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Historia de la presa de Asuán, una infraestructura faraónica

10/11/2019

Historia de la presa de Asuán, una infraestructura faraónica



Autor: LOCKEN

Blog: www.locken.es

 
Pocas presas han tenido la repercusión mundial de la presa de Asuán. Por razones políticas, técnicas y culturales, es una obra que ha quedado escrita en negrita en las páginas de la historia.
 

Historia de la presa

 
La presa, terminada en 1970, entró en el top ten de muchos de los rankings de presas y embalses del mundo (actualmente 8ª por superficie y 4ª por capacidad de embalse). Pero lo que quizá más impactó al mundo, fue la faraónica labor que se llevó a cabo con la ayuda muchos países, para salvar los maravillosos templos egipcios que se encontraban a las orillas del Nilo, y que quedarían sumergidos bajos las aguas del futuro embalse. Hasta 52 países colaboraron en las labores y donaron dinero.
 
Una historia en medio de la guerra fría, con luchas de poder, guerras por el territorio, ingeniería de nivel mundial, un éxodo forzado de miles de personas y una guerra contra el reloj para salvar unos monumentos únicos de 4.000 años de antigüedad.
 
Aunque en este artículo vamos a centrarnos en la parte técnica de la presa y sus consecuencias culturales y políticas, la fase previa, desde que se idea, hasta que se empieza el proyecto, es digna de uno por sí misma. No obstante, vamos a hacer un pequeño resumen previo de cómo se llegó hasta poner la primera piedra.
 

Nasser llega al poder

 
En 1954, el militar egipcio Gamal Abdel Nasser, subió al poder tras el golpe militar que derrocó al Rey Faruk en 1952, convirtiéndose en el primer egipcio en gobernar Egipto desde el siglo VI a.C.
 
 
 
 
Egipto es un 98% desierto, y sólo las márgenes del Nilo están habitadas y son fértiles. Por lo que una presa que asegure el suministro de agua todo el año, todos los años, y que evite los estragos de las crecidas del río, era una obra que podría cambiar Egipto. Además del agua, permitiría que llegará electricidad a más de 20.000 localidades que no la tenían, la mayor parte del país. En Asuán ya existía una presa británica, pero con sólo 30 metros de altura, sólo podía almacenar agua para un año y se veía desbordada habitualmente por las crecidas del Nilo.
 
El nuevo gobierno, con Nasser a la cabeza, hizo de este su proyecto estrella y comenzaron los intentos de conseguir financiación y ayuda.
 
Alemania había pagado dinero a Israel en compensación por el holocausto. Esto causó tensión y protestas en la zona por parte de los países árabes, así que, en compensación, Alemania mandó ingenieros y asesoramiento para el proyecto y la construcción de la presa. La fase de diseño tardó 2 años (1952-1954), y con el proyecto completado, acudieron al Banco Mundial en busca de la financiación necesaria.
 
El banco mundial tardó 2 años en estudiar el caso (1954-1956), pero finalmente, con bastantes condiciones, aceptó el proyecto. Egipto no estaba demasiado contento, pero finalmente, decidió aceptar el acuerdo.
 
El problema fue que, entre que el Banco Mundial aceptó, y que Egipto también estuvo de acuerdo, pasaron algunas cosas.
 
La tensión entre Egipto e Israel por la península del Sinaí era máxima. Egipto decidió declarar la guerra y pidió a occidente que le vendiera armas. Estos se negaron, recurriendo entonces a la URSS, que sí les prestó ayuda. Esto, sumado a que Egipto había reconocido a la China comunista, enfadó mucho a occidente, lo que provocó que, cuando finalmente Egipto aceptó la oferta del Banco Mundial, esta ya no seguía en pie.
 
La URSS entretanto había ofrecido un préstamo de 1.120 millones de dólares al 2% de interés, y finalmente fue esta la opción por la que se decantaron.
 
 
 

Aunque era sólo un préstamo. Para financiarla, Nasser decidió nacionalizar el Canal de Suez, en manos francesas e inglesas, el 26 de Julio de 1956. Esto provocó una invasión por parte de Francia, Reino Unido e Israel. Pero intervino la ONU, y a principios de 1957, las tropas ya se habían retirado. Egipto ya tenía como financiar tan colosal obra.
 

Una presa digna de faraones

 
Los números de la presa y el embalse son impresionantes.
 
