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Jordi Cros se despide de la presidencia del CWP tras impulsar su mayor etapa de crecimiento

22/06/2026

Jordi Cros se despide de la presidencia del CWP tras impulsar su mayor etapa de crecimiento



El año 2026 marca un punto de inflexión en la trayectoria del Catalan Water Partnership (CWP). Tras años de liderazgo sólido y una decidida apuesta por la innovación colaborativa, Jordi Cros finaliza su etapa al frente del clúster catalán del agua.
 
Bajo su mandato, el CWP no solo ha crecido exponencialmente en número de asociados, sino que se ha posicionado como un referente europeo en la gestión eficiente del agua, impulsando la digitalización, la internacionalización de las pymes y la resiliencia hídrica en un contexto de cambio climático y estrés hídrico sin precedentes.
 
Jordi Cros, en esta entrevista hace un balance estratégico de su presidencia, analiza los hitos que han transformado el clúster y vislumbra los retos y oportunidades que aguardan al sector del agua en los próximos años.
 

 
Jordi, cierras una etapa de ocho años como presidente del Catalan Water Partnership, ¿Cuál es el balance que haces de estos años?
 
Realmente cierro una etapa de 12 años, los dos primeros como miembro de la junta directiva, luego 2 años como vicepresidente y los últimos 8 años como presidente. Creo que el balance es claramente positivo, tanto a nivel de crecimiento de socios como de actividades, presencia nacional e internacional o resultados económicos. En estos 8 años hemos pasado de 88 socios a 172, consolidando al CWP como uno de los clústeres de referencia del sector del agua en Europa. También hemos pasado de participar en unos pocos proyectos a estar involucrados en cerca de 30 proyectos anuales, y actualmente contamos con un equipo de 12 personas, cuando en 2019 el equipo del CWP estaba formado únicamente por el director y tres project manager.
 
A nivel económico, en estos años hemos pasado de gestionar un presupuesto de cerca de 1 millón de euros anuales, y lo más importante una cartera de proyectos coordinados por el CWP de más de 5M€. Además, como siempre dicen nuestros tesoreros, somos una entidad sin ánimo de lucro, pero también sin ánimo de pérdidas, y actualmente disponemos de una estructura financiera sólida y de recursos suficientes para afrontar posibles dificultades futuras.
 
En este periodo, además, el CWP ha obtenido y renovado en dos ocasiones la certificación Gold Label de excelencia en gestión de organizaciones clúster, un reconocimiento internacional muy exigente que avala el trabajo realizado.
 
Pero más allá de los números, lo que está claro es que todo esto ha sido posible gracias a un equipo humano extraordinario, encabezado por Xavier Amores, y al apoyo constante de juntas directivas muy comprometidas. Tuve además la suerte de que mis predecesores en la presidencia, Jaume Carol y Robert Mas, hicieron el trabajo más difícil: poner en marcha el clúster desde cero y dejar una estructura preparada para crecer. Mi papel ha sido consolidar ese trabajo y ayudar a llevar el CWP a una nueva dimensión.
 
 
Durante estos años, padecimos una pandemia, seguro que no fue fácil adaptar el trabajo de una asociación donde parte de su valor es la creación de una comunidad, organizar jornadas y eventos.
 
La etapa de la pandemia fue muy complicada, porque uno de los principales valores de las actividades del CWP es precisamente la interacción personal, y eso desapareció de un día para otro. Afortunadamente ya habíamos realizado algunas experiencias online previamente, por lo que no partíamos completamente de cero.
 
Creo que una de las conclusiones que nos dejó aquella etapa es que los formatos online cortos son cómodos y permiten atraer asistentes lejanos que probablemente no se desplazarían físicamente, pero que para jornadas de media jornada o de día completo el formato presencial sigue siendo mucho más eficaz. La interacción personal, las conversaciones informales y el networking siguen siendo fundamentales en un clúster.
 
También aprendimos que los formatos híbridos son complejos cuando se busca participación activa de la audiencia, ya que es difícil equilibrar la experiencia presencial y la remota. Al final, creo que hoy convivimos con ambos formatos de forma mucho más inteligente y eficiente.
 
