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Andalucía ante el reto del agua: Gestión de la sequía y digitalización


18/03/2022

Sequía
Andalucía ante el reto del agua: Gestión de la sequía y digitalización

 

  • Recordemos que urge invertir en la conservación de los sistemas de esos servicios públicos (más del 50% de las redes de abastecimiento y alcantarillado tienen más de 30 años y una tasa de renovación decreciente en los últimos años), y que solo en Andalucía habría que destinar 645 millones de euros a ello. En los últimos años ha continuado el déficit inversor y el envejecimiento del parque de infraestructuras: la media anual de inversión real no alcanza el 50% de lo necesario. Es inminente la necesidad de inversión en la optimización y sostenibilidad del ciclo integral del agua.
  • “Ante esto es necesario tomar medidas efectivas con una estrategia basada tanto en la creación de nuevas infraestructuras y la modernización de las existentes, como en la digitalización y gestión planificada y unificada del ciclo del agua, para garantizar el mayor y mejor abastecimiento posible a toda la población”
 
En situación de sequía, la sostenibilidad de un servicio público esencial como el agua es más importante que nunca. La ausencia prolongada de lluvias prácticamente desde el pasado otoño, reducidas casi un 50% con respecto al año pasado, ha hecho mella en la reserva hidráulica rebajando los niveles de los embalses incluso por debajo del 30% de su capacidad en algunas zonas de la región andaluza.
 
Andalucía se encuentra pues al borde de la emergencia por la falta de agua en sus pantanos, un panorama que plantea una serie de retos en la gestión de un recurso tan esencial como limitado. Más aún en un territorio donde los efectos del cambio climático y el calentamiento global, acentuador de las sequías, cobran especial incidencia.
 
Los ciclos de sequía son cada vez más largos, intensos y frecuentes, con un patrón hidrológico que suele estar formado últimamente por años especialmente secos y de precipitaciones muy por debajo de la media. Aunque la sequía realmente es un problema histórico en Andalucía, en el actual contexto climático la realidad se complica y el calentamiento global, por ejemplo, hace que llueva lo que llueva, sea más o sea menos, tenga mayor evaporación, entre otros aspectos.
 
Vivimos una situación delicada que además se prolonga en el tiempo. En este contexto, hay que esforzarse en gestionar y usar el agua disponible de la forma más eficaz, eficiente y consciente posible, incluso trabajando con otros modelos a los actuales, por el bien de nosotros mismos y nuestra salud, para las generaciones presentes y las futuras. Porque el acceso al agua ha de estar garantizado, ahora y siempre por parte de las entidades suministradoras, en condiciones de seguridad, calidad, regularidad y continuidad.
 
Para ello, hemos de seguir mejorando en el control del consumo y gasto de agua diario; la eficiencia del servicio; la reducción de pérdidas en redes e inversión en el mantenimiento de las conducciones; la prevención de agua no facturada; el máximo cuidado en la explotación; el seguimiento de la evolución de los sistemas; y, en definitiva, la búsqueda permanente de la máxima sostenibilidad de las infraestructuras, para alcanzar los objetivos medioambientales establecidos en la Directiva Marco del Agua (DMA).
 
La situación de falta de agua requiere por parte de todos, las administraciones hidráulicas, las empresas operadoras y la ciudadanía, medidas a corto plazo, para que los impactos y consecuencias sean los menos posible. Pero también planteamientos a largo plazo que pasen por la previsión, planificación, colaboración, coordinación, gestión consensuada de los recursos hídricos; la apuesta por vías alternativas y adicionales como puede ser favorecer los procesos de desalación o la reutilización; la promoción de usos terciarios en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) y la producción y aprovechamiento cada vez mayor de aguas regeneradas; y en definitiva, el avance real hacia una cultura de nuevas oportunidades, la circularidad de los recursos y el desarrollo sostenible, siendo referentes en el marco de la nueva Ley de Economía Circular de Andalucía.
 