Tiene múltiples funciones: para proteger a la población de las históricas crecidas del Nilo, para almacenar agua para riego y consumo, y para producir energía hidroeléctrica.
  
 
 
 
La presa tardó en construirse 10 años, costó 1.000 millones de dólares de la época, trabajaron 25.000 operarios egipcio y se estima que murieron alrededor de 1.000 durante su construcción.
 
Se trata de una presa de materiales sueltos con un núcleo de arcilla (que evita que el agua se filtre) y recubierta por escollera de granito (que mantiene a la presa en su sitio simplemente por su propio peso).
 
Su altura, de 110 metros, no es especialmente destacada. Si lo es su anchura, que en su base es de 980 m y en su coronación de sólo 40. Dicha coronación tiene una longitud de 3.830 metros de largo.
 
El volumen total de la presa es el equivalente a 17 veces la Gran Pirámide de Guiza.
 
 
 
 
Pero si los números del cuerpo de la presa impresionan, los caudales, la producción hidroeléctrica y el embalse generado, son colosales.
 
La central hidroeléctrica tiene 12 turbinas de 175 MW, lo que suma una potencia total de 2.100 MW, muy similar a la presa Hoover en Estados Unidos. Aunque son unos números muy respetables, sólo la colocan en el número 43 del mundo.
 
Los desagües de fondo son capaces de evacuar 11.000 m3/s, más 5.000 m3/s del aliviadero de emergencia. En total es capaz de desaguar 16.000 m3/s, 4 veces la mayor crecida registrada por el río Ebro en Zaragoza en su historia (1941).
 
El lago generado por la presa se le dio el nombre de Lago Nasser. En su máximo recorrido se adentra hacia el sur 550 km, llegando hasta Sudán.
 
Inunda una superficie de 5.248 km2, similar a la extensión de la comunidad autónoma de Cantabria, siendo el 8º del mundo actualmente en esa categoría. El número 1 también está en el Nilo, concretamente en el Lago Victoria (Kenia, Tanzania y Uganda).
 
La capacidad de embalse es de 162.000 hm3, casi el triple de la capacidad total de embalsamiento de toda España (56.074 hm3). En este apartado asciende al 4º puesto del mundo en la actualidad, siendo el primero de nuevo el Lago Victoria.
 
 
 
 

Una infraestructura crítica

 
La presa de Asuán es esencial en el funcionamiento del país, lo que le convierte en un objetivo militar estratégico. En Europa, estas amenazas, aunque reales, parecen lejanas. Pero en una de las zonas más convulsas del planeta, son para tomarlas muy en serio y tomar medidas drásticas de protección.
 
Es por eso que la infraestructura está permanentemente custodiada por el ejército; por tierra y por aire. Y aunque la presa es de tal envergadura que para destruirla haría falta una bomba nuclear, cualquier ataque que la inutilice, podría suponer un desastre para el país.
 

Un pueblo y un legado en peligro

 
Pero no todo son beneficios cuando se construye una infraestructura de este tipo, también hay que sacrificar ciertas cosas. Y no hablamos de las vidas humanas que se perdieron durante la construcción, que no tienen por qué verse dañadas con el buen cumplimiento de la prevención de riesgos laborales. Hablamos de inundar un vasto territorio donde viven miles de personas y en el que se encuentran algunos de los templos más antiguos que se conservan.
 

Un pueblo desahuciado

 
En concreto, más de 50.000 Nubios (pueblo que habita esa región, al sur de Egipto y norte de Sudán), tuvieron que ser reubicados.
 
 
 

Aunque las heridas del traslado aún se sienten entre el pueblo nubio, especialmente entre las personas de más edad, a estas personas se les pudo trasladar y dar nuevas tierras, pero no era lo único que corría peligro con la construcción de la presa.
 

Un legado mundial, en peligro

 
En cuanto se conocieron los primeros detalles de la obra, egiptólogos de medio mundo empezaron a dar la voz de alarma sobre el peligro que corrían algunos de los monumentos más antiguos del mundo. Quedarían irremediablemente sumergidos bajo las aguas.
 
Así que, paralelamente a la construcción de la obra, se comenzó otra empresa colosal, salvar todos los monumentos que se pudieran. Y no sólo de los que ya se conocían, sino que hubo equipos buscando nuevos monumentos (y encontrando). Al fin y al cabo, la mayor parte de los monumentos y tesoros del antiguo Egipto, aún están por descubrir.
 
