La crecida del río Ebro, una opinión más desde ADECAGUA

La crecida del río Ebro, una opinión más desde ADECAGUA


15/03/2015

Reflexiones
La crecida del río Ebro, una opinión más desde ADECAGUA
 
Por Manuel Suarez, Presidente:
 
ADECAGUA realizó el pasado 26 de febrero en Barcelona una Jornada Técnica sobre la Gestión de las Aguas de Lluvia en Zonas Urbanas que coincidió con la importante crecida del Rio Ebro. Esta coincidencia me mueve a aportar unas consideraciones extraídas de las meditaciones que hicimos durante la Jornada y que seguramente representan la tendencia más moderna de la gestión de las aguas de lluvia y la respuesta a las inundaciones.
 
Una premisa incuestionable de la que partió la Jornada es la conveniencia de mejorar la retención del agua de lluvia, incrementando la infiltración, evitando concentraciones rápidas y otros similares. Estos principios de gestión una vez verbalizados nos parecen, a los que llevamos algunos años pensando en la gestión de las aguas, extremadamente simples, evidentes y obvios, y sin embargo es necesario que los veamos impresos en una Directiva para que nos los creamos y estudiemos si debemos ponerlos en práctica.
 
La Directiva de Inundaciones propone muchas cosas, entre las que destaco la aceptación de la inundación como un evento con el que debemos convivir y la introducción de medidas de prevención del riesgo, avisos, protección civil, evacuaciones, etc, superando las actuaciones basadas únicamente en infraestructuras contención.
 
También propone que se mejore la retención de las aguas compensando las crecientes impermeabilizaciones de los terrenos y que se permita a los ríos que se expandan, inundando grandes superficies que actúan como embalses de retención de agua.
 
Resulta obvio también observar que si disponemos grandes superficies que se inundarán con una cierta frecuencia, no nos podemos permitir el lujo de utilizarlas única y exclusivamente para este uso. Lo racional es que esas hipotéticas superficies inundables tengan usos productivos, que cuando se inunden se produzcan daños y que alguien deberá pagarlos o soportarlos. Aquí entramos en un nuevo capitulo de la ordenación del territorio y las compensaciones a los afectados.
 
Durante la crecida hemos visto vastas zonas del territorio perfectamente inundadas, agua encharcada a modo de grandes lagos, sin velocidad aparente. Una visualización de lo que propone la Directiva.
 
Hemos podido observar que no se han producido víctimas humanas, un gran éxito de los modernos sistemas de gestión implantados, los cuales creo que podemos decir que han cumplido perfectamente con la misión que tienen encomendada.
 
Hemos visto vías de comunicación cortadas y algunas barreras destruidas para permitir que el agua circule mejor y probablemente que se incremente la llanura de inundación y la retención de agua.
 
Hemos visto damnificados con elevadas pérdidas económicas, a los que se deberá auxiliar y replantear su situación sobre el territorio.
 
Una vez pasada la inundación, entramos en la fase de la reconstrucción, la crítica inmediata y espero que cuando se hayan calmado las aguas entremos en una valoración fría, técnica y sensata de la situación, poniendo en marcha las mejores técnicas para futuras situaciones similares.
 
Reitero que desde la perspectiva de la Gestión del Agua, la inundación de extensas superficies es un hecho positivo. En los próximos meses dispondremos de mas agua, la que ha sido retenida por el terreno y ha pasado a formar parte de las reservas, evitando que se haya ido directamente al mar, de donde es mas difícil recuperarla.
 
En una época como la actual en la que ordenamos de forma muy meticulosa todo, incluido el territorio, es obvio que será necesario hacer ciertos ajustes para que se pueda compatibilizar el uso del territorio con las necesidades de las inundaciones y la buena gestión del agua. Creo que nuestro país no está excesivamente poblado y debe de haber suficiente terreno para compartir, aceptando que los ríos ejercen una poderosa atracción sobre las actividades, que se acaban situando de forma natural en las zonas más vulnerables.
 
La ingeniería tiene un nuevo repto al que sabrá dar la mejor solución, optimizando la ecuación formada por la protección de las zonas más sensibles, el mantenimiento de llanuras de inundación y la minimización de los daños producidos a las actividades y/o instalaciones públicas o privadas, es decir incrementando la resiliencia, nuevo concepto de moda.
 
Y los Gestores del Agua vuelven a tener un importante papel en la aplicación de los nuevos y simples principios, liderando su aplicación y consiguiendo nuevos espacios para nuestros ríos. Para ello deberán enviar los mensajes adecuados a la Sociedad y debatirlos hasta que sean entendidos y compartidos. Es evidente que ahora cuentan, contamos, con una potente herramienta, como es una Directiva que apoya estas modernas tecnologías, las cuales PRODUCIRÁN MÁS AGUA, REDUCIRÁN LA CONTAMINACIÓN Y MITIGARÁN LAS INUNDACIONES.
 

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Fuente www.adecagua.es


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