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Conflictos por la escasez de agua subterránea en las regiones semi áridas del norte de Chile

27/10/2017

Conflictos por la escasez de agua subterránea en las regiones semi áridas del norte de Chile



Autor: REMTAVARES

Blog: www.madrimasd.org

 

  • Sanda Iepure, IMDEA Agua
 

Antecedentes

 
Chile es uno de los países más privilegiados en términos de disponibilidad de agua subterránea ya que cuentan con una de las principales reservas de este recurso en América del Sur. Sin embargo, el agua está distribuida irregularmente en el territorio debido a la diversidad geográfica y climática. Existen varios conflictos relacionados con la demanda de agua subterránea en el norte de Chile como resultado de la intensa actividad minera y del crecimiento exponencial de la agricultura, que contrasta con el entorno natural de un área semidesértica. Aquí presentamos una descripción general de las demandas, conflictos y acuerdos alcanzados sobre las aguas subterráneas en la región de Coquimbo (en el centro-norte de Chile) y analizamos los posibles impactos que pueden tener sobre los ecosistemas de aguas subterráneas de esta región semiárida de América del Sur.
 
El análisis del estrés hídrico realizado por Water & Wastewater International ubica a Chile como uno de los 33 países más importantes del mundo que se enfrentarán a altos niveles de estrés hídrico en 2040 (Fig. 1). Existe una combinación de factores que contribuyen al estrés hídrico en Chile, donde el aumento exponencial de la demanda de agua para la minería, la industria y los usos agrícolas se complementa con el cambio climático, el incremento de las temperaturas y la variación de los patrones de precipitación; que actualmente son factores críticos en regiones áridas y semiáridas de todo el mundo. En la última década, se ha demostrado que la aridez en el norte de Chile aumenta significativamente haciendo que el suministro de agua sea un problema crítico para las comunidades locales. Solo recientemente se ha considerado investigar el uso de agua de mar y de aguas residuales para los principales consumidores, tales como el sector de la industria y la minería.
 
 
Figura 1. Previsión de estrés hídrico para 2040 por países (Fuente: Water & Wastewater International)
 
 
El aumento exponencial en la demanda de agua en el norte de Chile se debe principalmente a la intensificación de las exploraciones mineras (principalmente de cobre) y a las prácticas agrícolas en las principales cuencas hidrográficas (Elqui, Limari y Choapa). Estos conflictos generan un frágil equilibrio entre el rico sector minero y las necesidades domésticas, que se volvieron más severas desde que en 1999 se implementó el sistema de “mercado libre” en Chile. 
 
Los derechos de agua se otorgaron a empresas privadas, especialmente a las dedicadas a la minería en tierras que pertenecen a comunidades indígenas. El sector minero se considera el motor del desarrollo nacional, en detrimento del acceso de la mayoría de la población a este recurso básico; y ha demostrado ser una fuente de ingresos inesperada para estas empresas e inversores, muchos de los cuales obtienen rendimientos anuales sostenidos del 25 por ciento. Estas ganancias están subvencionadas por el gobierno de Chile, lo que garantiza a las compañías de agua un retorno de al menos el 10 por ciento. Mientras tanto, los ciudadanos de Chile han visto cómo sus tarifas de agua aumentan gradualmente siendo ahora las más altas en América Latina.
 
Ubicada en el centro-norte de Chile, Coquimbo es la IV región administrativa del país, de un total de 15. La región está limitada al este por las montañas andinas, que alcanzan los 6900m sobre el nivel del mar y al oeste por el océano Pacífico (Figura 2). En esta región, las aguas subterráneas se obtienen casi exclusivamente de acuíferos aluviales confinados y semi-confinados a poca profundidad (a menos de 50 m) y en estrecho contacto con los ríos. El clima de la región es árido en el norte y semiárido en el sur, con escasas precipitaciones (entre 100mm y 240 mm al año y decreciendo). Esto hace que la recarga de los acuíferos provenga principalmente del deshielo de las montañas andinas y secundariamente de la escorrentía superficial y las precipitaciones (Arumí y Oyarzun, 2006).
 
