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Hablamos con Katherine Anchorena, Responsable de Comunicación y Sostenibilidad de Acideka

28/05/2026

Hablamos con Katherine Anchorena, Responsable de Comunicación y Sostenibilidad de Acideka



Con 60 años de historia a sus espaldas, Acideka se ha consolidado como un actor imprescindible en la fabricación y distribución de productos químicos para sectores tan críticos como el ciclo integral del agua, la alimentación y la industria.
 
Sin embargo, su liderazgo actual no solo se mide en toneladas de producto, sino en su firme compromiso con la química responsable. La recientemente publicada Memoria de Sostenibilidad 2025 de la compañía es una hoja de ruta ambiciosa que integra criterios ESG en cada eslabón de su cadena de valor, destacando hitos como la reducción drástica de su huella de carbono y la implementación de tecnologías energéticas pioneras.
 
Conversamos con Katherine Anchorena, Responsable de Comunicación y Sostenibilidad de Acideka, sobre los hallazgos del último análisis de doble materialidad de la empresa, el impacto real de su Plan de Descarbonización y cómo la transparencia y la innovación están redefiniendo el futuro de la industria química en España.
 

 
Katherine, la Memoria de Sostenibilidad 2025 de Acideka refleja un avance significativo hacia un modelo industrial más eficiente. Desde tu área, ¿cómo habéis logrado que la sostenibilidad deje de ser un concepto corporativo para convertirse en una realidad tangible en todas las operaciones del grupo?
 
Creo que el principal cambio ha sido entender que la sostenibilidad no puede quedarse únicamente en un discurso corporativo o en acciones aisladas. El primer paso para mí fue crear la función de sostenibilidad luego de haber consolidado el Comité de Sostenibilidad, conformado por compañeros de diferentes áreas de Acideka. Juntos, trabajamos para integrar la sostenibilidad dentro de la estrategia de negocio y, sobre todo, en la operativa diaria de todas las áreas de la compañía.
 
Durante 2025 hemos dado pasos muy importantes: lanzamos nuestra Estrategia de Sostenibilidad 2025-2030, realizamos nuestro primer Análisis de Doble Materialidad y reforzamos el Comité de Sostenibilidad con perfiles de distintas áreas clave de la organización. Esto nos ha permitido tomar decisiones de manera transversal y con objetivos comunes.
 
 
Además, hemos conseguido trasladar la sostenibilidad a proyectos concretos y medibles: desde el plan de descarbonización de Lantarón y la implantación de tecnologías energéticas innovadoras, hasta la medición de huella de carbono de organización y de producto, la formación de la plantilla o el trabajo conjunto con proveedores y clientes.
 
Al final, cuando la sostenibilidad se traduce en inversiones reales, indicadores verificables y cambios culturales dentro de la empresa, deja de ser un concepto abstracto y pasa a formar parte de la identidad de la compañía.
 
 
Uno de los puntos más destacados de vuestro informe es el proyecto de almacenamiento térmico mediante ThermalBox y la planta fotovoltaica de autoconsumo. ¿Qué supone para Acideka el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas en la planta de Lantarón antes de 2030 y en qué fase se encuentra actualmente este hito?
 
Para nosotros es uno de los proyectos más transformadores y estratégicos de nuestra historia reciente. La planta de Lantarón es clave dentro de nuestra actividad industrial y avanzar hacia un modelo de producción alineado con la neutralidad climática supone una evolución profunda en la manera en la que entendemos la industria química del futuro.
 
Pero, sobre todo, creemos que lo importante es que ya estamos viendo resultados reales. Nuestra planta fotovoltaica de autoconsumo, con una potencia instalada de 2,13 MWp, inició operaciones en diciembre de 2025 y desde entonces ya está generando energía renovable para nuestras operaciones industriales.
 
