Investigadores españoles utilizan residuos del aceite de oliva para eliminar restos de fármacos en aguas residuales


31/01/2019

I+D+i
Investigadores españoles utilizan residuos del aceite de oliva para eliminar restos de fármacos en aguas residuales

 

  • La mezcla de diversos residuos de la industria del olivar elimina casi completamente restos de antinflamatorios como el ibuprofeno
 
Los biobeds son sistemas de biorremediación que consisten en un receptáculo que contiene mezclas de suelo con residuos orgánicos, sobre el que se manipulan los productos químicos utilizados en los cultivos para evitar así la contaminación del suelo y los cauces de agua. Surgen a principios de los noventa en Suecia, expandiéndose después su uso a todo el mundo. 
 
El grupo de investigación Relaciones Planta-Suelo de la Estación Experimental del Zaidín en Granada, es pionero en el desarrollado de nuevos biobeds donde se sustituye la turba y la paja del sistema original por residuos de la agricultura de invernadero, de la industria de producción de vino y de aceite de oliva. Estos últimos presentan eficacias de eliminación de plaguicidas iguales o superiores al biobed tradicional.
 
Ahora publican en Science of the Total Environment el estudio ‘Innovative application of biobed bioremediation systems to remove emerging contaminants: Adsorption, degradation and bioaccesibility’, donde se investiga la utilidad de estos nuevos biobeds con residuos del olivar para depurar restos de fármacos y de productos cosméticos de las aguas residuales urbanas.
 
“Estos productos escapan a la mayoría de los actuales sistemas usados en las estaciones de depuración de aguas residuales (EDAR), por lo que una alta proporción de ellos y sus metabolitos son descargados a las aguas naturales”, declara a la Fundación Descubre Laura Delgado Moreno, investigadora del grupo de la EEZ y una de las autoras del trabajo.

 

Composición de las aguas residuales

 
Las aguas residuales tratadas contienen un amplio muestrario de productos farmacéuticos: antiinflamatorios y analgésicos (diclofenaco, ibuprofeno, naproxen, paracetamol), el antiepiléptico carbamezapina, los antibióticos sulfamethoxazole y trimetoprima, hormonas estrogénicas o el antibactericida triclosán. “El uso de aguas residuales tratadas y de lodos de depuradora en agricultura es la principal vía de entrada de estos contaminantes al medio ambiente, por lo que su eliminación antes de ser descargados a las aguas naturales es fundamental”, sostiene Delgado.
 
En el estudio han comprobado en el laboratorio la capacidad de determinadas mezclas de alperujo (lo que queda de la aceituna al extraer el aceite de oliva), su vermicompost (producto de la descomposición del alperujo por un tipo de lombrices) y restos de poda del olivar para retener y degradar tres fármacos: diclofenaco, ibuprofeno y triclosán. “Los microorganismos presentes en el biobed degradan el contaminante que se encuentra retenido en sitios de la biomezcla que son accesibles para ellos”, explica la investigadora. “Por tanto, la biomezcla más eficiente será la que retenga los contaminantes de forma reversible y permita que sean accesibles a la comunidad microbiana de cada biomezcla”.
 
Además de los ensayos de degradación y adsorción, el estudio analiza por primera vez en un sistema biobed la bioaccesibilidad de los contaminantes, usando para ello el método de dilución isotópica desarrollado por Laura Delgado Moreno.
 
Las biomezclas con residuos del olivar mostraron gran capacidad de retención de los fármacos estudiados. Sin embargo, para la biomezcla con vermicompost de alperujo la degradación fue mayor, ya que los contaminantes quedaron retenidos en sitios accesibles a los microorganismos. Los resultados muestran que la eficacia de eliminación de esta biomezcla es superior al 94% para los tres contaminantes ensayados.
 
“Nuestra investigación revela que la medida de la bioaccesibilidad usando el método de dilución isotópica es una herramienta muy sencilla y rápida para estimar la eficacia de una biomezcla para eliminar contaminantes orgánicos, y puede aplicarse en la optimización de biobeds”, sostiene Delgado. Para la investigadora son necesarios más estudios para poder implementar los sistemas biobeds en las estaciones de depuración de aguas residuales a modo de filtros. Pero en cualquier caso, “la versatilidad de estos sistemas para tratar grandes volúmenes de agua, permitiendo su instalación en línea o en vertical, y con o sin recirculación de flujo, hace pensar en el potencial de los biobeds como una herramienta sostenible y de bajo coste para evitar la contaminación del suelo y agua”, finaliza.
 
 
Referencia bibliográfica 
 
L. Delgado-Moreno; S. Bazhari; R. Nogales; E. Romero, ‘Innovative application of biobed bioremediation systems to remove emerging contaminants: Adsorption, degradation and bioaccesibility’, Science of the Total Environment Volume 651, Part 1, 15 February 2019, Pages 990-997.https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2018.09.268
 

Fuente www.dicyt.com


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01/02/2019 Leída detenidamente la información recogida en este artículo de indudable interés para el profesional del agua, sorprenden algunas afirmaciones que, entiendo, deben ser matizadas por mor de objetividad. Cuando se habla de que la principal vía de penetración de fármacos y similares en el medio acuático es el agua residual urbana, acaso se olvida que casi el 50 % de estas sustancias acceden al medio vía explotaciones ganaderas, que en su gran mayoría no evacuan a redes de saneamiento urbano, sino a sistemas propios.
Por otro lado, el afirmar con rotundidad y de forma general que nuestras depuradoras no son capaces de eliminar este tipo de contaminación, también contradice los datos extraídos del estudio llevado a cabo entre OCU y AEAS en grandes EDAR españolas hace un par de años, en que se concluía que, salvo casos muy puntuales (azitromicina) la concentración de este tipo de compuestos en aguas residuales urbanas depuradas era mínima incluso en la gran mayoría de los casos no detectable.
Por otro lado, ningún estudio llevado a cabo hasta la fecha concluye de una forma determinante que los lodos de depuración contengan fármacos y similares de una forma tan determinante que pueda afectar a las características de los suelos donde se apliquen. Los datos disponibles son contradictorios (repasar bibliografía disponible sobre el particular de varios estudios en España de los tres últimos años) puesto que el propio proceso biológico generado en la gran mayoría de las EDAR convencionales es capaz de metabolizar una gran proporción de este tipo de compuestos.
Y otra cuestión más: el gran contenido en origen de los fármacos que están en el agua residual urbano, está contrastado que procede de un uso abusivo de fármacos en nuestra sociedad (particularmente en España, con un muy deficiente control en la venta libre de medicamentos). Aquí, se echa en falta una labor "educadora y concienciadora" por parte de todos los actores implicados en estas cuestiones.
También sugiero contrastar los datos referidos en el artículo con publicaciones sobre el tema, por ejemplo "La contaminación emergente" capitulo 6 del libro "Fisicoquímica y microbiología de los medios acuáticos" (Díaz de Santos, 2018).
Para finalizar, y aplaudiendo iniciativas como la recogida en el artículo comentado y que deben ayudar a conseguir entre todos un medio acuático más sostenible, la prudencia y no el oportunismo debe guiar nuestras actuaciones.

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