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El agua (visible) de París

27/11/2020

El agua (visible) de París



Autor: LOCKEN

Blog: www.locken.es

 
Trabajar con diferentes gestores de infraestructuras en diferentes ciudades y países, es muy enriquecedor. Nos permite conocer las peculiaridades y los secretos de muchas ciudades y países.
 
En este artículo vamos a desentrañar algunos de los secretos del agua en París. Pero como hay mucho que contar, vamos a dividirlo en dos, el agua visible (que podemos observar a simple vista) y el agua invisible (que recorre sus entrañas)
 
Hoy nos paseamos por la "Ciudad de la Luz", pero en lugar de mirar a las farolas, miraremos al agua; y en concreto, a sus fuentes.
 


Fuentes

 
La parte más visible del agua en París es sin duda sus fuentes. Y no sólo porque estén en la superficie y en plena calle, sino porque algunas de ellas son auténticas obras de arte que se diseñaron para ser bien visibles.  Desde el siglo XIII, cuando se instalaron las primeras, la historia de las fuentes en París es digna de conocer. Hoy en día, hay 1.200 puntos de agua potable en toda la ciudad.
 
 
 
Algunas de los modelos de fuente en París. Fuente: Eau de Paris
 


Las primeras fuentes

 
Las primeras fuentes públicas aparecieron en el siglo XIII. El rey Philippe Auguste equipa a París con sus tres primeras fuentes públicas, conectadas al acueducto de Belleville. La Fuente de los Inocentes y la Fuente de Maubuée son dos ejemplos, aunque fueron cambiadas varias veces de lugar y reconstruidas (Inocentes, en 1550 y Maubuée, en 1733).
 
 
 
Fuente de los Inocentes (izq) y Fuente de Maubuée (dcha). Fuente: Wikimedia
 
 

Las mundialmente famosas fuentes de Wallace

 
Son reconocidas en todo el mundo como un símbolo de París. Estas fuentes deben su nombre a su creador, el inglés Sir Richard Wallace, quien financió su construcción a fines del siglo XIX. La primera Wallace fue inaugurada en 1872. El entusiasmo fue inmediato. Hoy, hay 119 de ellas y funcionan como el primer día.
 
 
 
 
Las fuentes Wallace se construyeron en tres tamañosEl más grande, con 2,71 metros de altura y más de 600 kilogramos de peso, fue el más habitual, con sus cuatro cariátides de brazos alzados sosteniendo una cúpula sobre sus cabezas. Las figuras femeninas representan cuatro virtudes y cuatro estaciones: la Bondad (el invierno), la Simplicidad (la primavera), la Caridad (el verano) y la Sobriedad (el otoño).
 
 
 
 

Historia

 
Desde 1870, París vive tiempo difíciles: la guerra de 1870 declarada por Napoleón III contra Prusia, el episodio de la Comuna, los bombardeos de la ciudad… A pesar de todo, la ciudad fue reconstruida con rapidez gracias, en parte, a las actuaciones filantrópicas de la burguesía de la época.
 
Uno de estos filántropos fue Richard Wallace. Heredero de una gran fortuna, decidió ponerla al servicio de la ciudad, lo que le valió una gran popularidad. Aunque sus actuaciones no se limitaron a las fuentes; financió un hospital y se encargó de repartir víveres en la ciudad asediada por los prusianos, éstas son las que le reportaron más fama.
 
 
 
Sir Richard Wallace (1818-1890). Fuente: Wikimedia
 
 
Las fuentes surgen por el aumento del precio del agua lo que impedía a las clases de bajo poder económico acceder a ella. Eso, además de generar problemas de higiene, llevó a muchos a sustituirla por el vino (mucho más barato) generando graves problemas sociales. Sin embargo, Wallace no sólo pretendía solventar un problema de salud pública, sino que buscaba hacerlo de la forma más artística posible, de tal forma que las fuentes sirvieran también como elemento ornamental.
 


Diseño

 
Richard Wallace diseñó varios modelos de sus fuentes partiendo de cuatro ideas básicas:
 
  • El tamaño: debían ser lo suficientemente grandes como para ser vistas de lejos, pero sin serlo demasiado para no romper la armonía del paisaje urbano.
  • La forma: debían combinar utilidad y estética.
  • El precio: debía ser razonable para permitir instalar un gran número de ejemplares.
  • El material utilizado: debía ser resistente, fácil de trabajar y cómodo de mantener.

El material finalmente elegido fue el hierro fundido dado que era económico, fácil de trabajar, robusto y de uso muy corriente. El escultor Charles-Auguste Lebourg fue el encargado de plasmar artísticamente el proyecto de Wallace y el ingeniero Eugène Belgrand se encargó de buscar las mejores ubicaciones posibles.

El ayuntamiento de París decidió el color, un verde oscuro similar al que ya lucía el resto del mobiliario urbano de la época. Aunque con el paso del tiempo podemos encontrar algunas de estas fuentes pintadas en casi todos los colores.
 
 
 
 

Adaptándose al siglo XXI

 
Desde su creación en el siglo XIX, la famosa fuente Wallace presente en cientos de ubicaciones de París, emanan agua de manera permanente (cuando no se detiene en el invierno por riesgo de heladas). Este flujo continuo de agua fue originalmente un problema de salud. Un siglo después, son los desafíos medioambientales a los que los ingenieros de París deben responder.
 
Según Patrimonio Histórico Parisino, la solución técnica que se aplicaría a las fuentes Wallace debía ser discreta para no dañar la estética de la obra. La solución propuesta consiste en establecer un sistema de retardo para el acceso al agua en forma de un botón de acero inoxidable. El botón estará a unos 80/90 cm del suelo dependiendo de la fuente y estará configurado para dispensar 40 a 50cL de agua, cantidad suficiente para llenar una botella. El sistema de control de botón se integrará directamente dentro del cuerpo de la fuente Wallace.
 
 
 


Wallace por el mundo

 
Pero no hay sólo fuentes Wallace en París. Fuera de Francia, y repartidas por medio mundo, existen también fuentes Wallace. Así se pueden ver ejemplares en España (en San Sebastián, Ferrol y Barcelona), en Estados Unidos (en Nueva Orleans), en Gran Bretaña (en Londres), en Uruguay (en Montevideo), en Canadá (en Montreal), en Suiza (en Zúrich), Brasil (en Río de Janeiro) y en Alemania (en Burscheid).
 
 
 
Fuentes Wallace por el mundo. Fuente: Wikimedia
 

Con gas

 
Hasta fuentes de agua con gas hay en París. En 8 lugares distintos de la ciudad puedes encontrar estas fuentes/dispensadores para poder llenar tu botella, conocidas como la pétillante (el espumoso).
Usando un sistema de inyección de CO2, convierten artificialmente el agua de la red, en agua con gas.
 
 
 
 
Las fuentes, no son más que la punta del iceberg del ciclo del agua de una ciudad. Y ahí es donde nos vamos a adentrar en el próximo artículo, en las entrañas de la ciudad, donde descubriremos que, gracias a sus galerías, París tiene uno de los porcentajes de pérdidas de agua por roturas más bajos, y que no tiene un sistema de abastecimiento de agua, sino dos.
 
 

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