 
Hasta la fecha, gracias a esta instalación, hemos logrado evitar la emisión de más de 380 toneladas de CO2, una reducción que equivale aproximadamente al ahorro de más de 154 toneladas de carbón y al impacto ambiental positivo que generarían más de 20.700 árboles. Estos datos nos permiten visualizar de forma muy concreta cómo la transición energética puede traducirse en resultados medibles y tangibles para la industria.
 
El siguiente gran paso será la puesta en marcha del sistema de almacenamiento térmico mediante sales con tecnología ThermalBox, cuya inauguración está prevista entre junio y julio de este año. Este proyecto nos permitirá optimizar el aprovechamiento de la energía renovable generada, aumentar la eficiencia energética de los procesos industriales y acelerar significativamente nuestro camino hacia las cero emisiones netas antes de 2030.
 
Más allá del impacto ambiental, creemos que este proyecto posiciona a Acideka como un referente industrial en innovación energética y descarbonización dentro del sector químico y del ciclo integral del agua. También demuestra que la sostenibilidad industrial debe construirse desde la inversión, la tecnología y una visión estratégica a largo plazo.
 
 
Habéis certificado vuestra Huella de Carbono de Organización 2024 y, además, medido la huella de producto de soluciones clave como el DKFLOC 1018 o el Cloro. ¿De qué manera esta trazabilidad técnica ayuda a vuestros clientes a mejorar sus propios indicadores ambientales?
 
Cada vez más clientes necesitan información ambiental precisa y verificable para cumplir sus propios compromisos ESG, licitaciones o requisitos regulatorios. Por eso, medir y certificar nuestras huellas de carbono supone también aportar valor a toda la cadena de suministro.
 
En nuestro caso, hemos trabajado tanto la huella de organización como la huella de producto bajo metodologías reconocidas internacionalmente como el GHG Protocol o la ISO 14067. Esto permite ofrecer datos trazables y comparables sobre el impacto ambiental de productos clave para el tratamiento de agua, como el DKFLOC 1018, el cloruro férrico o el cloro.
 
Gracias a esta información, nuestros clientes pueden integrar datos reales en sus propios cálculos de emisiones, mejorar sus análisis de ciclo de vida y avanzar hacia compras más sostenibles y transparentes.
 
Además, este ejercicio nos ha permitido identificar dónde se concentran los mayores impactos —principalmente en materias primas y transporte aguas arriba— y trabajar conjuntamente con proveedores y clientes para reducirlos progresivamente.

 
En 2025 realizasteis vuestro primer Análisis de Doble Materialidad junto a consultoras externas. Tras consultar a plantilla, clientes y proveedores, ¿cuáles han sido los temas ambientales y sociales que han emergido como prioritarios para el futuro de la compañía?
 
El análisis de doble materialidad ha sido una herramienta clave porque nos ha permitido escuchar de forma estructurada a nuestros grupos de interés y entender qué temas son realmente prioritarios tanto desde el punto de vista del impacto como del negocio.
 
En el ámbito ambiental, los temas más relevantes han sido claramente el cambio climático, la descarbonización, la eficiencia energética, la contaminación y la economía circular. También han cobrado mucha importancia aspectos relacionados con el agua, la trazabilidad de materiales y el desarrollo de productos más sostenibles.
 
A nivel social, los principales temas han estado relacionados con la seguridad y salud laboral, el bienestar de la plantilla, la igualdad de oportunidades, la conciliación y la formación profesional. Además, clientes y proveedores han destacado la importancia de la transparencia, la trazabilidad y la ética empresarial.
 
Todo este proceso nos ha servido para definir prioridades muy concretas dentro de nuestra Estrategia de Sostenibilidad 2025-2030 y orientar las inversiones y objetivos de los próximos años.

 
Acideka se ha adherido al Pacto Mundial de la ONU y participa activamente en programas de capacitación para proveedores sostenibles. ¿Cómo influye esta red de colaboración internacional en vuestra capacidad para innovar y ser más competitivos en el mercado?
 
