ambiente (incluyendo aquí obviamente, el medio acuático) para poder generar efectos negativos puesto que su eliminación o transformación vía natural o artificial, puede ser compensada en buena medida por su continua introducción en el ambiente, dada su elevada producción y consumo actuales.
 
Y enlazando con lo anterior ¿estas sustancias contaminantes, estos microorganismos, estaban antes o se encuentran ahora al poder ser detectados y cuantificados analíticamente por la mejora evidente de las técnicas de control y medición analítica de la que disponen nuestros laboratorios?
 
Téngase en cuenta que pequeñas cantidades de productos utilizados en la actividad diaria, desde la cafeína y las hormonas hasta los detergentes, antibióticos y productos farmacéuticos, productos de limpieza, aditivos de la gasolina, drogas, así como productos usados en agricultura y ganadería –plaguicidas y fitosanitarios- así como disolventes en general, son vertidos diariamente a través de nuestras redes de saneamiento de aguas residuales urbanas sobrepasando en ocasiones los procesos de depuración aplicados en nuestras depuradoras, cuyo diseño y operativa no contemplaba estos retos.
 
Y aquí otra connotación relevante: a veces se oye y se formula la idea desde diferentes ámbitos (no sé si interesados) de que los contaminantes de preocupación emergente llegan al medio acuático desde las depuradoras (¡!). Por favor, seamos sensatos. Las depuradoras, nuestras EDAR, nunca pueden tildarse como elementos contaminantes del medio. Realizan una labor insustituible para mejora el medio ambiente urbano, y después, del medio ambiente en general.
 
En el caso de que una EDAR no funcionara de forma idónea (a veces ocurre, es cierto) siempre el agua residual depurada, aún infeficazmente, que se pudiera verter al medio, presentaría una calidad sensiblemente mejorada con relación a la del agua residual recibida en origen por la EDAR. Cuestión distinta puede ser que nuestras depuradoras puedan estar más o menos obsoletas, que requieran financiación suplementaria para su mejora y mantenimiento, u otras particularidades que, con medios económicos, se pueden solventar.
 
Como resumen, como idea a tener en cuenta por parte de la ciudadanía: siempre será mejor una depuradora ineficiente (lo cual se puede revertir) que la inexistencia de una depuradora. Y por ende, nunca, ya se dijo antes, una depuradora puede definirse como una instalación contaminante del medio, muy al contrario.
 
Por otro lado, y bajo la óptica de los microorganismos de preocupación emergente, fenómenos de desplazamientos masivos de población (por ejemplo, el acuciante problema de los migrantes que llegan a Europa) y el deterioro subsiguiente de las condiciones higiénicas de la población global por factores externos (crisis económicas, falta de atención tanto a la población autóctona como a personas desfavorecidas o a migrantes sin medios) facilitan la aparición de patógenos de preocupación emergente o la potenciación de otros patógenos antiguos. Recuérdese al efecto la aparición de episodios de tuberculosis o sarampión en países desarrollados.., que dejan de estar libres oficialmente de estas enfermedades.
 
Y otra vuelta de tuerca al tema: la emisión de contaminantes de preocupación emergente al medio y a las aguas residuales está ligada a usos industriales, sigue siendo así.., pero también está asociada a usos domésticos y domiciliarios en medida creciente (detergentes, cosméticos, suavizantes, productos de limpieza e higiene doméstica, medicamentos, drogas..). Lo que ocurre, es que nuestra conciencia medioambiental suele ser robusta cuando el responsable de un problema de contaminación es otro o está deslocalizado en el inconsciente colectivo (la industria..) pero se resiente cuando nos demuestran que nosotros, en nuestra casa, también somos parte del problema (y a veces, parte muy importante).
 

Conclusiones finales

 
Por no cansar al lector, y dado que mi intención no era otra que la de formular unas anotaciones rápidas, finalizo con un resumen de los retos más insoslayables para el sector del agua en relación a los contaminantes y patógenos de preocupación emergente:
 
  • En primer lugar, ha de trabajarse por la correcta detección y cuantificación de este tipo de contaminación, así como por la generalización de las técnicas y metodologías de laboratorio contrastadas, universales y que no representen un gasto inasumible para el sector, más útiles al efecto.
     
  • Es importante la exigencia de la reducción del contenido de este tipo de sustancias en origen en aquellos productos manufacturados bien de uso industrial, bien de uso doméstico que luego se comercializan. Habrá que ir sustituyendo más o menos periódicamente sustancias que se demuestren agresivas al medio por otras que lo sean menos.
     
  • Una vez los productos empledos en las industrias, éstas han de acometer estrategias que minimicen el vertido de aguas residuales industriales problemáticas. Es cuestión de inversiones y de costes: los procesos depuradores ya los tenemos.
     
  • Para todos los usuarios de las redes de saneamiento, tanto industrias como ciudadanos en general, han de aplicarse políticas y estrategias encaminadas al uso sostenible de nuestros saneamientos públicos, que son de todos y que rascan el bolsillo de todos.
     
  • Hay que exigir a quien corresponda en cada caso, la adaptación de infraestructuras obsoletas por otras modernas, mejoradas y eficaces frente a los nuevos retos en contaminación de preocupación emergente que nos asaltan. No sólo puede ser la financiación de las empresas la obligada: ¿no hay obligación de las administraciones responsables?
     
  • Sin duda, la implantación de políticas y estrategias de Investigación, Desarrollo e Innovación sobre contaminantes de preocupación emergente y sus potenciales afecciones sobre el medio ambiente y las personas debe ser potenciada de forma rápida, eficaz e inmediata: no queda tiempo que perder.
     
  • Y si bien ya se comentó antes ¿quién paga todo lo anterior? ¿sólo el ciudadano?
     
  • Se echa en falta, probablemente, un liderazgo sólido sobre este tema desde las administraciones públicas, más allá del incesante bombardeo a los gestores y empresas con normativas de obligado cumplimiento, a veces, por cierto, de cumplimiento imposible: recordemos algunos límites paramétricos de algunas sustancias prioritarias y prioritarias peligrosas existentes en las conocidas normas de calidad ambiental con innumerables ceros a la derecha tras la coma decimal.
     
  • Y relacionado con lo anterior, deben instrumentalizarse plazos de adaptación internos y externos para gestores y empresas que permitan cumplir con el día a día y programar mesurada y eficientemente el mañana.
     
  • También habrá que profundizar en cómo conseguir la implicación de toda la sociedad en los temas de la contaminación de preocupación emergente, pues como se ha demostrado más arriba, sólo con el sector industrial nos quedaremos cojos.
     
  • Y para finalizar, la administración, las empresas e incluso las industrias deben de reinventarse para dar forma y visibilidad a estrategias para conseguir la concienciación ciudadana que sean comprensibles, eficaces, y de fácil puesta en práctica por todos nosotros.
 

Rafael Marín Galvín
 

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Comentarios Publicar comentario
25/09/2019
Fernando S. Estévez escribió:
Rafael: excelente comentario y resumen. Como viene siendo habitual en tus intervenciones.

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