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Inteligencia Artificial: una ayuda extra en la seguridad de las presas


17/09/2020

Abastecimiento
Inteligencia Artificial: una ayuda extra en la seguridad de las presas

 

  • Hemos aplicado técnicas como las redes neuronales o las redes bayesianas en la presa de La Aceña para analizar el comportamiento de esta infraestructura
 
Las presas son proezas de la ingeniería civil cuyo diseño, construcción y explotación no pueden entenderse sin un factor de máxima importancia: la seguridad.
 
Para garantizarla, todas estas moles de hormigón, capaces de soportar la presión que ejercen sobre sus muros las masas de agua, disponen de unos protocolos para detectar y, en su caso, corregir cualquier anomalía que pueda surgir.
 
La vigilancia, el control y la auscultación de estas infraestructuras es permanente. Por ejemplo, en la presa de El Atazar, la más grande de la Comunidad de Madrid, se recogen anualmente 130.000 datos sobre su comportamiento en 2.300 puntos de medida.
 
Esta información se cruza al instante con varios modelos matemáticos y estadísticos para certificar que, efectivamente, el funcionamiento de la presa está dentro de los parámetros “normales” (la normativa obliga a definir unos valores máximos admisibles). Y así sucede con todas.
 
Desde hace más de dos décadas, en Canal de Isabel II utilizamos modelos de predicción de diversa naturaleza que estiman cuál es el comportamiento idóneo de cada presa en función, principalmente, de la temperatura y de la cantidad de agua embalsada en cada momento, aunque también se tienen en cuenta otras magnitudes.
 

Inteligencia artificial en presas

 
Contamos pues con muchos años de experiencia en auscultación y tenemos modelos muy fiables, sin embargo, hemos querido ir un paso más allá, introduciendo la inteligencia artificial. Y es que las redes neuronales, las redes bayesianas o los árboles de decisión son modernas herramientas que permiten definir con enorme precisión el rango de funcionamiento normal de una presa. No solo eso, también sirven para identificar las complejas relaciones de dependencia entre sus diferentes elementos (un valor diferencial).
 
Por ello, recientemente hemos aplicado estas técnicas en La Aceña, una presa de la que tomamos anualmente 15.000 medidas (nivel de embalse, temperatura del hormigón, filtraciones, desplazamientos, deformaciones, etcétera).
 
De este modo, hemos actualizado los datos históricos de auscultación, analizado los planos y la localización de los instrumentos y aparatos de medida y, en definitiva, construido gracias a la inteligencia artificial un modelo riguroso del que debiera ser el comportamiento normal de la presa.
 
Paradójicamente, los resultados arrojados por estos programas de software avanzado son casi un calco de los modelos estadísticos convencionales con los que llevamos trabajando todo este tiempo, algo que, sin duda, refuerza la validez de las técnicas de vigilancia empleadas sobre unas construcciones que son controladas al milímetro. No podría ser de otra manera.
 

Fuente www.canaldeisabelsegunda.es


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