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El retrete no es un ‘agujero mágico’ donde desprenderse de cualquier cosa que nos estorbe


19/11/2018

Día Mundial Retrete
El retrete no es un ‘agujero mágico’ donde desprenderse de cualquier cosa que nos estorbe

 

  • Hoy se celebra el Día Mundial del Retrete, un sistema de saneamiento del que carecen 4.500 millones de personas
  • Según el experto de EOI Jaime La Iglesia Gandarillas, “la mayoría de los privilegiados que disponemos de este extraordinario avance material no lo usamos adecuadamente”
 
Aunque para la mayoría de nosotros es un objeto tan cotidiano que no le prestamos atención, un 60% de la población mundial −unos 4.500 millones de personas− no disponen de retretes en sus viviendas o tienen sistemas de saneamiento deficientes, según la OMS (Organización Mundial de la Salud).
 
Precisamente para recordar su trascendencia, las Naciones Unidas instituyeron el Día Mundial del Retrete (Toilet Day), que se celebra hoy, 19 de noviembre.
 

Datos a nivel mundial

 
El hecho de que cerca de 900 millones de personas defequen al aire libre implica que esas heces no sean tratadas: en torno a 1.800 millones de habitantes del planeta beben agua no potable que podría estar contaminada por estas, siguiendo con datos de la OMS y UNICEF.
 
Sin embargo, este no es el único problema. “La mayoría de los privilegiados que disponemos de este extraordinario avance material no lo usamos adecuadamente”, subraya Jaime La Iglesia Gandarillas, profesor de los programas máster en Ingeniería y Gestión del Agua e Ingeniería y Gestión Medioambiental de EOI (Escuela de Organización Industrial).
 
“Las letrinas y/o retretes deben ser el lugar donde liberamos los compuestos que nuestro organismo ya no puede aprovechar. En ningún caso pueden concebirse como el agujero mágico donde desprenderse de cualquier cosa que nos estorbe”, subraya el profesor de EOI.
 
“Al tirar de la cadena, decimos adiós a nuestras colillas, compresas, preservativos, algodones, gasas, plásticos, palillos, hilo dental, pelos, las famosas toallitas “biodegradables”, aceites y un largo etcétera de productos. Todos ellos se esfuman como por arte de magia, hasta llegar a las depuradoras en el mejor de los casos, si antes no han provocado la obstrucción de la red de saneamiento o el atasco total de las fosas sépticas, inutilizándolas por completo”, explica Jaime La Iglesia. “Posiblemente al hacerlo pensamos que ello no perjudica a nadie, pero nada más alejado de la realidad, pues en lugar de constituir una solución, engendra un problema mucho mayor”, añade.
 

¿Qué hacer ante esta situación?

 
“Impliquémonos educando e informando a todos cuantos nos rodean sobre su uso adecuado y promovamos una gestión adecuada del producto que se genera a posteriori”, exhorta este profesional de la gestión de aguas. “Si así lo hacemos, conseguiremos un mejor funcionamiento de las redes de saneamiento y de los sistemas de depuración que, a pesar de estar ocultos o poco visibles, no dejan de ser fundamentales para el medio ambiente; en definitiva, para nosotros mismos”, concluye.
 

Fuente www.eoi.es


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