La REUTILIZACIÓN del agua: de necesidad a oportunidad - Rafael Mujeriego Sahuquillo

La REUTILIZACIÓN del agua: de necesidad a oportunidad

29/08/2017

La REUTILIZACIÓN del agua: de necesidad a oportunidad

Rafael Mujeriego Sahuquillo

Rafael Mujeriego Sahuquillo

  • Catedrático de Ingeniería Ambiental de la UPC (Jubilado)
  • Presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua - ASERSA


Nota: El texto original de este artículo fue publicado en el número 13 de la Revista Aigua Amiga de la Asociación Catalana Amigos del Agua, en marzo del 2015, con motivo de la celebración del Primer Congreso del Agua en Cataluña
 
 
La reutilización planificada del agua en Catalunya, al igual que en otras zonas de España, ha merecido una notable atención y desarrollo desde los años 1980, aunque ello no haya sido suficiente para considerarla un elemento básico de la gestión integrada de los recursos. Aunque los motivos de esa situación son muy diversos, la dificultad en acordar y planificar soluciones efectivas, la alternancia tradicional de períodos de sequía y de abundancia de recursos y sobre todo la gran sensibilidad pública sobre el riesgo sanitario que puede comportar el manejo de este tipo de agua figuran entre los retos más comunes para su implantación práctica.
 
La necesidad de agua en períodos de sequía o durante desequilibrios entre consumo y recursos disponibles son sin duda dos de las circunstancias casi universales que llevan a plantearse la reutilización de agua. Por otra parte, es sorprendente la dificultad del público para reconocer que “todos vivimos aguas abajo” y que con mucha frecuencia todos experimentamos la reutilización indirecta del agua: los efluentes de las poblaciones aguas arriba de los cauces son vertidos y diluidos con los caudales circulantes de los ríos, desde donde son posteriormente captados y potabilizados para un nuevo uso. La visión de un río caudaloso en el que unos escasos efluentes tratados se vierten y se diluyen hasta pasar desapercibidos suele ser una imagen alejada de la realidad, especialmente en zonas geográficas con recursos hídricos limitados o durante periodos de sequía meteorológica e hidrológica como los que se registran en las cuencas mediterráneas españolas.
 
La información y la participación de las administraciones y los usuarios en las facetas económicas y financieras de los proyectos y sobre todo en la evaluación de la protección sanitaria y ambiental que estos ofrecen son dos elementos clave para conseguir una percepción positiva de la población. A todo ello cabe añadir el establecimiento de unas normas adecuadas de calidad del agua regenerada para diferentes usos, la implantación de unos procesos técnicos fiables para la regeneración del agua y la construcción de los medios técnicos necesarios para su reutilización, es decir para distribuirla y ponerla a disposición del usuario en los puntos de uso.

 

Evolución de la reutilización en España

 
Las dos décadas transcurridas entre 1985 y 2005 han servido para documentar la capacidad de las entidades responsables de los recursos para construir y explotar tanto las estaciones de regeneración de agua (ERA) como las redes de suministro de agua para diversos aprovechamientos. Desde principios del siglo XXI sabemos cómo regenerar agua y los costes que ello comporta, aunque la evaluación de esos costes se siga haciendo con frecuencia sin tener en cuenta las numerosas externalidades que conlleva, lo que dificulta una correcta valoración comparativa de sus costes con los de las fuentes de abastecimiento convencionales. Tras casi 20 años de debates, en 2007 fuimos capaces de dotarnos de una primera reglamentación española sobre los procesos concesionales del agua regenerada y las normas de calidad aplicable al agua regenerada para diversos usos. La sequía de los años 2007-08 impulsó la obligación de usar aguas regeneradas para riego de jardinería y la implantación de numerosos proyectos de reutilización agrícola, de jardinería, de mejora ambiental y de usos urbanos. El inicio en 2009 de una nueva serie de años húmedos en gran parte del litoral mediterráneo y sobre todo la implantación de severas medias de austeridad económica resultaron en la puesta en hibernación de muchos de esos proyectos, salvo cuando su continuidad no podía atenderse con agua de otras fuentes.
 