Planes especiales de emergencia para la gestión de la sequía 

 
Por parte de los operadores del ciclo integral del agua, representados y aglutinados a nivel regional en ASA Andalucía, muchas de estas entidades han diseñado y confeccionado planes especiales de emergencia para la gestión de la sequía y su prevención, existiendo una mayor concienciación y sensibilización real ante este riesgo.
 
También desde la Administración competente en la materia en la Comunidad Autónoma de Andalucía, se viene destinando inversiones en obras de abastecimiento en alta en determinadas zonas de la región para paliar la sequía, dentro del plan Andalucía en Marcha. Asimismo, desde la Junta se han habilitado otras fórmulas de refuerzo del suministro como es la posibilidad de vincular el canon autonómico también al área de abastecimiento al alta, y no de forma exclusiva a la depuración, activándose así una medida extra de reactivación que busca la gestión sostenible de las infraestructuras y la garantía de este servicio público esencial.
 
La escasez de agua evidencia aún más las limitaciones de las actuales infraestructuras hidráulicas y las inminentes necesidades de inversión para su mantenimiento y sostenibilidad presente y futura, demanda histórica del sector que ahora se acrecienta.
 

La oportunidad de la digitalización

 
Con ese cometido, existe también la oportunidad de aprovechar la convocatoria de Fondos Europeos Next Generation como una aceleración de las iniciativas dirigidas a atender una serie de objetivos medioambientales y de sostenibilidad, entre los que cabe encuadrar la inversión necesaria en infraestructuras hidráulicas y la digitalización del sector del agua.
 
Por nuestra parte, desde el sector andaluz del agua, hemos trabajado firmemente en los últimos meses para la definición de una serie de proyectos estratégicos lo suficientemente transformadores, viables y maduros para su gestión y puesta en marcha por parte de las Administraciones dentro de dicha convocatoria, a través de fondos territorializados, de manera que sean motores de transición y progreso en las áreas de Eficiencia Energética, Economía Circular y Transformación Digital.
 
Asimismo, paralelamente a la obtención de fondos y recursos económicos destinados a las infraestructuras hidráulicas, necesitamos contar también con fórmulas de colaboración público-público y público-privadas entre las Administraciones públicas y los operadores del agua, como vía factible y eficiente para ejecutar, llevar a cabo y materialización a corto o medio plazo las actuaciones necesarias en el sector.
 

Compromiso común y corresponsabilidad

 
En cualquier caso, no cabe duda de que necesitamos alianzas, colaboración y coparticipación, es decir, una estrategia común y general para afrontar este asunto, pensando a largo plazo. La sostenibilidad presente -acuciada por la sequía- y futura del agua pasa por una acción global centrada por un lado en los efectos del cambio climático, y pasa también por propuestas concretas como son las energías renovables, la movilidad sostenible y, cómo no, una educación integral en el buen uso y consumo del agua por parte de la sociedad.
 
Una de las iniciativas que promovemos de forma permanente desde ASA Andalucía y todo el sector del agua, son las campañas de concienciación y sensibilización ciudadana para un uso eficiente y responsable del agua.
 
Si bien el consumo de agua doméstica mantiene una tendencia descendiente en los últimos años (disminuye en la media nacional hasta 128 litros por habitante y día, entre los más bajos de Europa), gracias al esfuerzo de los usuarios, es igualmente cierto que debemos seguir promoviendo acciones a tal efecto como sector, haciendo una llamada permanente a la conciencia social y corresponsabilidad ciudadana.
 
Cada uno de nosotros, ya sea desde el rol de usuario, gestor o regulador, hemos de identificarnos como cuidadores del agua. Ha de ser un compromiso firme de todos, por nuestra agua de hoy y de mañana, por nosotros mismos y por nuestros descendientes. Hay evidencias para estar preocupados por la escasez y sus efectos negativos, y hemos de ser conscientes de ello y actuar, cada uno en lo que pueda contribuir mediante buenas prácticas.
 
Cuidar el agua es cuidar de nuestro bienestar y nuestro entorno. Tengamos bien presente el papel fundamental del agua para la vida y la salud, como derecho humano y elemento estratégico de desarrollo social, económico y ambiental.

 


Fuente asa-andalucia.es


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