 
Figura 2. Región de Coquimbo (Centro-Norte de Chile)


Industria minera

 
La economía de la región de Coquimbo se basa principalmente en la minería (oro, plata y cobre) y la agricultura (enfocada a los mercados nacionales e internacionales). En la cuenca del río Choapa, una de las principales de la región de Coquimbo, hay una serie de conflictos ambientales entre las comunidades locales y las empresas mineras basados principalmente en el agua. En este sector, los derechos del agua son propiedad de empresas privadas, en su mayoría multinacionales, que han acumulado derechos de aguas superficiales y subterráneas en áreas de alta escasez como Coquimbo. En el caso del área de Antofagasta (ubicada en la parte norte de la región), la minería utiliza más de mil litros por segundo de agua superficial y tiene casi el 100% de los derechos del agua subterránea. Uno de los mayores consumidores de agua en la región son las minas de cobre Los Pelambres (Figura 3), propiedad de Antofagasta Minerals (grupo Luksic) y Andacollo (Teck, Canadá).
 
El suministro de agua para ambas minas se extrae de los acuíferos, ríos y de los glaciares ubicados en la Precordillera. Desde 2008 hasta ahora se han registrado numerosos incidentes y vertidos tóxicos en Los Pelambres. Uno de los más devastadores fue el derrame de 2009, en el que 13000 litros de concentrado de cobre se vertieron directamente hacia el río Choapa. Estos derrames tóxicos contravienen legalmente varias de las regulaciones sobre salud y medio ambiente existentes en Chile.
 
Sin embargo, las acciones del Estado chileno contra la contaminación en más de 140 kilómetros del río Choapa, (desde la mina hasta el océano) generalmente han sido débiles y encaminadas a favorecer al sector minero. La evaluación de los recursos hídricos subterráneos y de la calidad del agua en la cuenca Choapa por la Dirección General de Agua (DGA) ha demostrado que están contaminados principalmente por metales traza, cobre y manganeso y puntualmente con arsénico, que en realidad es un componente natural de los acuíferos (DGA, 2009).
 
 
Figura 3. Mina Los Pelambres, Coquimbo (Chile)
 


Agricultura en la región de Coquimbo

 
Pero la actividad minera no es el único factor de riesgo para los acuíferos de la región. Con una ubicación privilegiada entre la Cordillera de la Cote y la Precordillera, Coquimbo posee valles transversales como Copiapó, Elqui, Huasco, Limari y Choapa dedicados al cultivo extensivo de frutas, cereales, hortalizas y viñedos; que contrastan con el entorno natural de una zona semi desértica. El primer viñedo fue plantado en 1549 por el conquistador Francisco de Aguirre, el fundador de la ciudad de La Serena, por ello esta región de Chile es conocida por producir vinos como los famosos Sauvignon, Chardonnay y PinotNoir. Debido a la escasez de precipitaciones en el área, que tiene un promedio de 130 mm/año exceptuando la parte superior de la cuenca donde son del orden de 240 mm/año, el riego de los cultivos está asegurado por un sistema integrado de presas y canales interconectados que transportan el agua extraída de los acuíferos a través de pozos de captación.
 
La agroindustria de la región de Coquimbo emplea grandes cantidades de pesticidas, herbicidas y fertilizantes, que son peligrosos para la calidad del agua en la cuenca (Fig. 4). Los estudios actuales indican que las aguas superficiales de la cuenca de Choapa tienen una alta concentración de zinc, cobre y plomo, pero también compuestos orgánicos tales como hidrocarburos aromáticos policíclicos, herbicidas, pesticidas y fungicidas. Actualmente, el seguimiento de los acuíferos está asegurado a nivel nacional por la DGA y Las Juntas de Vigilancia; mientras que el análisis de la calidad de las aguas se centra en una serie de parámetros básicos utilizados para la caracterización de los acuíferos. Aunque se vigila el contenido en metales pesados de los acuíferos debido a la intensa actividad minera de la zona, los contaminantes provenientes de la agricultura aún no se han considerado para la evaluación de la calidad del agua subterránea.
 