 
También han sido los años del PERTE, por tu experiencia no solo como presidente si no como experto en el ámbito digital, seguro que tienes opinión al respecto, tanto del papel del cluster del agua como lo que ha representado para el sector del agua…
 
Está claro que el PERTE de digitalización del ciclo del agua ha supuesto una inyección económica muy importante para el sector y que, después de muchos años de falta de inversiones, ha sido muy bien recibida. Podemos discutir si el mecanismo de ejecución ha sido el mejor, si los plazos han sido adecuados o si todos los objetivos eran los más prioritarios, pero lo que es indiscutible es que el sector necesitaba este revulsivo.
 
No obstante, también es cierto que muchos municipios no han podido acceder a esta financiación, lo que puede generar diferencias importantes entre territorios. Además, ahora llega una fase muy relevante: mantener y explotar correctamente todos estos sistemas digitales para que las inversiones realizadas realmente generen valor y mejoren la gestión.
 
 
Como comentas, yo provengo del ámbito tecnológico y llevo más de 30 años trabajando en digitalización dentro del sector del agua. He vivido una evolución enorme: modelos hidráulicos que hace años tardaban días en ejecutarse hoy ofrecen resultados en minutos; capacidades de almacenamiento y procesamiento impensables hace décadas; y un acceso remoto a la información que antes prácticamente no existía.
 
La evolución de las tecnologías de la información nos permite hacer muchísimas cosas, pero en el agua sigue existiendo un reto fundamental: disponer de datos de calidad. Y en realidad no tenemos tantos datos como a veces parece. Siempre explico que, por ejemplo, aplicar algoritmos de inteligencia artificial en depuración no es sencillo si únicamente se dispone de un análisis mensual de calidad del agua de salida: con 12 datos al año no se pueden entrenar modelos robustos.
 
Además, en el sector del agua la digitalización de parámetros de “cantidad” —caudales, presiones, niveles— es relativamente sencilla, mientras que la de parámetros de “calidad” —pH, conductividad, nitratos, fosfatos, amonio, PFAS, pesticidas o antibióticos— es mucho más compleja y costosa. Y precisamente la tendencia regulatoria europea va hacia medir cada vez más contaminantes y con límites de detección cada vez menores.
 
 
El CWP tiene su foco en la innovación, ¿bajo tu perspectiva se invierte suficientemente en I+D e innovación en el sector y las administraciones apoyan al sector en este campo?
 
El objetivo del CWP siempre ha sido ayudar a mejorar la competitividad de sus asociados. En los primeros años, cuando todavía teníamos pocos socios, nos focalizamos especialmente en la I+D+i, ayudando a los socios a participar en convocatorias de financiación y proyectos colaborativos. Esa estrategia nos permitió crecer y consolidarnos.
 
Actualmente la innovación sigue siendo una línea estratégica clave. En 2025 participamos en cerca de 30 proyectos y cada año aumenta nuestra presencia en iniciativas europeas. Además, el salto a los proyectos financiados por la Unión Europea supuso un cambio muy importante para el CWP, ya que nos permitió acceder a programas de mayor dimensión y estabilidad financiera.
 
Respecto a la inversión, sinceramente creo que en España sigue siendo insuficiente, y no solo en I+D sino en todo el ciclo del agua. Nos enfrentamos al cambio climático, al crecimiento de la población urbana, al envejecimiento de infraestructuras y a nuevas normativas europeas cada vez más exigentes, y todo ello requerirá inversiones muy importantes.
 
Existe todavía la percepción de que el agua “cae del cielo” y por tanto debería ser prácticamente gratuita. Y el sector no ha sabido explicar suficientemente bien que captar agua, potabilizarla, transportarla, recogerla, depurarla y devolverla al medio en buenas condiciones requiere infraestructuras muy complejas y costosas.
 
Además, cuando el recurso disminuye debido a sequías o cambio climático, es necesario recurrir a fuentes alternativas como la reutilización o la desalación, que tienen costes más elevados. Curiosamente, la sociedad acepta fácilmente que suba el precio de la electricidad o de los combustibles por conflictos internacionales, pero cuesta mucho trasladar que garantizar agua de calidad también requiere inversiones constantes.
 
