Hablamos de fertilización orgánica con residuos y lodos de EDAR con Miguel Bernardos de MUNS Agroindustrial

30/10/2019

Hablamos de fertilización orgánica con residuos y lodos de EDAR con Miguel Bernardos de MUNS Agroindustrial



Más de un siglo de experiencia en constante adaptación al mercado ha posicionado al Grupo MUNS como líder y referente de buena praxis en su sector.
 
MUNS inició sus actividades en el año 1890 y actualmente es la 3ª y 4ª generación quien impulsa la empresa que, desde 1967 ha focalizado sus recursos en tres líneas de valor:  Gestión y Fertilización Agrícola a partir de residuos orgánicos - Alimentación Animal a partir de subproductos agrarios y agroindustriales - Valorización Energética de Subproductos agrarios y agroindustriales.
 
Miguel Bernardos, Ingeniero Agrícola de MUNS Agroindustrial, nos habla en esta entrevista sobre valorización agronómica de residuos y subproductos orgánicos (lodos de EDAR) como fuente de suministro de nutrientes para plantas y enmienda orgánica para mejora de suelos.
 

 
Miguel, Muns Agroindustrial es una empresa que se dedica al desarrollo sostenible, ¿en qué se caracteriza su actividad principalmente?
 
Desde hace casi 40 años nos dedicamos a valorizar agronómicamente residuos y subproductos orgánicos como fuente de suministro de nutrientes para las plantas y/o enmienda orgánica para la mejora de suelos.
 
Dicho proceso es realizado mediante una gestión agronómicamente correcta, ambientalmente sostenible y con una visión de protección y mejora del suelo receptor.
 
 

 
Parecen objetivos muy ambiciosos, ¿en qué principios os basáis para ser tan exigentes?
 
La diferencia esencial con el estándar de gestores de residuos orgánicos es que nosotros ponemos el foco en la agricultura.
 
El campo agrícola no es un mero medio receptor de materias orgánicas sino el fin último de nuestra gestión.
 
Velamos porque no vaya al suelo agrícola nada que no le sea necesario e inconveniente, con los medios y en las dosis oportunas. Ponemos mucho énfasis en la justificación razonada de las aportaciones de nutrientes para los cultivos.
 
 
 

¿Por qué es tan importante poner el foco en la agricultura y no en el propio residuo que se debe valorizar?
 
La agricultura produce gran parte de nuestros alimentos y debido principalmente al cambio climático, el suelo de nuestro país se aridifica año tras año, con la consecuente disminución de las producciones.
 
Por este motivo, hemos hecho nuestro el concepto más moderno de fertilidad que pone el énfasis en las “funciones” o “servicios” del suelo.
 
Así, además de la obvia mejora en la capacidad de producción de alimentos, contemplamos también la regulación de ciclos hidrológicos, el almacenamiento de carbono, el impacto patrimonial y paisajístico, y ayudamos a la conservación de la cultura y la población rural.
 
Dentro de esta visión más moderna y polivalente de las funciones del suelo, consideramos que los fertilizantes, orgánicos o minerales no deben desvincularse de esta transversalidad.
 

¿Por qué consideras importante que los fertilizantes no se desvinculen de esta visión?
 
La contribución de los fertilizantes para la producción mundial de alimentos y para la supervivencia de la humanidad es decisiva y debe garantizar las producciones esperadas.
 
No obstante, estas dependerán de la disponibilidad de los fertilizantes, así como de los sistemas de cultivo (marginal de secano o intensiva de regadío), las características del suelo (perfil y estructura que condicionarán la retención de agua), y la cultura agronómica y de influencia de los prescriptores y expertos calificados.
 
Una menor aportación de nutrientes supondría una tendencia clara y progresiva de la disminución de la producción, con una incidencia variable en función de la intensidad del cultivo y de las reservas del suelo. Estimándose que la producción de alimentos se debe en un 50% a los aportes de los fertilizantes.
 

Miguel, ¿qué podrías decirme del impacto perjudicial de los fertilizantes en el medio ambiente?
 
Constatamos esa mala percepción social de los fertilizantes, pero consideramos que dicha afirmación debería ser contrastada y valorada científicamente.
 
La FAO concluye en sus informes anuales que el agotamiento de nutrientes incide directamente en la degradación del suelo, constituyendo el principal riesgo para los suelos del planeta. Tanto la FAO como la Unión Europea, consideran preocupante el riesgo asociado al concepto de contaminación química producido por las aplicaciones de nutrientes realizadas de forma excesiva en relación con las necesidades de los cultivos.
 
Observamos pues que el problema no es en sí la aplicación, sino hacerla de forma no razonable. Es el abuso y la falta de criterio agronómico lo que ha generado un impacto negativo en los ecosistemas terrestres, hidrológicos y marinos, las aguas, suelos y atmósfera.
 

¿Cómo podemos resolver entonces, el dilema de la necesidad de producir alimentos sin impactar negativamente en el medio?
 
Sólo la buena praxis que tenga en cuenta todas las variables lo hará posible. Existen herramientas para ajustar las prácticas de fertilización que permiten minimizar hasta niveles prácticamente minoritarios los efectos de la fertilización.
 
Hablamos de diagnósticos de partida, analíticas en suelos y hojas, controles del valor nutricional, ajustes de las demandas de nutrientes, gestión de la variabilidad, consideración de todos los imputs de la parcela y técnicas de control y seguimiento, entre otras.
 
Se trata de ajustar la dosis a las necesidades de los cultivos focalizándolo en el suelo y el sistema de cultivo existente.
 
 
Para finalizar Miguel, ¿y en todo esto, qué papel juegan los residuos orgánicos como los lodos de EDAR?
 
El suelo no sólo debe ser considerado como un sustrato para cultivar, si queremos que la producción sea sostenible debemos garantizar las mejores condiciones y propiedades del suelo en el que vamos a hacerlo.
 
Y es aquí donde la materia orgánica, sin entrar en el detalle de los diferentes tipos de suelo, juega su principal baza.
 
 
 
 
 
Los lodos de EDAR, por su alto contenido en materia orgánica y dosis variables de nutrientes, son un recurso que, en un país como el nuestro, con altos niveles de aridificación y grandes zonas erosionadas por la pérdida de materia orgánica, tenemos la obligación de valorizar en provecho de la agricultura y la ecología, pero siempre de forma razonada como hemos ido explicado.
 
¡Es economía circular en estado puro!
 

Muchas gracias
 
 
  • Más información sobre los servicios de MUNS en www.muns.es
 

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