Nos encontramos pues en un periodo de transición, hasta la llegada de un nuevo e inevitable periodo de sequía que, a juzgar por la experiencia actual del que está ocurriendo por cuarto año consecutivo en California, puede tener consecuencias muy desfavorables tanto para el medio ambiente como para el abastecimiento de núcleos urbanos, la industria y la agricultura. Sería deseable que una valoración desapasionada de la situación, teniendo en cuenta todo lo que hemos avanzado en décadas pasadas, sirviera para reconocer la aportación que la regeneración y la reutilización del agua pueden tener para una mejor gestión de los recursos, especialmente considerando la autosuficiencia y la fiabilidad que confieren, y de este modo planificar nuestros recursos ante unas condiciones hidrológicas futuras más inciertas que las pasadas.    
 
Valorar el alcance actual del aprovechamiento de las aguas depuradas (≈700 hm3/año) en Catalunya es una tarea compleja, aunque se pueden formular aproximaciones muy aceptables. De una parte, los efluentes depurados en las poblaciones del interior son generalmente vertidos a los cauces públicos y por tanto pueden considerarse como reutilización indirecta (o no planificada). Por otra parte, los efluentes depurados en zonas costeras son generalmente vertidos al mar, con frecuencia mediante emisarios submarinos o bien de forma directa en zonas próximas a las desembocaduras de los cauces. Las actuaciones en curso y previstas por la Agència Catalana de l’Aigua habrían de permitir la regeneración de unos 200 hm3/año de agua (30% de los efluentes depurados) durante 2015. No obstante, la actual abundancia de recursos naturales, propiciada por casi 6 años húmedos consecutivos (2009-15) y la escasez de recursos económicos para sufragar los costes de la regeneración planificada hacen que ésta se esté realizando con caudales muy inferiores y en zonas muy específicas (Consorci Costa Brava, Port Aventura, Camp de Tarragona entre otros), al margen de la capacidad de regeneración disponible.

 

RD 1620/2007 y Plan Nacional de Reutilización

 
La reciente valoración de la Comisión Europea del estado de la reutilización del agua en la Unión Europea muestra una opinión muy favorable de nuestra normativa, el RD 1620/2007. La consulta pública de la Comisión, realizada entre julio y noviembre de 2014, en la que se recogieron 506 respuestas, con un 21% de participación española, concluye que nuestra normativa sobre reutilización de agua ha jugado un papel crucial en la promoción y la mejora de las prácticas de reutilización del agua. Se hace igualmente una valoración positiva del Plan Nacional de Reutilización del Agua, aunque éste siga siendo una propuesta de actuación futura. España aparece, a los ojos de los consultores de la Comisión, como el único estado con potencial para aumentar su nivel actual de reutilización de 550 hm3/año hasta unos 700 hm3/año en 2018, si se mantienen las circunstancias actuales, e incluso para alcanzar los 1,200 hm3/año en 2018, si se intensifican las medidas de sensibilidad e información. Este último valor representaría un 4% del total de recursos hídricos extraídos de los sistemas hídricos para usos urbanos.
 
Estas observaciones sobre el estado y la proyección de la reutilización, tanto aplicables a la realidad española como a la de los otros cuatro estados considerados (Italia, Francia, Portugal, Grecia), contrastan con la valoración previa ofrecida por la Comisión en un documento de referencia durante la presentación del formulario-encuesta de la consulta pública. Ese documento resaltaba la necesidad de continuar los esfuerzos para documentar y divulgar el alcance y la calidad de los numerosos proyectos de regeneración y reutilización que tenemos en España, desde que se inició de forma sistemática esta estrategia de gestión, allá por los años 1980. Proyectos en curso de realización y patrocinados por la Comisión Europea como DEMOware, en el que 4 de los 10 proyectos participantes son españoles, han de contribuir sin duda a documentar y resaltar de forma efectiva tanto los progresos españoles como los de otros estados de la Unión.
 
