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Fallece el pionero de la desalación en las Islas Canarias en los años 60, Manuel Díaz Rijo


27/07/2016

Fallecimiento
Fallece el pionero de la desalación en las Islas Canarias en los años 60, Manuel Díaz Rijo
  • Convirtió a la Isla en un referente a nivel mundial en el ámbito de la tecnología de la desalación de agua del mar y en el primer territorio de Europa en poner en marcha una planta potabilizadora  de agua de mar para el consumo humano

El Consorcio del Agua de Lanzarote y el Cabildo Insular lamentan profundamente el fallecimiento de Manuel Díaz Rijo, ingeniero encargado de traer la primera desaladora de agua a Lanzarote y de Canarias en el año 1964, que permitió el desarrollo de la Isla. 

El presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, recalcó que Díaz Rijo fue el artífice del crecimiento de Lanzarote, ya que sin agua jamás habría comenzado el turismo, y por tanto tampoco habría mejorado la calidad de vida de los lanzaroteños.

En la vida de Díaz Rijo, natural de La Vegueta, queda demostrada la importante y estrategica labor de innovación tecnológica realizada por Manuel Díaz Rijo en materia de desalación de agua de mar que permitió impulsar el desarrollo de una planta potabilizadora de agua salada y de producción de energía eléctrica para abastecer a la isla de Lanzarote.

Esta relevante iniciativa contó con la ayuda del entonces alcalde de Arrecife, Ginés de La Hoz que desarrolló las acometidas de agua potable de abasto de la capital, canalización que permitió solventar el desarrollo y funcionalidad del proyecto.

Esta instalación posibilitó solventar el histórico problema del agua en Lanzarote y convirtió a la Isla en un referente a nivel mundial en el ámbito de la tecnología de la desalación de agua del mar y en el primer territorio de Europa en poner en marcha una planta potabilizadora  de agua de mar para el consumo humano.
 


Apuntes sobre la biografía de don Manuel Díaz Rijo

 
Manuel Díaz Rijo nació el 20 de septiembre de 1927 en la localidad de La Vegueta. En 1941, la familia Díaz Rijo fijará su residencia en Madrid, donde estudia Ingeniería Naval. 

Tras finalizar su formación universitaria, entra a formar parte de la Escuela Especial de Ingenieros Navales. Esta labor académica la compaginará con la de ingeniero en el Centro de Investigación Naval de El Pardo (en Madrid), realizando trabajos para el Canal de Experiencias Hidrodinámicas.
 
En 1960, visitan Madrid varias personalidades de diferentes organismos públicos de Lanzarote: Pepín Ramírez, presidente del Cabildo Insular, Ginés de la Hoz, alcalde de Arrecife y Santiago Alemán, delegado del Gobierno en la isla. Se habían trasladado a Madrid para entrevistarse con el Vicepresidente del Gobierno, el general Luis Carrero Blanco, con el objeto de solicitarle que se reforzaran los envíos de agua en barco a Lanzarote desde Gran Canaria o Tenerife, debido a los problemas de abastecimiento de agua potable que sufría la isla, debido a la extrema sequía que se padecía ese año.
 
Aprovechando dicha visita, las autoridades lanzaroteñas se citan también con el  ingeniero en el Parque del Retiro de Madrid. En ese histórico encuentro Manuel Díaz Rijo les propone estudiar la posibilidad de dotar a Lanzarote de una instalación desalinizadora de agua del mar, considerando la isla “como un gran barco fondeado en el Atlántico”, entre cuya maquinaria se incluyese una planta potabilizadora de agua salada. 
 
Para ello, se compromete a iniciar la redacción de un anteproyecto de la instalación necesaria para dicho fin, teniendo en cuenta las necesidades de energía eléctrica y de agua potable que reclamaba la isla de Lanzarote en aquellos años (unos 10.400.000 Kw/h de energía eléctrica y unos 120 litros/día por habitante), sin olvidar el camino institucional iniciado en la isla hacia un futuro económico vinculado a la industria turística. 
 
Manuel Díaz Rijo inicia los contactos con la Office of Saline Water del Departamento de Interior de los Estados Unidos, remitiéndole cumplida documentación y bibliografía sobre las investigaciones en desalación que dicha oficina se encontraba realizando. Se desplaza primeramente a Londres, pero, realmente, la visita fructífera fue la realizada a Estados Unidos, donde conoce in situ las novedosas experiencias norteamericanas que el gobierno de J.F. Kennedy promovía en aquellos años, de forma experimental. De manera específica, se interesa por las instalaciones que se realizaban en San Diego (California), en las que se combinaba la desalación de agua y la producción de energía eléctrica.
 
