EMAYA justifica el cierre de algunas playas de Palma de Mallorca por vertidos de aguas residuales

EMAYA justifica el cierre de algunas playas de Palma de Mallorca por vertidos de aguas residuales


28/08/2018

Calidad del agua
EMAYA justifica el cierre de algunas playas de Palma de Mallorca por vertidos de aguas residuales

 

  • Neus Truyol ha manifestado que “el cierre de las playas se realiza por responsabilidad y respeto a la salud, al contrario que la legislatura anterior, cuando se ocultaban los vertidos”
 
Neus Truyol, regidora de Ecología, Agricultura y Bienestar Animal, ha comparecido recientemente delante de los medios de comunicación para explicar la situación de las playas de Can Pere Antoni y de Ciudad Jardín y explicar el protocolo de actuación ante los vertidos de aguas mixtas y residuales.
 
En primer lugar ha lamentado la situación y ha pedido disculpas por el cierre de playas en pleno verano. “Es lamentable que una ciudad del atractivo y calidad de vida de Palma haya de tener las playas cerradas en días de verano, esta situación es el resultado de un déficit histórico en infraestructuras de saneamiento que estamos en camino de resolver”.
 
Ha recordado que los cierres con bandera roja de las playas son la consecuencia de una política de máxima transparencia y prudencia sanitaria: "cerramos playas siempre que hay vertidos por precaución".
 
“Ahora las cosas se saben, porque en tiempos del PP nadie informaba de ello. Desde el verano del 2015, actuamos de forma ágil y eficiente, con criterio de responsabilidad transparencia siempre que se produce un vertido. La seguridad de las personas es lo primero”, ha declarado la regidora. En las legislaturas anteriores no se cerraban las playas cuando había vertidos, una actuación irresponsable de cara a la seguridad y la salud de las personas".
 
“No entendemos como la ciudad ha podido aguantar tanto tiempo así. La única explicación es el ocultismo con este problema por parte del anterior gobierno; conocían el problema pero ni lo abordaron ni lo comunicaban cuando había vertidos; los técnicos nos informaron desde el inicio de la legislatura y se creó un grupo de trabajo entre el Ayuntamiento de Palma y EMAYA, para actuar de forma responsable, ágil y transparente".

 

Analíticas y bandera roja

 
EMAYA comunica al servicio de playas de todos los vertidos de aguas residuales y mixtas y se pone la bandera roja. Una vez se para el vertido se toman muestras de agua que se analizan. En función de los resultados y la presencia de bacterias y califican las aguas como aptas o no para el baño y se colocan las banderas correspondientes y se informa a la población.
 
Estas actuaciones están recogidas en la carta de compromisos de servicios de las playas, unos procedimientos de gestión de calidad reconocidos y certificado por AENOR.
 
Según se establece en la carta de compromisos en las playas del municipio de Palma se realizan las 8 analíticas obligatorias anuales, a cargo de la Consejería de Salud, y además, analíticas quincenales a cargo del Ayuntamiento de Palma y analíticas cada vez que hay algún incidente que así lo recomiende.
 
En el caso de los vertidos, EMAYA toma muestras de agua después de cada episodio. Se analizan 2 puntos de cada playa de forma regular y de otros si hay incidentes. Por tanto el control es muy superior al mínimo marcado por la legislación e intervienen tres laboratorios diferentes (Consejería de Salud, Ayuntamiento de Palma y EMAYA).
 
En el extremo contrario, durante la legislatura anterior, no había comunicación entre EMAYA y el servicio de playas, no se comunicaban los vertidos y no se cerraban las playas:
 
  • En el año 2012: se puso solo 1 bandera roja en Can Pere Antoni y Ciudad Jardín (muy posiblemente por mal tiempo) y hubo 13 episodios de vertidos.
  • 2013: ninguna bandera roja en Ciudad Jardín y Can Pere Antoni y 7 días de vertidos.
  • 2014: 4 banderas rojas en Can Pere Antoni (relacionadas con el mal tiempo) y 10 días de vertidos.
 
“Esta es la realidad de la pasada legislatura, no se cerraban las playas cuando había vertidos fecales”, ha declarado Neus Truyol.
 
En cambio, en el verano de 2015, por ejemplo, hubo 16 episodios de vertidos y se colocaron 19 banderas rojas, en el 2016 se produjeron 16 vertidos y 18 días de bandera roja; en 2017 10 vertidos y las correspondientes banderas, al igual que lo que llevamos de 2018 12 días, todos señalizados con bandera roja hasta que los resultados de las analíticas han considerado que las aguas eran aptas para el baño.

 

Infraestructuras insuficientes y obsoletas, al fin en vías de mejora

 
Palma tiene un déficit importante de infraestructuras en materia de saneamiento. La depuradora del Coll den Rabassa tiene más de 40 años, está obsoleta y se encuentra al límite de su capacidad. Por esto en los momentos de lluvia intensa (como estos días de tempestades del mes de agosto) y cuando se sobrepasa su capacidad se pueden provocar vertidos puntuales.
 
Desde los primeros meses de legislatura se abordó esta situación. Los resultados de las gestiones y el trabajo realizado son:
 
  • Por una parte, el desbloqueo de la construcción de la nueva depuradora por parte del Ministerio de Medio Ambiente (ahora Ministerio de Transición Ecológica). Este organismo adjudicó la elaboración del ante-proyecto a finales de 2017 y ahora está en elaboración el proyecto. El presupuesto entre los 80 y los 120 millones de euros. Tal y como se acordó con el Ministerio, EMAYA ha adquirido los terrenos adyacentes a la depuradora actual, necesarios para realizar la nueva infraestructura.
  • En el 2017 se firmó un protocolo de inversiones con la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, en materia de saneamiento y depuración para el periodo 2016-2019, que prevé la realización de diversos proyectos por valor de 35 millones de euros a cargo del canon de saneamiento. Cabe recordar que Palma no recibía dinero del canon de saneamiento para inversiones desde 2010.
 
Se destinarán 26 millones al colector interceptor y el depósito de retención de agua, que permitirán recoger las aguas de lluvia para evitar los vertidos al mar y depurarlas. A final de año empezarán obras que ya están en licitación (de una duración máxima de 2 años).
 
El colector interceptor tendrá un trazado desde las avenidas hasta la EDAR 2, unos 3,2 km de longitud y 2 m de diámetro, que transcurrirá a 8 metros de profundidad media (entre 5 – 12m).
 
El depósito de laminación en la EDAR 2, que tendrá una capacidad de 25.000 m3. Su objetivo, es la retención de las primeras aguas de lluvia para evitar que lleguen al mar y arrastren contaminación (reducir 500 toneladas de contaminantes orgánicos).
 
En definitiva, las soluciones a un grave problema de la ciudad están en marcha después de años de parálisis. En este sentido, Neus Truyol ha destacado “el cinismo del PP delante de un problema grave que ellos nunca han querido solucionar. Los técnicos nos informaron en el primer momento de la legislatura de este problema, por lo tanto el PP lo conocía perfectamente y no hizo NADA. Nosotros hemos buscado soluciones y financiación para solucionar problemas históricos y hemos actuado con transparencia y rigor para defender la salud pública”.
 

Fuente www.emaya.es


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