Hay dos visiones de la reutilización en España que aparecen reiteradamente en los más distintos foros, en particular en ese documento de referencia de la consulta de la Comisión y en las conclusiones preliminares de la propia consulta, sobre los que convendrá aportar respuestas claras y efectivas en las futuras fases del trabajo de la Comisión. Tienen que ver con el carácter restrictivo de los límites de calidad del agua regenerada, en particular con los establecidos en España, y con la reiterada necesidad de determinar y valorar los riesgos que comporta la reutilización del agua para los más diversos usos, en particular los autorizados en España. El carácter restrictivo de las normas de calidad del agua regenerada viene generalmente motivado por el requisito de asegurar la “ausencia de E. coli en 100 mL de agua” para los usos del agua regenerada sin restricción de acceso para las personas, los usuarios o los productos de consumo crudo regados con ella. La exigencia de controlar sistemáticamente el contenido de huevos de helmintos del agua regenerada despierta una percepción similar.

 

Uso del agua regenerada en la agricultura

 
La experiencia tanto técnica como de gestión de los productos agrícolas regados con agua regenerada sin restricciones de uso pone de manifiesto dos conclusiones básicas: la primera, desinfectar un agua regenerada para asegurar que satisface sistemáticamente el límite de “ausencia de E. coli en 100mL” es una tarea técnicamente asequible, especialmente si los procesos previos de depuración y de regeneración físico-química del agua han sido correctos. En realidad, esas exigencias de desinfección son muy similares a las aplicadas de forma cotidiana en muchas plantas de potabilización de agua, en particular cuando sus captaciones son cursos de aguas superficiales. En segundo lugar, el impacto tan desfavorable que “la crisis de los pepinos españoles” tuvo para la agricultura de hortalizas española en 2011 (perjuicios estimados en 120 millones de euros) puso claramente de manifiesto la necesidad de asegurar que las aguas utilizadas (tanto regeneradas como de fuentes convencionales) para el riego de productos hortícolas, tanto para el mercado internacional como el nacional, han de ser de calidad impecable y desprovistas de indicadores de contaminación fecal. Cualquier límite de calidad que permita la presencia de E. coli, aunque sea en pequeñas concentraciones, abre la puerta a la sospecha de que alguna de esas bacterias sea de una cepa patógena y debilita así la seguridad sanitaria del producto en cuestión. Dejando al margen la génesis inaceptable de esa “crisis”, conviene recordar que ni los pepinos fueron los causantes del brote infeccioso, ni los pepinos habían sido regados con agua regenerada.
 
Por otra parte, conviene observar que la exigencia del RD 1620/2007 relativa al control sistemático de la presencia de huevos de helmintos es innecesaria cuando se utilizan efluentes depurados de buena calidad y se aplican procesos de regeneración similares a los de potabilización del agua. La experiencia obtenida tanto en las estaciones de depuración como las de regeneración españolas muestran la ausencia reiterada de estos parásitos y plantean la conveniencia de ajustar la frecuencia de muestreo requerida por el RD 1620/2007 a la realidad experimental española, reduciendo o suprimiendo su muestreo, como forma de optimizar los recursos técnicos y económicos y promover así la reutilización de un agua de calidad.
 
Esta iniciativa de modificación, junto con otras que será necesario considerar forman parte del proceso de adaptación de la reglamentación vigente al progreso científico y técnico de la reutilización del agua. La experiencia de estados con larga experiencia en este campo, como California y Florida, refleja claramente la percepción de las normas de calidad sanitaria y ambiental como una realidad en constante evolución y progreso, que nutriéndose de la experiencia experimental de los usuarios alcanza niveles cada vez mayores de protección, eficiencia y optimización de recursos. Conviene destacar el respeto mutuo que los técnicos y reguladores de estados como los antes citados muestran ante normativas diferentes, bajo la convicción de que será mediante la experimentación y la colaboración mutua como se llegará progresivamente a disponer de mejores normativas y soluciones técnicas para llevar a cabo la reutilización del agua, de modo que sea aceptada por los usuarios y la población en general en cada lugar geográfico. Esta estrategia de concertación y progreso “por aproximaciones sucesivas” difiere notablemente de la prevalente en nuestras latitudes, en las que el establecimiento de normas de aplicación geográfica universal y sobre todo con unos límites de calidad aceptados unánimemente por todos los interesados se consideran como intrínsecamente imprescindibles para avanzar en este campo. Nuestras formas de implantar la reutilización del agua se beneficiarían notablemente de la incorporación de nuevas formas de participación entre usuarios y entre estos y los administradores y legisladores, y sobre todo de un enfoque más pragmático y dinámico para definir las normas y las técnicas de reutilización, en base al debate y la experimentación.
 