Formar parte del Pacto Mundial de la ONU supone mucho más que una adhesión institucional. Nos permite acceder a conocimiento, formación y espacios de colaboración con empresas que están afrontando retos muy similares a los nuestros.
 
La sostenibilidad ya no es únicamente una cuestión reputacional; es un factor de competitividad. Los clientes demandan cada vez más transparencia, trazabilidad y compromiso ambiental, y pertenecer a redes internacionales nos ayuda a anticiparnos a esas exigencias y adaptarnos con mayor rapidez.
 
Además, iniciativas como el Programa de Capacitación de Proveedores Sostenibles nos han permitido reforzar capacidades internas en aspectos ESG, derechos humanos, gobernanza o comunicación responsable, y trasladar también esos estándares a nuestra cadena de suministro.
 
 
La colaboración es esencial porque la transición sostenible no puede abordarse de manera individual. Requiere cooperación entre industria, administraciones, clientes y proveedores. Un gran ejemplo de esto fue mi participación como ponente en la jornada Socios y proveedores: El reto de construir una cadena de valor sostenible organizada por elEconomista.es en colaboración con Acciona, la compañía de infraestructuras y energías renovables.  En este encuentro se debatió, entre otros puntos, sobre cómo la sostenibilidad se ha vuelto crucial para las empresas en la cadena de suministro. Y cómo la colaboración con una cadena de valor global y diversa puede ofrecer nuevas y diferenciales oportunidades

 
Katherine, en Acideka lideras tanto el área de Comunicación como la de Sostenibilidad. En un contexto donde muchas empresas aún tratan ambos ámbitos por separado, ¿cómo entiendes tú la relación entre comunicación y sostenibilidad dentro de una compañía industrial?
 
La sostenibilidad sin comunicación prácticamente no existe. Y no me refiero únicamente a comunicar hacia fuera, sino a la capacidad de transformar una estrategia en una cultura compartida dentro y fuera de la organización.
Muchas empresas están haciendo esfuerzos importantes en materia ambiental o social, pero si esos avances no se explican con transparencia, con datos verificables y con una narrativa coherente, es muy difícil generar confianza, involucrar a los equipos o incluso trasladar valor al mercado.
 
En mi caso, desde el inicio tuve muy claro que la comunicación debía formar parte de la estrategia de sostenibilidad y no actuar solo como un altavoz final. Por eso he trabajado en construir una comunicación muy alineada con la realidad operativa de Acideka: basada en indicadores, certificaciones y proyectos concretos.
 
La Memoria de Sostenibilidad 2025 es precisamente un ejemplo de ese trabajo transversal. Detrás hay coordinación con áreas industriales, HSEQ, compras, dirección y operaciones para traducir información técnica compleja en mensajes comprensibles, transparentes y útiles para clientes, proveedores, administraciones y plantilla.
 
Otro par de proyectos de comunicación y sostenibilidad en los que trabajé mucho y de los cuales me siento muy orgullosa son el video que cuenta nuestro camino hacia la descarbonización y nuestro reciente video corporativo que cuenta la historia de la empresa, desde de un punto de vista de la sostenibilidad.
 
Yo creo que hoy la comunicación tiene una responsabilidad enorme frente al greenwashing. Ya no basta con decir que eres sostenible; hay que demostrarlo con datos, objetivos, trazabilidad y resultados medibles. Y ahí la comunicación cumple un papel estratégico: ordenar, contextualizar y dar credibilidad a todo el trabajo que la empresa está realizando.
 
Personalmente, haber liderado ambas áreas me ha permitido conectar muy bien la parte técnica con la parte humana y estratégica. Porque la sostenibilidad no solo consiste en reducir emisiones o implementar tecnologías; también consiste en movilizar personas, generar confianza y construir una visión de futuro compartida.
 
 
Muchas gracias Katherine
 
 
 

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