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23/03/2026

Agua y energía: el nexo que redefine la eficiencia en la gestión hídrica



La gestión del agua se enfrenta a una transformación estructural marcada por la presión sobre los recursos, el crecimiento de la demanda y el impacto creciente del consumo energético en la operación. En este contexto, la integración de energía, datos y operación se consolida como un elemento clave para garantizar la sostenibilidad, la resiliencia y la eficiencia de los sistemas hídricos.
 
Coincidiendo con el Día Mundial del Agua, este cambio de enfoque pone de relieve la necesidad de evolucionar hacia modelos de gestión más inteligentes y adaptados a un entorno cada vez más exigente.
 
 
Durante décadas, la prioridad del sector ha estado centrada en garantizar el suministro y la calidad del recurso, dos pilares esenciales del servicio. Sin embargo, el escenario actual introduce nuevas variables: infraestructuras más interconectadas y extensas, mayores exigencias regulatorias y una presión creciente sobre los recursos disponibles. A ello se suma un factor cada vez más determinante: el peso del consumo energético en procesos críticos como el bombeo, la aireación o el tratamiento, que condiciona tanto los costes operativos como la huella ambiental de las instalaciones.
 
Ante este escenario, compañías como Schneider Electric están impulsando un cambio de enfoque basado en la integración de la gestión energética digital, la automatización y el uso avanzado de datos. Este modelo permite avanzar hacia operaciones más conectadas, superando los tradicionales silos de información y facilitando una visión unificada del sistema, clave para optimizar el rendimiento operativo y energético.
 
 

Del consumo energético a la optimización operativa: una nueva forma de gestionar el agua

 
El funcionamiento de estaciones de bombeo, plantas de tratamiento y redes de distribución está estrechamente ligado al consumo energético. La volatilidad de los precios de la energía, junto con los objetivos de descarbonización y eficiencia, está impulsando a utilities e industrias a replantear sus modelos operativos. En este contexto, la digitalización y la automatización avanzada se consolidan como palancas clave para avanzar hacia una gestión más eficiente y controlada.
 
La aplicación de tecnologías digitales permite optimizar procesos intensivos en energía mediante un control más preciso de la operación, ajustando en tiempo real variables críticas como caudales, presiones o regímenes de funcionamiento. En función del tipo de instalación, este enfoque puede traducirse en reducciones del consumo energético de hasta un 30%, al tiempo que mejora la estabilidad operativa y la continuidad del servicio.
 
Es en este punto donde el nexo agua-energía adquiere un papel central. Se trata de un enfoque operativo que reconoce que cada decisión hidráulica tiene un impacto directo en el consumo energético, los costes asociados y las emisiones. La optimización operativa deja así de ser una mejora puntual para convertirse en un componente estructural de la gestión del servicio.
 
 

Digitalización y analítica avanzada: hacia una operación predictiva y resiliente

 
La integración de energía, automatización y datos introduce un cambio cualitativo en la forma de operar las infraestructuras hídricas. La capacidad de recopilar, contextualizar y correlacionar información desde el nivel de campo hasta los sistemas corporativos permite disponer de una visión global en tiempo real, incorporando variables como el estado de los activos, el consumo energético o las condiciones de operación.
 
 
Este enfoque facilita la adopción de modelos predictivos basados en analítica avanzada y gemelos digitales, capaces de anticipar fallos, optimizar el rendimiento de los equipos y mejorar la eficiencia global del sistema. La operación evoluciona así desde un modelo reactivo hacia uno predictivo, con mayor capacidad de adaptación ante eventos imprevistos y una toma de decisiones basada en datos.
 
En este contexto, Schneider Electric impulsa soluciones EcoStruxure™, una arquitectura digital abierta que integra electrificación, automatización y software para generar inteligencia energética y operativa aplicada a la gestión del agua.
 
Basada en arquitecturas abiertas, ciberseguras y escalables, EcoStruxure™ conecta los datos de campo -desde equipos eléctricos y sistemas de control hasta plataformas de supervisión y analítica avanzada- para transformar la información operativa en decisiones accionables. Este enfoque permite optimizar de forma continua procesos clave como el bombeo, el tratamiento o la gestión de activos, reduciendo el consumo energético y aportando una visión unificada de la operación a lo largo de todo el ciclo del agua.
 
“Uno de los grandes retos del sector del agua es que muchas decisiones operativas siguen tomándose sin una visibilidad completa de su impacto energético”, explica Javier Figueras, vicepresidente de Industrial Automation en Schneider Electric. “La integración de datos de operación y consumo en tiempo real permite ajustar procesos como el bombeo o el tratamiento con mayor precisión, reduciendo ineficiencias que hasta ahora eran difíciles de identificar y mejorando la fiabilidad de la operación”.
 
 

Casos reales: del concepto a la aplicación

 
Este enfoque ya se está materializando en proyectos concretos en el ámbito de las utilities. Es el caso de EMACSA, la empresa municipal de aguas de Córdoba, que ha abordado la transformación digital de su sistema para mejorar la visibilidad operativa y superar la fragmentación tecnológica existente. La compañía gestiona actualmente información procedente de más de 100.000 contadores inteligentes, procesando millones de datos diarios en tiempo real.
 
 
Esta capacidad ha permitido avanzar hacia modelos de analítica avanzada, mejorar la detección de anomalías y optimizar la operación de forma continua. Entre los resultados obtenidos destacan la reducción de hasta un 30% en los costes de mantenimiento de software y la consolidación de una base tecnológica sólida que facilita la evolución hacia modelos predictivos y una gestión más eficiente del ciclo integral del agua.
 
 

Un nuevo rol para ingenierías e integradores

 
La creciente digitalización del sector también redefine el papel de ingenierías, integradores e instaladores, que pasan a desempeñar una función más estratégica en la concepción y ejecución de proyectos. La complejidad de las infraestructuras actuales requiere perfiles capaces de integrar sistemas energéticos, de automatización y de gestión de datos desde una perspectiva multidisciplinar, combinando conocimiento hidráulico, eléctrico y digital.
 
Al mismo tiempo, este enfoque contribuye a reforzar la resiliencia de las infraestructuras hídricas, al mejorar la fiabilidad de los activos, reducir el riesgo de fallos y garantizar la continuidad del servicio incluso en escenarios de alta incertidumbre, como eventos climáticos extremos o tensiones energéticas.
 
En este sentido, el Día Mundial del Agua invita a ampliar la mirada más allá de lo estrictamente técnico y a reflexionar sobre el papel del agua como servicio esencial. La modernización de las infraestructuras, apoyada en la digitalización, la eficiencia energética y una gestión más inteligente, se consolida como un factor determinante para garantizar la sostenibilidad, la resiliencia y la competitividad del sector en el largo plazo.
 

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