La reutilización del agua para riego agrícola y de jardinería ha sido una de las aplicaciones prioritarias en el desarrollo de esta estrategia de gestión de los recursos. El hecho de que el consumo de agua en agricultura, junto con el más reciente de jardinería en países desarrollados, sea muy superior al consumo conjunto en usos urbanos e industriales ha propiciado el interés por las aguas regeneradas como forma de disponer de recursos adicionales (no convencionales), de mayor fiabilidad, a la vez que de preservar los medios acuáticos receptores. Catalunya, España y estados como California dedican cerca de un 80% de sus recursos hídricos al riego agrícola; si consideramos además el carácter semi-árido de muchas de esas zonas, con episodios de sequía frecuentes y plurianuales en sus series hidrológicas, es lógico que hayan sido en ellos donde el interés por recursos no convencionales ha alcanzado unas mayores cotas.

 

Experiencias en California

 
Fueron precisamente los efectos desfavorables de un intenso periodo de sequía en California, a finales de los años 1970, los que llevaron a la administración hídrica del estado a impulsar dos proyectos de gran envergadura durante la siguiente década: 1) la edición de un “Manual Práctico de riego con agua residual municipal regenerada” y 2) la realización de un proyecto de demostración, el proyecto de Monterey, para verificar que la normativa aplicable al riego de productos hortícolas de consumo crudo aseguraba la protección sanitaria y ambiental de tales actividades.
 
El Manual Práctico fue publicado en 1984 y traducido al castellano en 1990, bajo el patrocinio de la Universidad Politécnica de Catalunya y la Junta de Sanejament de la Generalitat de Catalunya. Significó una aportación emblemática para los estudiosos y los profesionales de la agricultura de regadío, a partir de una nueva fuente de agua, el agua regenerada de calidad “analíticamente potable”, tal como se establecía en el capítulo 22 de la ley del agua del estado de California.
 
El proyecto de demostración de Monterey, con un presupuesto de 5 millones de dólares y desarrollado entre 1980 y 1985, sirvió para comprobar que la calidad microbiana y vírica de los cultivos regados con agua regenerada autorizada por el estado ofrecía una protección excelente tanto para los consumidores como los trabajadores y los residentes en zonas limítrofes. Una importante preocupación de esa época, asociada a la presencia de metales pesados en el agua, quedó disipada experimentalmente al comprobarse que el agua regenerada superaba la calidad de las fuentes convencionales de agua de riego y aportaba menos metales pesados que los propios fertilizantes sintéticos utilizados por los agricultores. La excelente calidad y grado de conservación registradas por los productos hortícolas obtenidos aseguró su aceptación por parte de las autoridades sanitarias y de comercialización de California y marcó el inicio de unas prácticas que se han universalizado en los demás estados de Unión, así como en otras zonas del mundo. Esas mismas prácticas se implantaron poco después en España y Catalunya, como ilustra la estación de regeneración de agua (ERA) de Vitoria-Gasteiz para riego agrícola sin restricción, inaugurada en 1994, y las instalaciones de regeneración del Consorci Costa Brava que se diseñaron y ampliaron posteriormente. La estación de regeneración básica (satisface las normas del capítulo 22 de la ley del agua de California) del Area Metropolitana de Barcelona, inaugurada en 2009 y con una capacidad de 3 m3/s (100 hm3 anuales) es sin duda una de las mayores instalaciones de ese tipo en Europa.
 

Nuevos contaminantes emergentes

 
El paso del tiempo ha resultado en la aparición de nuevos motivos de preocupación en relación con los contaminantes presentes tanto en los efluentes depurados como en las aguas regeneradas y también en las fuentes convencionales de agua superficiales y subterráneas. A la presencia en el agua regenerada de microorganismos (parásitos, bacterias y virus) y de metales pesados en los años 1980, se ha venido a sumar durante las siguientes décadas toda una serie de compuestos sintéticos, agrupados generalmente bajo la denominación de productos farmacéuticos y de cuidado personal (PFCPs), entre los que cabe destacar antibióticos, analgésicos, disruptores endocrinos, productos de cuidado personal e incluso las más diversas sustancias estimulantes de consumo (cafeína) o de adicción (drogas) por parte de las personas. Todas estas sustancias plantean una doble preocupación: su posible incorporación a la cadena alimentaria, tanto por la ingestión del agua como de las plantas regadas con aguas que las contienen, y sus posibles efectos sobre la flora y la fauna de los medios acuáticos receptores.
 