En 1961, ante la decepcionante negativa recibida por el Cabildo de Lanzarote y por el Instituto Nacional de Industria de nuestro país para afrontar el coste económico de dicho proyecto, Manuel Díaz Rijo decidió gestionar dicho proyecto desalinizador como una iniciativa privada. Nace así, en junio de 1961, la empresa Termoeléctrica de Lanzarote S.A. (Termolansa) de la que forman parte los hermanos Manuel y José Díaz Rijo, junto a Javier Pinacho y Vicente Calderón, entre otros. Termolansa, en colaboración con las firmas Westinghouse Electric Company y Burns and Roe, Inc., pone en marcha el revolucionario y experimental proyecto de montar una planta desaladora de agua de mar en Lanzarote. 
 
En 1963, Termolansa, tras concedérseles las correspondientes autorizaciones, comienza a acometer la realización de la red de distribución de agua y a construir la parte civil de la planta en la zona de Punta Grande (Arrecife). A principios de 1964, llega la maquinaria desde Estados Unidos y, tras el montaje de la misma, se logra poner en marcha la planta desalinizadora de energía eléctrica a finales de ese mismo año. 
 
Pero, es en los primeros meses de 1965 cuando se pone en pleno funcionamiento la instalación con un novedoso sistema dual que permitía tanto el suministro de energía eléctrica como el de agua potable en la isla. También en 1965, Termolansa comienza la instalación estratégica de un sistema de conducción hasta Puerto del Carmen, donde se construía el Hotel Los Fariones. Gracias a esta estratégica iniciativa, en 1966, se inaugura dicho hotel, ya que el suministro de agua había llegado a esa zona costera y comienza a vislumbrarse el inminente despegue turístico de Lanzarote.
 
En líneas generales, Manuel Díaz Rijo, alma mater de Termolansa, junto a su hermano José, convertirá a Lanzarote en un referente a nivel mundial en el ámbito de la tecnología de la desalación de agua del mar y en el primer territorio de Europa en poner en marcha una planta potabilizadora  de agua de mar para el consumo humano. 
 
Tras esta novedosa y pionera innovación tecnológica en Lanzarote, se exportará dicha idea a Fuerteventura y Gran Canaria con la idea de desarrollar  plantas potabilizadoras y generadoras de energía eléctrica en dichas islas, así como en otros territorios con graves carencias de recursos hídricos, tal y como también se experimentaba en países como Israel, Kuwait, USA, Venezuela o Libia, entre otros.
 
En 1974, se traspasan los activos de Termolansa. Por una parte, los servicios del agua los asume el Cabildo de Lanzarote y, por otra, los derivados de la energía eléctrica los gestionará el Instituto Nacional de Industria. En 1975, Termolansa se disuelve.
 
Tras la venta de Termolansa, Manuel Díaz Rijo abandona su vinculación con la tecnología desaladora y decide apostar por la modernización del sector vitivinícola, con el firme compromiso de apostar por el recuperar el campo lanzaroteño ante el abandono que el sector agrario sufría debido a la transformación social y económica que había traído la industria turística y con la intención de industrializar dicho sector agrario, apostando por la renovación de las bodegas de vino de Lanzarote.
 
En 1973, los hermanos Díaz Rijo y otros propietarios de viña en Lanzarote constituyen la empresa Montaña Clara, S.A. con la idea de especializarse en viticultura. Para ello, se le compra a la familia Lorenzo García unas instalaciones y terrenos adyacentes a una finca de la localidad de Mozaga, con la intención de poner en marcha unas bodegas de vino de Lanzarote, incorporando estrategias agrícolas asociadas al cultivo de la uva y la innovación tecnológica de la industria vitivinícola, como acción estratégica para relanzar ese sector agrario. Nacían así las “Bodegas Mozaga”. En 1979, la buena cosecha de uva rebasó las expectativas e hizo que Bodegas Mozaga tuviera que alquilar algunos tanques de la antigua bodega de El Grifo. 
 
Ello incentivó que, a partir de 1981, las Bodegas El Grifo iniciaran también una nueva andadura, motivada por el impulso renovador que se respiraba en el sector vitivinícola insular y las expectativas asociadas a la mejora de la producción de los caldos lanzaroteños.
 
Este nuevo proyecto enológico, comprometido con el rescate de la cultura del vino insular, posibilita el progresivo abandono de las tareas agrícolas que Lanzarote experimentaba, como consecuencia del desarrollo de las actividades turísticas.
 

Fuente www.cabildodelanzarote.com


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