 
Figura 4. Campos de cultivo en la región de Coquimbo

 
La agricultura y la minería han coexistido durante décadas en Coquimbo. Pero ahora la excesiva expansión de la minería y la explotación intensiva de los acuíferos para el riego junto con el uso de pesticidas y fertilizantes han ejercido una presión insostenible sobre los recursos hídricos de la zona; a la que se suma los cambios en el clima. Se prevé que Coquimbo se volverá más cálida y seca durante el siglo XXI como consecuencia del cambio climático antropogénico en curso, al igual que otras muchas regiones áridas y semiáridas en todo el mundo. Los efectos resultantes de la conjunción de la reducción del flujo de corriente, el aumento de la evapotranspiración y el agotamiento de los acuíferos en la región de Coquimbo amenazarán, sin duda, a los recursos de agua subterránea; forzando a las autoridades a buscar respuestas adecuadas para el manejo del sistema de recursos hídricos.
 
La fauna de aguas subterráneas en Chile está poco explorada, la mayoría de los estudios se centran en los procesos hidrológicos y la caracterización fisicoquímica de los acuíferos (Arumí y Oyarzún, 2006; Arumí et al., 2012) o en la evaluación del uso potencial para la industria minera. Los únicos informes sobre crustáceos de aguas subterráneas en Chile provienen de cuevas (Brehier et al., 2010) y sedimentos intersticiales de ríos, arroyos y lagos del centro y sur de Chile (Río-Escalante et al., 2016). En otras grandes extensiones de Chile y especialmente en la parte norte, donde el clima es árido y semiárido y los acuíferos se consideran fósiles debido a que la recarga natural es muy baja, no existen apenas estudios sobre la fauna de las aguas subterráneas. Teniendo en cuenta el extremadamente alto endemismo registrado en una gran variedad de invertebrados de agua dulce de humedales, arroyos y ríos en el norte de Chile, también se sospecha que el agua subterránea albergará una increíble fauna con cuantiosos endemismos que deben ser reconocidos y protegidos.
 


Investigaciones del IMDEA Agua en Chile

 
El Grupo de Ecología de Aguas Subterráneas de IMDEA Agua está llevando a cabo un proyecto de investigación en acuíferos en la región de Coquimbo (centro-norte de Chile) financiado por OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) con el objetivo de detectar las alteraciones del agua subterránea como consecuencia de las actividades agrícolas y el impacto que generan en la fauna subterránea y los servicios ecosistémicos.
 
Específicamente, el IMDEA Agua tiene como objetivo: evaluar la ocurrencia y el contenido de plaguicidas y fertilizantes en los acuíferos de Choapa, evaluar la biodiversidad de las aguas subterráneas y las características funcionales de las comunidades de aguas subterráneas y establecer los efectos de los contaminantes provenientes de la agricultura en las comunidades de aguas subterráneas.
 
El estudio se realiza en colaboración con Nicolas Gouin y Angeline Bertin de CEAZA y la Universidad de La Serrena.
 
 
Bibliografía
Arumí Ribera, J.L. y Oyarzún Lucero, R.A. 2006. Las aguas subterráneas en Chile. Boletín Geológico y Minero, 117 (1): 37-45.
Arumí, J.L., Rivera, D., Muñoz, E. y Billib, M. (2012). Interacciones entre el agua superficial y subterránea en la región del Bío Bío de Chile. Obras y Proyectos 12, 4-13.
Brehier, F., R. Vonk, & D. Jaume. 2010. First South American phreatogammarid, with comments on the arrangement of coxal and sterna gills, and on the biramous condition of the seventh pereiopod in amphipods. Journal of Crustacean Biology 30:503–520.
Dirección General de Aguas (DGA). 2009. Diagnóstico y Clasificación de Sectores Acuíferos. Geohidrología Consultores Ltda.
Rio-Escalante P., L. Parra-Coloma, M.A. Peralta, J. Perez-Schultheiss, E. Rudolph, 2016. A checklist of subterranean water crustaceans from Chile (South America). Proceedings of the Biological Society of Washington 129(1):114-128.
 
 

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