La creación de la Asociación Californiana de Reutilización del Agua en 1990 y su posterior conversión en la Asociación Americana de Reutilización del Agua, junto con una fundación del mismo nombre en 2000 han ofrecido el marco propicio para continuar la tarea pionera del estado de California de evaluar y aportar soluciones prácticas a estas nuevas preocupaciones sanitarias y ambientales. Los estudios de evaluación de riesgos elaborados por la Fundación Americana de Reutilización del Agua en 2011, sobre la seguridad que ofrece el agua regenerada en relación con la presencia de PFCPs cuando se usan para el riego agrícola y de jardinería (jardinero, agricultor, jugador de golf y escolar en patio de recreo) muestrean claramente que un agua regenerada que satisface las normas de calidad californiana para riego sin restricción, elaboradas a partir de un efluente tratado que satisface las normas de vertido del estado, no suponen un riesgo sanitario perceptible para esos cuatro usuarios. Ese mismo deseo de iniciativa y de liderazgo en la búsqueda de respuestas científicas y técnicas a los riesgos asociados con el uso de agua regenerada ha llevado a la Fundación Americana de Reutilización del Agua a evaluar el riesgo en el que los usuarios pueden incurrir cuando ingieren agua regenerada (reutilización potable). Los estudios están en curso de realización y deberían estar disponibles en un futuro próximo. 
 
La experiencia de casi 30 años de reutilización de agua en España y Catalunya muestra claramente que la mayor exigencia económica y financiera de esta estrategia de gestión es la regulación del agua y su distribución hasta el punto de uso para riego agrícola y de jardinería. A medida que aumenta la distancia entre la ERA y los puntos de reutilización, el coste de la red de distribución pasa a ser el factor limitante del proceso. Esta observación ha sido ampliamente documentada en California, donde estas redes complementarias abastecen grandes superficies urbanas, como la del condado de Los Ángeles, con más de 10.000 km2 y una población de 10 millones de habitantes. Ha sido precisamente esta observación, junto con la disponibilidad y la eficiencia de nuevos procesos de regeneración de agua, las que están propiciando un cambio sustancial de estrategia en el desarrollo futuro de la reutilización del agua, consistente en un cambio de estrategia inversora: trasladar las inversiones que cabría realizar en redes de distribución hacia procesos de regeneración avanzada. Con ello se   posibilita que esta nueva fuente de agua pueda suministrarse mediante las redes actuales de distribución de agua de consumo humano. He aquí el objetivo más vanguardista de la reutilización del agua en el mundo, que ya se viene aplicando en Windhoek, la capital de Namibia, y de forma indirecta en el condado de Orange, en el sur de California, en Singapur, en Wulpen, Bélgica, y en diversos proyectos en Australia.

 

La reutilización del agua en la industria

 
La reutilización del agua en la industria, especialmente en sus propios procesos internos, es una estrategia cada vez más común en Catalunya, en gran parte promovida por los mayores costes del agua, la menor disponibilidad de agua y  el canon de vertido aplicado para la protección del medio receptor. Esta estrategia se conoce comúnmente como reciclado interno de agua. Por otra parte, la reutilización de aguas regeneradas originarias de fuera del recinto industrial es una estrategia más reciente, y consiste generalmente en la reutilización de aguas municipales regeneradas que la industria incorpora para diversos usos. El uso más tradicional es como agua de aportación para torres de refrigeración y también para calderas de vapor y aguas de proceso. La ERA del Camp de Tarragona para suministro al polígono petroquímico de Tarragona es una de las instalaciones más emblemáticas de Europa, bajo el patrocinio de la Agència Catalana de l’Aigua y la explotación conjunta de la empresa mixta formada por AITASA y Veolia. Efluentes tratados en las depuradoras de Vilaseca-Salou y Tarragona son sometidos a procesos de regeneración básica y avanzada hasta obtener un agua regenerada (1,4 hm3/año, 2013; 2,3 hm3/año, 2014) de gran calidad en términos de contenido de E. coli, Legionella spp., huevos de helmintos, turbiedad inferior a 0,3 UNT, contenidos de COT inferior a 0,2 mg/L y una conductividad eléctrica de 20 µS/cm. Esta agua regenerada es especialmente adecuada para torres de refrigeración, pues aumenta los ciclos de concentración con respecto a los alcanzados con agua de fuentes convencionales. Además, desde hace unos meses, una fracción del agua suministrada al polígono es sometida a un proceso adicional de desmineralización con resinas intercambiadoras, en instalaciones satélites del polígono, para rebajar su conductividad eléctrica a 0,3 µS/cm y así poder utilizarla para la alimentación de calderas.
 