Pero ¿cómo se hace eso? No estamos hablando de unos cuadros o unas cuantas estatuas, hablamos de templos enteros de una escala faraónica, nunca mejor dicho.
 
Propuestas hubo de todos los colores. Incluso se valoró seriamente construir una presa alrededor de los templos más grandes para protegerlos del agua. Pero se tuvo que descartar porque técnicamente resultaba muy complejo.
 
¿Cuál fue la alternativa? Cortarlos en trozos de no más de 30 toneladas y volverlos a colocar fuera del alcance de las aguas. Así de “simple”.
 
Y no sólo tenían que mover los templos. En el caso de los de Abu Simbel, construidos dentro de una montaña, decidieron trasladar también la montaña.
 
El coste fue de 36 millones de dólares de la época. El grueso del dinero se fue principalmente en los tres conjuntos de templos más grandes: Kalabsha, Philae y Abu Simbel.
 

Kalabsha

 
Este templo, situado originalmente a 50 km de la actual presa, fue trasladado a un islote a pocos metros de la misma. Construido en el 30 a.C., durante la época de dominio romano, nunca fue terminado.
 
 
 
 

Templos de Philae

 
Este conjunto de templos debe su nombre a la isla en la que se situaba, la isla de Philae, File o Filé. Esta isla quedó parcialmente sumergida, y sus templos dañados, con la construcción de la Presa Baja. Quedó casi totalmente sumergida con la construcción de la Presa Alta.
 
 
 
 
Los templos fueron trasladados a la isla de Agilkia, rebautizada como Philae, que es unos metros más alta. En el complejo hay más de 10 edificaciones distintas, y estaban dedicados a la diosa Isis.
 
 
 
 

Abu Simbel

 
Se trata de un conjunto de dos fastuosos templos que el faraón Ramsés II construyó en su propio honor y en el de su esposa Nefertari.
 
 
 
 
El conjunto de templos se trasladó muy cerca de su posición original, sólo 200 metros en horizontal y 60 en vertical, lo mínimo imprescindible para ponerlo a salvo del agua.
 
 
 
 
Es sin duda el símbolo del esfuerzo internacional para la conservación del legado egipcio. Lo que en su construcción requirió del trabajo de 30.000 obreros durante treinta años, había que cortarlo, etiquetarlo, trasladarlo, almacenarlo (ya que lo primero que se quita lo último en colocarse) y reconstruirlo. Y todo a contrarreloj, entre 1964 y 1968.
 
  
 
 
Pero no sólo había que trasladar el templo en sí. Ramsés había construido los templos en el interior de una montaña, por lo que la montaña debía trasladarse con ellos.
 
Para reducir el trabajo y que técnicamente fuera más segura la reconstrucción, se contruyeron en la nueva ubicación cúpulas de hormigón armado, que serviría de esqueleto a la montaña, aligerándola y protegiendo mejor el templo del agua y los desprendimientos. En el caso del templo de Ramsés II, la cúpula era de 25 metros de alto y 60 metros de ancho.
 
 
 
 

Ayuda internacional

 
En total hubo propuestas para mover 23 templos, pero sólo se pudieron mover los más importantes y los más pequeños. Aún hoy en día hay templos sumergidos hasta que la técnica y la voluntad humana hagan posible rescatarlos.
 
Todo esto obviamente no se pudo hacer sin la colaboración de muchos países, tanto financiera como técnicamente. En total 52 países colaboraron de una u otra manera.
En compensación por la ayuda (o por cuestiones históricas y territoriales como el caso de Sudán) se donaron monumentos a distintos países que fueron trasladados y expuestos.
 
 
 
 
En España recibimos el Templo de Debod, que se instaló en Madrid, muy cerca del Palacio de Oriente. Por si quieres ver un pequeño trozo de Egipto aquí cerca.
 
Pero si tienes la oportunidad, no dejes de visitar Egipto. Todo lo que hayas podido ver y leer, se queda corto.
 

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06/11/2020 Cuando existe voluntad todo se puede. Quise conocer el monumento en Madrid pero por larga fila ,quedo para otra oportunidad. Ahora a proteger las especies en peligro de extinción ,para que las futuras generaciones las vean. El Dodo y otras ya se fueron. Desde Pto. Montt cerca de la Patagonia - Chile