Investigadores americanos advierten sobre la fuerte contaminación de las aguas residuales de los barcos pesqueros

Investigadores americanos advierten sobre la fuerte contaminación de las aguas residuales de los barcos pesqueros


11/03/2015

Investigación
Investigadores americanos advierten sobre la fuerte contaminación de las aguas residuales de los barcos pesqueros
  • Las aguas residuales vertidas por los barcos de pesca comercial son una fuente ignorada de contaminación marina, según un nuevo estudio estadounidense 
  • Los investigadores sugieren que se le debería dar mayor importancia a este tipo de contaminación al evaluar el impacto medioambiental global de la pesca, ya que puede suponer un riesgo para la salud humana y la vida marina

Las evaluaciones del ciclo de vida que analizan los impactos ambientales de la pesca pueden incluir los impactos sobre las poblaciones de peces o la contaminación producida por los artes de pesca de plástico desechados. Sin embargo, a menudo no consideran el impacto de las aguas residuales que se vierten en el mar como parte de las actividades pesqueras de rutina.

En términos generales, hay dos fuentes de aguas residuales. La primera es el agua que se ha utilizado para almacenar el pescado a bordo del buque pesquero, que puede contener residuos de pescado eviscerado y sangrado, así como materiales y recubrimientos del contenedor en sí y de los sistemas de refrigeración a bordo.

La segunda fuente es el agua que se ha empleado para limpiar los tanques de almacenamiento, que puede contener detergentes y desinfectantes.
 

Resultados de la investigación


Los investigadores que realizaron el estudio analizaron las aguas residuales de 26 barcos de pesca diferentes a medida que llegaban para descargar sus capturas en los muelles estadounidenses.
 
Tomaron muestras de ambos tipos de agua –de los contenedores y de limpieza- y realizaron pruebas en busca de contaminantes, incluidos los metales, contaminantes orgánicos y nutrientes como el amoniaco.

Para poner sus concentraciones en contexto, fijaron puntos de referencia basados en los niveles establecidos en EE.UU. que se sabe son tóxicos para la vida acuática o perjudiciales para los seres humanos. Estos puntos de referencia se fijaron en los niveles más bajos (mayor protección).

De las 48 sustancias encontradas en el agua de las bodegas, 19 superaron los puntos de referencia, y 15 de 35 superaron los puntos de referencia en el agua de limpieza.

Los investigadores señalan que las altas concentraciones de metales fueron inesperadas, aunque algunos ya estaban presentes en concentraciones similares en el agua de mar. Tal vez, los metales más preocupantes fueron el arsénico y el cobre disuelto, que los científicos creen pueden haber venido del agua de mar refrigerada, del hielo añadido para la refrigeración o de los propios organismos marinos.

En promedio, las muestras de agua de las bodegas contenían arsénico y cobre disuelto en niveles mayores que los de referencia. Del 62 % de las muestras de agua de las bodegas en las que se detectó arsénico, todas presentaron niveles muy por encima del valor de referencia de 0,018 microgramos por litro (μg/L), y algunas hasta 20.000 veces más que ese nivel. No todas las muestras de agua de las bodegas que contenían cobre disuelto superaron el punto de referencia de 3,1 μg/L, pero cuatro muestras presentaron niveles por lo menos diez veces superiores.

Los metales disueltos tienden a ser más tóxicos que los metales no disueltos porque son absorbidos más fácilmente por los organismos. No obstante, los metales no disueltos en las aguas residuales también se pueden disolver en una etapa posterior. Los niveles de contaminantes orgánicos fueron similares a los que se encuentran en las aguas residuales. Esto probablemente se debe a la descomposición de las piezas de pescado en las aguas residuales. Los niveles de amoníaco, nitrógeno y fósforo también fueron similares a los de las aguas residuales.

Por otra parte, los investigadores detectaron varios nonilfenoles en el agua de limpieza, que son sustancias químicas presentes en los detergentes. Sin embargo, no existían valores de referencia establecidos para estas sustancias.

En comparación con otras fuentes de contaminación marina, el impacto de las aguas de las bodegas y de limpieza podría ser menor en aguas abiertas, pero podría ser más grave en las zonas donde el tráfico de pesca es mayor y la circulación del agua es menor, como en los puertos, por ejemplo.
 

Sugerencias de los investigadores

 
Los investigadores sugieren que se debería investigar más sobre el impacto global de las aguas residuales de la pesca en los puertos. También dicen que las aguas residuales de la pesca podrían incluirse como una categoría adicional en la evaluación del ciclo de vida de la producción de productos del mar.
 

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Fuente www.fis.com


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