La estación de regeneración básica de agua del Area Metropolitana en El Prat de Llobregat, diseñada para permitir el riego sin restricciones y con una capacidad de hasta 3 m3/s (100 hm3/año) dispone de 2 líneas de bombeo: una para alimentar las zonas húmedas del parque natural del Baix Llobregat, en la margen derecha del río, y otra segunda más importante, para enviar hasta 2 m3/s de agua a un punto 18 km aguas arriba de la estación de regeneración y 6,5 aguas arriba de la toma de aguas de la planta potabilizadora de Sant Joan Despí. Esta faceta del proyecto tiene por objeto aportar al cauce del río un caudal adicional, especialmente en momentos de bajos caudales circulantes. Los estudios realizados en 2008 en colaboración con la Agència Catalana de l’Aigua, el Servicio de Salud Pública de Catalunya y el AMB permitieron comprobar que la calidad del agua del río no experimentaba cambios significativos siempre que la aportación de agua regenerada no excediera del 25% del caudal natural del rio. En esas condiciones, el agua producida en la estación potabilizadora de Sant Joan Despí satisfacía los límites requeridos por el RD 140/2003 relativos al agua de consumo humano. La concentración de amoníaco, la conductividad eléctrica y el potencial de formación de trihalometanos del agua regenerada fueron los factores determinantes del límite de dilución así obtenido. Los procesos de eliminación biológica de nitrógeno implantados posteriormente en la estación depuradora de El Prat de Llobregat ofrecerán la posibilidad de realizar mayores aportaciones relativas de agua regenerada y por tanto un mayor aprovechamiento de la capacidad de la ERA, durante el próximo episodio de sequía. La abundancia de caudales que se viene registrando desde el verano de 2009 ha hecho innecesaria la puesta en marcha de estas instalaciones.
 
La ERA de El Prat de Llobregat incluye también una instalación complementaria donde se puede realizar una regeneración avanzada de agua, mediante procesos de desmineralización muy similares a los aplicados en la plantas desalinizadoras de agua de mar. Esta ERA avanzada, con una capacidad de 15.000 m3/día, se alimenta de agua regenerada básica de la ERA contigua y la somete a una serie de procesos de ultrafiltración, ósmosis inversa y desinfección con luz ultravioleta, de forma muy similar a como se realiza en instalaciones de regeneración de renombre internacional como la de Orange County en California. El agua así producida tiene como misión ser inyectada en la barrera contra la intrusión salina construida en las zonas próximas, las más afectadas por la sobre-explotación histórica del acuífero del Baix Llobregat. La alimentación de la barrera estuvo operativa durante varios años, lo que permitió registrar sus efectos beneficiosos sobre la calidad del acuífero, al disminuir la intensidad y el alcance geográfico de la cuña de intrusión de agua de mar. No obstante las medidas de austeridad económica aplicadas por la Agència Catalana de l’Aigua, junto con las condiciones meteorológicas tan favorables registradas desde 2009 llevaron a la hibernación de las instalaciones. El notable interés de la Comunidad de Usuarios del acuífero por la operatividad de la barrera, su disponibilidad a participar en los costes operativos del proyecto y la reciente reorganización de las entidades encargadas de la explotación de la ERA avanzada de agua hacen pensar que la barrera pueda volver a funcionar en un futuro próximo. Los estudios hidrogeológicos realizados durante los años de operatividad pusieron de manifiesto el interés y la eficacia de una barrera como ésta, alimentada con un agua de excelente calidad, para la protección del acuífero ante su salinización.

