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¡Un cerdo ante el Constitucional! Adiós Biofactoría, hola LA PERA

19/02/2026

¡Un cerdo ante el Constitucional! Adiós Biofactoría, hola LA PERA


Andrés Zornoza Zornoza

Andrés Zornoza Zornoza

  • Científico freelance
  • Director Área H2O en WALEBUBLÉ y H2OCITIES
  • Doctor en Ingeniería del Agua y Medioambiental (UPV)
  • Fundador de www.walebuble.com

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"El objetivo de esta fábula no es que rebauticemos como LA PERA a cada futura EDAR. El verdadero propósito es invitarnos a una reflexión profunda sobre la necesidad de elegir términos honestos y precisos para nombrar los nuevos retos de la humanidad"
 
En una mañana histórica, un cerdo —representando a todos los cerdos del planeta— se presentó ante el Tribunal Constitucional. Vestía su mejor gala para demandar formalmente a la humanidad, representada por un hombre trajeado. ¿El motivo? La apropiación indebida del término "Biofactoría" para denominar a las futuras estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR).
 
El Juez, ajustándose las gafas, dio inicio a la sesión: —¿Por qué reclama usted el término "Biofactoría"? ¿En qué se fundamenta su querella, Sr. Cerdo?
 
El cerdo se acercó al estrado con gran seguridad: —Señoría, mi primer argumento es puramente etimológico. Si descomponemos la palabra, Bio- remite a vida y Factoría a producción industrial. Literalmente: "fábrica de vida". Y aquí es donde los cerdos no estamos de acuerdo. En nuestras granjas, el objetivo es producir biomasa viva bajo un control estricto: genética, nutrición y sanidad. Sin embargo, en las EDAR de los humanos, la vida microbiana es el motor, no el producto. Ellos no venden "microbios al peso"; ellos entregan agua con especificaciones de calidad y, en el mejor de los casos, recursos recuperados.
 
El Juez, asombrado por la lucidez del cerdo, le invitó a continuar: —Exposición muy convincente. ¿Tiene usted más alegatos?
 
—¡Muchos más! —exclamó el cerdo—. Mientras que en nuestras granjas se controlan animales (organismos medibles), en una EDAR se gestionan consorcios microbianos. Es un sistema que se aleja claramente del estado estacionario, en respuesta a multitud de variables ambientales, aceptando emergencias y desequilibrios biológicos. En una EDAR, el humano no controla a los microbios como individuos; lo que hace es modificar su entorno (oxígeno, tiempos, sustrato orgánico, edad del lodo, recirculaciones, instalación de selectores, etc.) y reza para que no aparezcan problemas de abultamiento del lodo, espumas biológicas, inhibiciones, etc.
 
El Juez miró fijamente al representante humano: —¿Tiene usted algo que decir en su defensa?
 
El hombre se levantó, algo abochornado: —Pedimos disculpas a la comunidad porcina. Reconocemos que fue una apropiación indebida.
 
¿Y por qué lo hicieron entonces? —preguntó el Juez golpeando el mazo.
 
—Puro marketing, Señoría. "Biofactoría" suena a modernidad, a economía circular, a "ya no solo limpio aguas residuales, ahora recupero recursos". Es una etiqueta que necesitamos los humanos para vender mejor la "estación depuradora de aguas residuales".
 
El cerdo pidió una última palabra: —Señoría, incluso "Factoría" sería un término inapropiado. En una fábrica de coches, si la chapa es mala, detienes la línea. En una EDAR, si llega un vertido tóxico o un episodio de abultamiento del lodo, no puedes parar el río o el alcantarillado. "Factoría" es una promesa de control que el humano no puede cumplir. Sugerimos que se prohíba dicho término para evitar confusiones y falsas esperanzas.
 
—Veredicto aceptado —sentenció el Juez—. Pero ahora tenemos un vacío legal. Si no es “Biofactoría”, ¿cómo llamaremos a estas futuras instalaciones?
 
El cerdo sonrió, sabiendo que tenía el as bajo la manga: —Empecemos por sustituir "Factoría" por Plataforma. Una plataforma es un hub, un escenario multidimensional donde ocurren muchas cosas a la vez: recuperación de fósforo, generación de biogás, regeneración de agua... No es una línea de producción rígida; es la infraestructura que conecta la ciudad con la economía circular.
 
—Me gusta —dijo el Juez—. ¿Y para el prefijo "Bio"?
 
—Un término más exacto sería Ecobiótica —sentenció el cerdo—. Es un enfoque que integra lo biótico (los microbios) con su entorno ecológico (diseño humano, condiciones, etc). Reconoce que la vida no opera de forma aislada, sino que es un sistema complejo basado en la interacción entre microorganismos y de estos con las condiciones del medio que los técnicos de EDAR modifican en las instalaciones.
 
El hombre intervino: —Es una definición brillante, pero... ¡es un trabalenguas! Es demasiado larga para el día a día.
 
El cerdo dio un paso al frente y sentenció: —Entonces, llámenla LA PERA.
 
¿LA PERA? —exclamaron el Juez y el hombre al unísono.
 
—Exacto: Plataforma Ecobiótica para la Regeneración de Agua y valorización de recursos. Porque, seamos sinceros... ¡una instalación así es LA PERA!
 
El Juez golpeó el mazo con entusiasmo:
 
SENTENCIA DEFINITIVA: Se prohíbe el uso de "Biofactoría" por soberbia tecnológica. A partir de hoy, toda instalación que gestione con criterio la hospitalidad microbiana y la circularidad de recursos se denominará oficialmente: LA PERA.
 
 
Dr. Zornoza
 

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