La gestión del agua en las cuencas internas de Cataluña; de recolectores a productores

La gestión del agua en las cuencas internas de Cataluña; de recolectores a productores


19/07/2017

Historia del agua
La gestión del agua en las cuencas internas de Cataluña; de recolectores a productores

 

  • Blog de la Agencia Catalana del Agua 
 
Antes del siglo XX, la gestión del agua siempre se había concebido como el aprovechamiento de un recurso que parecía inagotable. La recolección, directamente del río o del agua que brotaba de las fuentes naturales, era suficiente para desarrollar aprovechamientos agrícolas e industriales, tales como la Noria de San Lorenzo de la Muga, los molinos harineros , carpinteros y las ferrerías, la industria minera de la que quedan ejemplos como el Museo del Cemento, la industria textil que se puede ver, entre otros en el Parque Fluvial del Llobregat, la industria papelera en el Museo Molino Papelero de Capellades, así como muchas otras actividades.
 
La revolución que supone la entrada en vigor de la Ley de Aguas de 1879, que declara pública del agua superficial, las teorías regeneracionistas impulsadas por Joaquin Costa y el consiguiente incremento de necesidades de los regadíos, de la industria y del crecimiento de las ciudades del siglo XX, hacen que se potenciara la construcción de grandes embalses en todo el Estado español. El objetivo de esta necesidad se centraba en satisfacer las necesidades domésticas y también para dar agua y energía de acuerdo con la filosofía del plan desarrollado a principios del siglo XX por el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo.
 
En Cataluña, y concretamente en el ámbito de las cuencas internas, el crecimiento de Barcelona y de su área metropolitana requirió el desarrollo de importantes infraestructuras hidráulicas como la construcción de los embalses de Sant Ponç (1957), La Baells (1976) y la Llosa del Cavall (1998), así como la derivación del Ter hacia Barcelona (1959). En la zona del campo de Tarragona, la escasez de recursos propios y su sobreexplotación hizo necesario la construcción del minitrasvase del Ebro, que empezó a suministrar agua en 1989.
 
 
 


Agricultores de agua

 
Los ocho embalses que hay en las cuencas internas nos han permitido ser agricultores de agua, almacenando el recurso necesario para afrontar con garantías las diferentes demandas y al mismo tiempo amortiguar los efectos de posibles avenidas provenientes de cabecera.
 
Sin embargo, hay que tener en cuenta las limitaciones de este modelo, que por sí mismo no aporta las garantías de suministro necesarias, como quedó patente en las sequías de la primera década del siglo XXI (sobre todo en los años 2007 y 2008) . La existencia de un déficit hídrico, que aporta una vulnerabilidad en el sistema cuando las lluvias se sitúan varios años seguidos por debajo de la media, abrió la puerta a un nuevo modelo como productores de agua con la incorporación de dos nuevas fuentes : el agua de mar y la regeneración de agua depurada.
 


Desalinización y reutilización

 
Actualmente hay en Cataluña dos plantas desalinizadoras (Llobregat y Tordera), con capacidad para producir 80 hm³, el equivalente a la capacidad de almacenamiento de la presa de la Llosa del Cavall.
 
 
 
También hay dos centros de regeneración de aguas de referencia: la Estación Regeneradora de Agua de la depuradora del Baix Llobregat y el terciario de la depuradora de Vila-seca y Salou, así como otros casos de éxito como los de Castellón de Empúries, Gavà y Viladecans y otros, donde se desarrollan proyectos europeos de investigación con las mejores tecnologías disponibles en Torre Marimon y Port de la Selva.
 
El esfuerzo inversor del primer decenio de este siglo XXI para impulsar este cambio de modelo ha sido grande, y la integración de las nuevas fuentes de agua en el conjunto de la gestión del agua requiere su tiempo.
 
Pero no es sólo el nuevo modelo de oferta de agua, sino también de lograr unos índices de consumo de agua sostenible y una recuperación del potencial ambiental del ecosistemas hídricos.
 
Cabe destacar la reducción de las dotaciones domiciliarias que en el área de Barcelona se mantienen en el umbral de los 100 l / hab / día, así como también en la innovación de las técnicas de riego como es la plantación de arroz en seco en el Baix Empordà.
 
La mejora de la calidad del agua y la mayor capacidad tecnológica de su tratamiento nos fijan la vía para la recuperación de los recursos y de las interacciones entre el ecosistema fluvial y los usos del agua.
 
 

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Fuente aigua.blog.gencat.cat


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