 

Conclusiones

 
A modo de resumen, la regeneración y la reutilización del agua son dos elementos esenciales de la gestión integrada de los recursos hídricos, junto con otras estrategias como la preservación de los recursos, el ahorro y el uso eficiente, la regulación en embalses y acuíferos, el intercambio entre concesionarios y la desalación de aguas salobres y salinas. La experiencia tanto en España, Catalunya y otros estados con problemáticas similares como California y Florida así lo vienen demostrando. Disponemos de normativa aplicable (RD 1620/2007) para la tramitación concesional, el impulso de los proyectos de iniciativa pública y la definición de la calidad aplicable a las aguas regeneradas para diversos usos. La experiencia de más de una década de experimentación ha permitido generar iniciativas de mejora y adaptación de esas normas al progreso científico y técnico. Estudios de valoración económica y financiera, especialmente por parte del Consorci Costa Brava, el Área Metropolitana de Barcelona y la empresa mixta de explotación del proyecto del Camp de Tarragona han permitido establecer tarifas del agua regenerada capaces de impulsar la reutilización del agua y favorecer nuevas estrategias de financiación de futuros proyectos. El desarrollo de nuevos procesos técnicos de regeneración, más eficientes y fiables, junto con la mejor definición de las exigencias económicas y financieras de extensas redes de distribución están planteando la conveniencia de optar por la reutilización potable del agua: invirtiendo los recursos económicos en grandes mejoras de la calidad del agua de modo que sea posible su consideración como fuente de abastecimiento público, tanto de forma indirecta (acuífero, embalse) como a través de las redes existentes para la distribución de agua de consumo humano.
 
Como bien indica el aforismo utilizado por los colegas de Orange County, “la excelencia técnica no es garantía de éxito”, queriendo significar con ello que actualmente no basta con disponer de una buena solución técnica, sino que es necesario además implantar un proceso efectivo de información y de participación públicas que permitan alcanzar el mayor grado posible de aceptación pública.
 
La conversión de instalaciones como la disponible en la ERA avanzada de El Prat de Llobregat en una plataforma de investigación, desarrollo, innovación y demostración pública para la producción de agua de calidad adecuada para el consumo humano (reutilización potable) ofrece dos grandes beneficios potenciales: 1) la obtención de una solución efectiva para paliar la falta y la fiabilidad de los recursos hídricos disponibles en la región metropolitana de Barcelona durante periodos de sequía y 2) la consecución de una experiencia y un saber hacer científico, tecnológico y de gestión de recursos alternativos que ofrecerían una enorme ventaja competitiva para solucionar situaciones similares que se presentan y presentarán en zonas geográficas tanto europeas como mediterráneas y de Oriente Medio.
 
Conviene señalar que una iniciativa como ésta se plantea en un momento histórico muy favorable en nuestros territorios, por tres razones. La primera, la gran sinergia existente entre potabilización y regeneración de agua hace que los procesos de regeneración actuales, o que se desarrollen en el futuro, tendrán un enorme potencial para ser utilizados en futuros proyectos de potabilización de agua obtenida de fuentes convencionales (superficiales y subterráneas), donde la presencia de contaminantes emergentes es cada vez más común. La segunda, porque la obtención sistemática de un agua regenerada de gran calidad ha de favorecer la aceptación del público, incluso para usos que no sean inicialmente el consumo humano. La tercera, porque una iniciativa como ésta cuenta con una experiencia científica y técnica de categoría internacional, obtenida durante más de tres décadas de desarrollo en nuestros territorios, con la que analizar, interpretar y tratar los posibles contaminantes de interés en el agua, y todo ello dentro de un marco de colaboración internacional a la que nuestras realizaciones y desarrollos nos ha permitido acceder.
 
 
Rafael Mujeriego Sahuquillo
 
 

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05/09/2017 Si bien la excelencia técnica no es garantía de éxito, es una condición indispensable para construirlo, junto con la divulgación social, especialmente necesaria en un tema tan sensible como el de la reutilización. Este excelente artículo contribuye a este objetivo y pone de manifiesto que el rigor científico no tiene porque estar reñido con la inteligibilidad. Gracias.

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