Responsables de la contaminación emergente

Responsables de la contaminación emergente

18/09/2015

Responsables de la contaminación emergente



Autor: Comisión V Aeas

Blog: www.aeas.es

Rafael Marín Galvín, Grupo de Vertidos Industriales y Laboratorio, de la Comisión V de Aguas Residuales, de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS)
 
 

Antecedentes

 
Se está asistiendo en los últimos años a un inusitado y muy positivo interés sobre la presencia de los denominados compuestos emergentes en el medio ambiente hídrico en general y en las aguas residuales en particular. Dentro del término suelen englobarse diversas sustancias químicas más o menos puras, o metabolitos de las mismas, que responden a variadas familias químicas: fitosanitarios y plaguicidas en general, compuestos organometálicos, compuestos orgánicos volátiles, alquilfenoles, hidrocarburos aromáticos policíclicos, dioxinas, furanos, difeniléteres, medicamentos y fármacos, etc...
 
Se postula asimismo en numerosos trabajos de investigación, e incluso divulgativos, acerca de los diferentes tratamientos más idóneos a fin de minimizar el impacto de esta contaminación emergente que es parte constituyente de nuestras aguas residuales urbanas, tras el paso de la misma por nuestras EDAR. En este sentido, desde el Grupo de Trabajo de Vertidos Industriales y Laboratorio de la Comisión V de AEAS se ha prestado especial atención a estas cuestiones con mucha anterioridad al interés que parece ahora se está despertando sobre las mismas. Así, ya es conocida la presencia de este variado espectro de sustancias, muchas de las cuáles se incluyen dentro de las conocidas Normas de Calidad Ambiental en los grupos de sustancias prioritarias y preferentes, englobada en las aguas residuales urbanas, y también es notoriamente sabido que las fuentes de estos contaminantes son, resumidamente, tres: aguas residuales industriales, aguas residuales domiciliarias y contaminación difusa (baldeo de calles, mantenimiento de jardines, lluvias..).
 
Estas contribuciones dan lugar a las aguas residuales urbanas que son vehiculadas a nuestras EDAR (mayoritariamente biológicas) a fin de su depuración antes de su ingreso en los cauces públicos, como establece tanto la normativa sectorial aplicable como un higiénico sentido de respeto ambiental por otro. No obstante, también se conoce por parte del sector que las actuales EDAR, que normalmente sólo disponen de tratamiento secundario biológico, fueron diseñadas y ejecutadas con el objetivo de depurar la carga orgánica biodegradable de nuestras aguas residuales urbanas: y desafortunadamente, los contaminantes emergentes antes apuntados suelen presentar en muchas ocasiones poca biodegradabilidad y un alto índice de resistencia a su minimización en las actuales EDAR vía biológica.
 
 

Origen de la contaminación emergente

 
Dicho lo anterior, sigue sorprendiendo que se insista en algunos trabajos de investigación en el peligroso mensaje hacia la ciudadanía de que la contaminación que se vierte a los cauces públicos tiene origen en las EDAR, y no en la fuente primaria de las mismas que son los vertedores a las redes de saneamiento, tanto vertedores domésticos como industrias, e incluso administraciones públicas encargadas del mantenimiento de parques y del viario público. Algo así como afirmar que el principal problema del mar Mediterráneo o del Cantábrico son los ríos puesto que desembocan en los mares y océanos y son los portadores de los agentes contaminantes.
 
Es hora de fijar sin ambages la atención en la evidencia incuestionable de que la contaminación emergente la provoca la propia sociedad, con una alta tasa de contaminación domiciliaria, que puede estar en el orden del 60% sobre el total del agua residual urbana, que la tasa de contaminación tanto convencional como emergente de nuestras aguas residuales se ha duplicado en los últimos 10 años y de que las actuales EDAR son incapaces de abordar la depuración de estos efluentes.
 
 

Medidas

 
Se requerirían de medidas al efecto como pueden ser:
 
  • La exigencia de técnicas de predepuración de efluentes industriales previas a su ingreso en los saneamientos municipales, dotando de argumentos técnicos y económicos a los gestores de los saneamientos.
 
  • Acciones de control de contaminación en origen en los propios productos comerciales industriales y domésticos a fin de limitar su contenido en compuestos nocivos ambientalmente, sustituyéndolos por otros que lo sean menos en función de datos científicos y técnicos; y esto con el apoyo insustituible de normativa transnacional sobre el particular.
 
  • Acciones de concienciación ambiental de la ciudadanía, sobre el coste ambiental del uso de productos domésticos admitidos sin tal hasta la fecha por consumidores y suministradores.
 
  • Dotaciones económicas suficientes para remodelación de las EDAR actuales o diseño y ejecución de líneas alternativas y complementarias de depuración que puedan acometer con solvencia los retos que plantean las actuales (y futuras) aguas residuales urbanas.
 

Conclusiones

 
Finalmente, huyamos de la coletilla fácil y tan manida de que las EDAR son agentes contaminantes del medio. Seamos sensatos: los que de verdad contaminamos somos los ciudadanos y las industrias, no las EDAR, que aunque no funcionen en ocasiones al 100% siempre entregarán al medio hídrico un efluente sensiblemente menos contaminado que el que reciben.
 
 

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