 
Estos años también habéis ayudado en la internacionalización, con acuerdos con Corea, EUA y muchos proyectos europeos con entidades y empresas de toda Europa. ¿En qué estado se encuentra el sector del agua en clave internacional?
 
Actualmente el CWP dispone de acuerdos con diferentes organizaciones asiáticas como el Korean Water Partnership o K-Water, y americanas como The Water Council de Milwaukee o la Cleveland Water Alliance, y a nivel europeo colaboramos de manera habitual con asociaciones europeas como la Water Alliance de los Países Bajos o Aqua-Valley francés entre otros. En todo caso estamos en el mapa de las entidades de referencias internacionales en innovación y tecnología del agua.
 
 
Simplificando mucho, diría que a nivel internacional el primer objetivo sigue siendo garantizar el acceso al agua potable. Todavía hay cerca de un 25% de la población mundial sin acceso a agua potable gestionada de forma segura, y más de 100 países todavía no han alcanzado el acceso universal seguro al agua. El segundo gran objetivo es depurar correctamente las aguas utilizadas: actualmente solo alrededor del 56% de las aguas residuales domésticas del mundo se tratan de forma segura. Y el tercer reto, especialmente en los países más avanzados, es asegurar que toda esta gestión se hace de forma eficiente, resiliente y sostenible, incorporando digitalización, reutilización, eficiencia energética y adaptación al cambio climático.
 
Existe además una conciencia cada vez más global de que la gestión del agua está directamente ligada al crecimiento económico, a la salud pública y a la estabilidad social. Sin infraestructuras de potabilización, saneamiento y depuración no hay desarrollo posible. La diferencia entre países no está tanto en si el agua es importante - eso ya nadie lo discute - sino en cómo se organiza y se prioriza su gestión.
 
Hay países como Singapur que tienen muy claro que su subsistencia depende del acceso al agua, ya que prácticamente no disponen de recursos hídricos propios. Allí el PUB, la entidad pública responsable del ciclo integral del agua, trabaja con planes estratégicos a 50 o 60 años vista y realiza inversiones millonarias en investigación e innovación para garantizar la disponibilidad futura del recurso. Gracias a ello son hoy una referencia mundial en reutilización y regeneración de agua.
 
Otros modelos, como el del Reino Unido, funcionan con operadores públicos o privados que gestionan el ciclo integral del agua por regiones, bajo la supervisión de un regulador nacional muy exigente que fija indicadores de calidad, eficiencia, inversión y sostenibilidad. Esto ha impulsado durante años una fuerte profesionalización del sector y una cultura muy orientada a resultados y transparencia.
 
En Europa, además, la tendencia actual está muy marcada por la transición ecológica: reducción de contaminantes emergentes como los PFAS, economía circular, eficiencia energética de las depuradoras, reutilización de agua regenerada y digitalización de las redes e infraestructuras. Y precisamente aquí Cataluña y España tienen mucho conocimiento y experiencia para aportar, tanto desde las empresas como desde los centros tecnológicos, operadores y universidades.
 
Por eso desde el CWP trabajamos para conectar nuestro ecosistema con estos referentes internacionales, participar en proyectos europeos y facilitar que las empresas y entidades catalanas puedan colaborar, aprender y también exportar conocimiento y tecnología al resto del mundo.
 
 
Finalmente, y volviendo al inicio, el clúster inicia una nueva etapa con una nueva junta directiva, ¿algún mensaje que quieras compartir a los mismos?
 
Yo creo que los mensajes más importantes son:
 
  • El primero es que nunca deben olvidar cuál es el objetivo del clúster: ayudar a mejorar la competitividad de sus asociados y generar valor real para ellos.
     
  • El segundo es que para conseguirlo es imprescindible contar con un buen equipo humano. Y actualmente el CWP tiene un equipo excelente y muy comprometido, y que la misión de la junta es dirigirlo y apoyarlo.
     
  • Y el tercero es que para impulsar proyectos, generar actividades y seguir creciendo necesitamos mantener una entidad económicamente sólida y sostenible, diversificando las fuentes de ingresos entre las cuotas de los socios, los retornos de los proyectos, y los servicios que proporcionemos a los socios.
 
 
Muchas gracias Jordi
 
 
 

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