Entrevistamos a Luis M. Pérez Magallón, director general de DTD, que nos habla sobre los servicios y proyectos de esta empresa andaluza

Entrevistamos a Luis M. Pérez Magallón, director general de DTD, que nos habla sobre los servicios y proyectos de esta empresa andaluza

10/03/2016

Entrevistamos a Luis M. Pérez Magallón, director general de DTD, que nos habla sobre los servicios y proyectos de esta empresa andaluza



Desarrollo de Tecnologías de Depuración (DTD), es una empresa creada en 1998. Su actividad está centrada en la construcción y explotación de infraestructuras relacionadas con el Ciclo Integral del Agua y especialmente en la depuración de las aguas residuales.
 
Los servicios que ofrece DTD a sus clientes abarcan el ciclo completo del desarrollo de un proyecto, desde su planificación inicial hasta el mantenimiento. Gracias a su equipo humano multidisciplinar y experimentado, le permite abordar los problemas con un enfoque global. La empresa, que se ha consolidado en los últimos años dentro de su sector en la Comunidad Autónoma de Andalucía, cuenta con vocación de crecimiento a nivel nacional.
 
Luis M. Pérez Magallón, director general de DTD nos comenta en esta entrevista los servicios que ofrece su empresa al sector del tratamiento del agua.
 

 

Luis, ¿Cuál es el origen e inicios de vuestra empresa?

 
Desarrollo de Tecnologías de Depuración, más conocida en nuestro mundillo por su acrónimo (DTD), se creó en 1.998 como una filial de INIMA. Se concibió para operar en un nicho de mercado muy específico, la construcción de plantas de tratamiento de pequeño tamaño, en especial mediante tecnologías  que entonces se denominaban de bajo coste, y que ahora conocemos como tecnologías “blandas” o “verdes”.
 
Se pretendía aprovechar en el mercado la experiencia investigadora de INIMA en este campo, como socio durante muchos años de la Junta de Andalucía en la Planta Experimental de Carrión de los Céspedes, gestionada ahora por la Fundación CENTA.
 
Desde 2.003, tras un proceso de escisión amistosa de INIMA, pertenecemos íntegramente al grupo CONSULNIMA, que aglutina varias empresas dentro del sector del medio ambiente.
 

 

Está claro, aunque mucha gente todavía hoy os sigue confundiendo con el CENTA, ¿verdad?

 
Sí, sobre todo porque al escindirnos seguimos manteniendo la sede en Carrión de los Céspedes. Con la Fundación CENTA tenemos un pasado común, y mantenemos una gran relación, colaborando con ellos en muchos proyectos. Pero somos solamente vecinos y buenos amigos, no tenemos ninguna relación más allá.
 
 
 

¿Se puede decir entonces Luis, que en este campo de la depuración “verde” sois pioneros?

 
Efectivamente. Estamos asistiendo a un resurgir de este tipo de procesos, sobre todo de los humedales construidos o la fitodepuración. Pero en este campo, posiblemente somos la empresa que más experiencia acumulamos.
 
 

Pero la depuración de las pequeñas poblaciones, no es en este momento vuestro mercado principal, ¿no es cierto?

 
No, nuestra actividad principal ahora mismo no es ésta. Seguimos optando a este tipo de pequeños proyectos, por supuesto, que nos encantan y que forman parte de nuestra carga genética. Pero nuestra fuente principal de ingresos es la construcción de plantas de tratamiento que podemos considerar “clásicas”.
 
 

Luis, ¿cuáles son vuestros proyectos y referencias más relevantes dentro del sector del tratamiento del agua?

 
El año pasado concluimos en Andalucía dos EDAR urbanas en la provincia de Málaga, Colmenar y Cuevas del Becerro. También en Andalucía acabamos de firmar el contrato para construir la EDAR de Arjona, en la provincia de Jaén.
 
Fuera de Andalucía, estamos a punto de terminar la ampliación de la EDAR de Zamora, para la Confederación Hidrográfica del Duero.
 
En aguas potables, también hemos ejecutado recientemente unas modificaciones en la línea de proceso de la ETAP Carambolo, para la Empresas Municipal de Aguas de Sevilla.

 

 

Citas muchos proyectos de aguas urbanas, pero ¿me decías que también tenéis experiencia en depuración de aguas residuales industriales?


Efectivamente. Estamos terminando, dentro de una UTE que lideramos, la puesta en marcha y a punto de entregar una planta para un vertido terriblemente complejo. Se trata de un digestor 
anaerobio de más de 8.000 m3 de volumen para depurar las vinazas resultantes  del proceso de fabricación de la levadura.
 
Estamos hablando de una carga de 20.000 mg/L de DQO, con una salinidad de más de 18.000 mS/cm. Es un proyecto que ha supuesto un auténtico reto y que confío se convierta en una credencial para optar a más proyectos privados.
 

 

Imagino Luis, que como muchas empresas del sector, en los últimos años habréis buscado mercado en el extranjero, ¿verdad?

 
Sí. Hemos construido en el exterior, aunque con cierta cautela. Hemos salido al amparo de proyectos de cooperación internacional financiados en última instancia por la AECID.
 
Estamos terminando en Palestina la construcción de una EDAR para un campo de refugiados. Puede parecer un proyecto pequeño, pero estamos hablando de un campo que alberga más de 10.000 personas, es en realidad una pequeña ciudad. Se trata de una planta urbana convencional.
 
También en el mundo de la Cooperación estamos licitando algunos concursos en Centroamérica, en los que confiamos tener éxito.
 

 

¿Cuál dirías que es la ventaja competitiva que aportáis en este mercado del tratamiento del agua?


Al tener un campo de actividad enfocado exclusivamente al agua, contamos con un personal muy especializado; apenas tenemos rotación de personal por lo que nuestros profesionales acaban contando con una gran versatilidad y capacidad.
 
Casi todas las tareas críticas necesarias para ejecutar con éxito un proyecto las acometemos con personal propio (preparación de la oferta técnica, proyecto constructivo, selección de equipos, montaje, puesta en marcha…). Esto hace que estemos continuamente reciclando conocimiento internamente, lo que se traduce en ventajas para el cliente: calidad final y rapidez en los plazos.
 
Otra ventaja es que al estar integrado en el grupo CONSULNIMA tenemos acceso directo a su laboratorio, lo que nos permite efectuar sobre la marcha cualquier ensayo o pilotaje de proceso.
 
En resumen, tenemos capacidad para ofertar prácticamente cualquier tipo de servicio dentro del sector del tratamiento de las aguas residuales.
 
 

Esta forma de trabajar, propia de las ingenierías de agua clásicas cada vez se va perdiendo más, ¿no te parece?

 
Sí. Sobre todo en la obra pública, las empresas adjudicatarias tienden a subcontratar prácticamente todo, desde el diseño hasta la puesta en marcha. Con lo que finalmente no retienen ningún poso de conocimiento que aportar al cliente.
 
 

Para finalizar Luis, ¿qué perspectivas tenéis desde vuestra empresa para este 2016 que acaba de empezar?

 
Muy ilusionado. Creo que va a ser un gran año para DTD.
 
 

Muchas gracias.

 
 
Más información sobre DTD en www.dtdep.es
 
 

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