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El plástico que tiras a las calles de Madrid puede acabar en el mar


15/09/2021

Calidad del agua
El plástico que tiras a las calles de Madrid puede acabar en el mar

 

  • Se han encontrado desechos plásticos incluso a 10.000 metros de profundidad, claro indicio del deterioro medioambiental que sufren los ecosistemas acuáticos
  • Las botellas de vidrio o las bolsas de tela son una buena alternativa a sus homólogas de plástico 
 
El plástico es uno de los materiales que más utilizamos en nuestro día a día y también el más abundante entre los residuos que generamos. Este consumo excesivo ha dado lugar a la contaminación por plástico. Esta problemática ambiental a escala mundial ha sido ampliamente estudiada en mares y océanos, y recientemente también se ha evidenciado en ríos.
 
El primer polímero completamente sintético lo fabricó por primera vez en 1909 el químico Leo Baekeland, que lo nombró baquelita; un nuevo material que ofrecía durabilidad, flexibilidad y resistencia con un precio de producción realmente bajo. Estas ventajas lo convirtieron en el primer plástico comercial. A la vez, abrió la puerta a una nueva era de materiales sintéticos que cambiarían el mundo y nuestra vida cotidiana por completo.
 
Desde entonces, la producción de plásticos ha aumentado exponencialmente. Según los datos de PlasticsEurope, el pasado año se produjeron en el mundo 367 millones de toneladas de plástico. La producción de este material ha ido aumentando progresivamente a lo largo del presente siglo hasta alcanzar estas cotas. En este tiempo, se han popularizado sobre todo los envases de usar y tirar, algo que los convierte rápidamente en residuos. De todos los residuos plásticos producidos mundialmente, se calcula que únicamente un 9 % se ha reciclado. Y lo que es peor: muchos acaban en ríos y mares.
 
Una investigación publicada por Science Advances ha descubierto que el 80 % de los residuos plásticos que llegan a los océanos proceden de más de 1000 ríos. También expone que la mayor parte de esos residuos son transportados por ríos pequeños que atraviesan zonas urbanas densamente pobladas.
 
De todos estos residuos que llegan a ríos, mares y océanos, casi un 50% corresponde a plástico de un solo uso, según datos de la Fundación AQUAE. Predominan las bolsas de plástico y los envoltorios de alimentos, seguidos de bastoncillos, compresas, toallitas… y, últimamente, también mascarillas. Sin ir más lejos, la organización de conservación marina OceansAsia ha cuantificado este problema y ha calculado que en 2020 los océanos recibieron 1.560 millones de mascarillas faciales. Así pues, actualmente se sabe que cerca de 700 especies marinas resultan dañadas por el plástico, de las cuales más de 100 están en peligro de extinción.
 

Un problema global que también afecta a Canal

 
La basura marina no conoce fronteras y ha llegado a los lugares más remotos del océano: se han encontrado plásticos a 10.000 metros de profundidad. Aunque no hace falta irse tan lejos para apreciar las consecuencias de este fenómeno medioambiental. En Canal de Isabel II, a través de nuestra filial en Lanzarote, también tenemos que luchar contra la contaminación que sufre el agua que rodea las Islas Canarias. Agua, por cierto, de la que beben sus ciudadanos una vez tratada y desalinizada.
 
Con el fin de concienciar sobre la delicadeza del asunto, Canal Gestión Lanzarote está promulgando el lema «Cuidamos tu agua. Protejamos nuestro océano». Con esta acción, la compañía pretende involucrar a la ciudadanía local en la consecución de un Atlántico libre de residuos y recuperar la «cultura del agua» a través de las nuevas generaciones.
 
Y es que para luchar contra la contaminación causada por los plásticos debemos actuar sobre las fuentes que originan estos residuos, es decir, allí donde residimos los seres humanos, e incidir en nuestros hábitos de consumo del desperdicio. El mensaje clave es dar prioridad a la sostenibilidad frente a la comodidad. Más que aceptar el plástico sin más cuando se nos ofrece, hemos de cuestionarnos si es posible reutilizarlo.
 
Rechazar la idea del usar y tirar y buscar alternativas sostenibles puede marcar un cambio de tendencia. Dejar de usar pajitas, botellas o bolsas de plástico y utilizar en su lugar botellas de vidrio, tazas de café reutilizables o bolsas de tela son sencillos gestos que nos ayudarán a reducir nuestra huella de plástico en el planeta. Y, en consecuencia, a mejorar el estado de los ecosistemas fluviales y marinos.
 

Fuente www.canaldeisabelsegunda.es


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